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Preocupación por una obra que podría provocar inundaciones

Afirman que el embalse de la laguna San Luis podría anegar varios campos de Bolívar
Mercedes Colombres
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4 de junio de 2011  

Dice el refrán que quien se quema con leche ve una vaca y llora. Tal vez por eso los productores de la localidad bonaerense de Bolívar, que sufrieron inundaciones desde 1980 hasta 2000, se oponen a una obra que hará la Dirección de Obras Hidráulicas de la provincia para regular el caudal de la laguna San Luis, y que, según los productores, podrían generar anegaciones en los campos de la zona si hubiera lluvias por arriba de los niveles normales.

"Si caen precipitaciones un poco por encima del promedio, por las características del terreno, se inundarían todos los campos aledaños. Hay varios estudios que afirman que la obra es riesgosa", señaló el productor Jorge Gómez Andrade, que junto a otros 120 productores y con el apoyo de la Mesa Agropecuaria de Bolívar, presentó varias quejas por este tema al director de Obras Hidráulicas de la provincia, Daniel Coroli, y a la ministra de Infraestructura, Cristina Alvarez Rodríguez, y pidió que se frene la obra.

La laguna San Luis recibe aguas del Arroyo Salado y es una reguladora del Arroyo Vallimanca, que cruza varios campos de la zona. La idea de la provincia, a partir de una idea del club de pesca Las Acollaradas, es recrear la compuerta que hasta 2003 existía en la laguna, para permitir que en épocas de pocas lluvias la laguna mantenga un nivel mínimo de agua para actividades recreativas. La nueva barrera sería inflable y podría desinflarse automáticamente cuando sube el nivel del agua. Pero los productores temen que la obra y la compuerta no sean bien manejadas por la provincia y, cuando haya lluvias fuera de lo habitual, los campos bajos aledaños al Vallimanca vuelvan a inundarse, debido a que este arroyo tiene poca pendiente y nunca ha sido dragado.

"Uno de los fundamentos que avala este proyecto es que es turístico, sin que figure en el expediente un solo estudio de los ingresos que produciría. Por otro lado, el propio proyecto reconoce que el régimen hídrico de la zona es variable y que se producen inundaciones frecuentes que elevan el nivel de las lagunas. Por todo esto, los productores nos oponemos a la obra hasta que se establezcan medidas para que la cuenca pueda regular los excedentes de agua", destacó el escrito que presentaron los productores.

Como solución a la falta de agua de la laguna, los productores propusieron que se draguen la laguna y el Vallimanca, lo que ayudaría a que la San Luis sirva para actividades recreativas sin poner en riesgo la economía del partido.

"Se quieren gastar $ 6,3 millones en una obra que no da seguridad de que no va a haber perjuicios a la producción. Nosotros nos preguntamos cúantas mejoras se podrían hacer al hospital zonal con esa plata", dijo Gómez Andrade.

La Nacion intentó contactarse con Coroli, sin éxito. Sin embargo, voceros de su repartición afirmaron que la obra ya está licitada y que no tiene vuelta atrás. "Ya se habló con los vecinos y se les explicó que la obra no tiene riesgo para nadie y que tenemos pleno apoyo de las autoridades locales", destacó un vocero del Ministerio de Infraestructura de la provincia.

Por su lado, el presidente de la Rural local, Fernando Alzueta, reconoció que hay preocupación por la obra. "Con las inundaciones que tuvimos, cuando nos hablan de hacer una obra así nos corre frío por la espalda. La cuenca ha sido mal manejada, es verdad. Pero Hidráulica dice que no hay riesgo, así que esperamos llegar a una solución que conforme a todos", dijo.

En tanto, en el Club Las Acollaradas insisten que en los miedos de los productores son infundados. "Estamos hablando de garantizar un nivel de 70 centímetros de agua para una laguna de 400 hectáreas. Esto no es riesgo para nadie", dijo Mauricio Iglesias, presidente del club. "Esta laguna tiene una función social, es el lugar de recreación para el pueblo. Cuando la laguna se seca se corta la actividad. Si se hace la obra, podemos aprovechar la laguna todo el año", explicó Iglesias.

Iglesias dijo comprender la desconfianza de los vecinos. "Es cierto que en el pasado hubo algunas obras mal hechas. Pero nosotros nos comprometemos a manejar la compuerta con responsabilidad, para que no afecte a nadie. Y de todas maneras, el desinflado de la compuerta es automático cuando aumenta el nivel de agua", destacó Iglesias.

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