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Con un plan para filmar en la Argentina

Rodará en el Delta desde el 6 de junio
Marcelo Stiletano
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22 de mayo de 2011  

"Tengo acá en la mano un pasaporte danés muy parecido al de Lars von Trier. Admiro mucho al tipo, tiene un talento inmenso. Pero espero que se componga, que piense mejor lo que dice. No me caen nada bien ni Hitler ni su cruel intolerancia." Así, con palabras que se hacen eco de lo ocurrido en Cannes y que, seguramente, espera que sean escuchadas fuera de la Argentina, Viggo Mortensen inició anteanoche la presentación de la primera película que rodará en nuestro país como protagonista.

Todos tenemos un plan , ópera prima de Ana Piterbarg, aparece como el proyecto fílmico local de mayor envergadura y proyección internacional de este año. "Costará unos tres millones y medio de dólares, más que la media de cualquier película argentina, porque necesita una estructura de producción importante", explicó la productora Vanessa Ragone, que ya acredita como responsable de Haddock Films el histórico éxito de El secreto de sus ojos . Muy cerca de ella, asentía Liliana Mazure, titular del Incaa.

Al igual que en el film de Juan José Campanella, Haddock se asoció para este proyecto con los españoles de Tornasol Films. Y para seguir con las coincidencias, el actor peninsular Javier Godino (el villano de la ganadora del Oscar) también se sumó al elenco. "Esta película tiene trama de suspenso y tempo de autor. Espero que sea la mezcla perfecta entre Campanella y Lucrecia Martel", precisó Ragone con una sonrisa.

El rodaje se iniciará el 6 de junio y transcurrirá en su mayor parte en escenarios naturales del Delta del Tigre, lugar central de una trama policial -escrita por la directora- con perfiles de cine negro. Luego, habrá tomas adicionales en España.

"Voy a interpretar a dos hermanos muy parecidos y muy distintos a la vez. En los cuentos buenos, que son los que me gustan, hay palabras y también música entre las palabras. Aquí, hasta los personajes más inocentes tienen sus frustraciones y soportan el fracaso", dijo Mortensen, con ese acento argentino al que ya nos acostumbramos, propio de alguien que apenas ayer pareció dejar el país y no de un actor consagrado en Hollywood y en Europa.

"Se puede hablar sobre este tipo de películas sólo después de verla, y no antes", aclaró, quizás incómodo por el hecho, desacostumbrado para él (y para el cine internacional, en general) de obligarse a promocionar un film con antelación al rodaje. Para vislumbrar algo de la trama recomendó leer La ribera , de Enrique Wernicke, y sugirió que la ambientación del film tiene mucho que ver con Sudeste , de Haroldo Conti.

Todo comenzó con un encuentro casual entre Mortensen y Piterbarg. "Cuando Viggo me dijo que sí, todos mis problemas, que eran infinitos, se hicieron más fáciles", señaló la directora. "Llevamos varios años hablando del proyecto con Ana. Cuesta encontrar un cuento como éste. Es un producto casero de la Argentina, que sigue siendo mi casa. Me crié acá y vine muchas veces a hablar de películas que hice afuera. Ahora es diferente porque vengo a rodar acá", agregó el actor.

El elenco principal se completa con Soledad Villamil ("Si algo tiene de extraordinario este trabajo es que me hayan convocado a un proyecto así. Viggo dejó de ser un nombre para convertirse en un gran compañero de trabajo"), Sofía Gala (todavía indignada por la foto que la mostró fumando marihuana en un recital) y Daniel Fanego, que sólo se quedó para las fotos porque debía cumplir con sus obligaciones teatrales.

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