A 18 años de la tragedia de Kheyvis, ordenan indemnizar a las familias

Así quedó el boliche tras el incendio
Así quedó el boliche tras el incendio Fuente: Archivo
La justicia dictaminó que la municipalidad debe resarcir económicamente a los padres de los 17 chicos que murieron en el boliche de Olivos; Raúl Buganem expresó a lanacion.com: "No me van a comprar a mi hijo"
Valeria Vera
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8 de junio de 2011  • 16:22

"Enseguida nos dimos cuenta de que había olor a quemado. Nos picaba la garganta y nos lloraban los ojos. La puerta que daba al patio estaba cerrada y la única que quedaba para escapar era la de entrada. Muchos se cayeron al piso en la desesperación por salir y sus cuerpos bloquearon la puerta".

Recuerdos similares a ese conviven a diario en el grupo de padres de los 17 alumnos del Colegio La Salle que perdieron la vida cuando el incendio en uno de los reservados de la disco Kheyvis, de Vicente López, acabó con todo.

Pero se intensifican aún más cuando consiguen materializarse algunos avances en la causa o surge algún dato nuevo en la investigación, como sucedió ayer cuando la Justicia ordenó a la Municipalidad de Vicente López y a una aseguradora indemnizar a los familiares.

La decisión, adoptada por la jueza civil Gabriela Paladín, estableció diferentes montos para cada uno, en función del daño moral y psicológico que sufrieron tras la tragedia ocurrida el 20 de diciembre de 1993. En total, se habla de unos 50 millones de pesos.

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En el fallo, se explicita que los abogados enviados por el intendente del distrito, Enrique García, habían negado los cargos: señalaron que el local "contaba con las medidas de seguridad exigidas por las normas vigentes", dijeron que el incendio fue consecuencia "de la conducta delictiva de un tercero" y que "se trataba de una fiesta de la que el Municipio no tenía conocimiento".

Sin embargo, Paladín manifestó que "más allá de haberse probado que el origen de la tragedia fue intencional", eso no "excluye de responsabilidades" a los funcionarios y tampoco a la aseguradora Mapfre Aconcagua, que había sido contratada por los dueños de la discoteca.

A esto se agrega que el peritaje incorporado al expediente judicial determinó que "cualquier foco de incendio de orden menor llevaba a la catástrofe por las características ilegales de la construcción, la existencia de materiales altamente combustibles y productores de humo".

La reciente medida no tardó en provocar reacciones y generar ecos en los más perjudicados, que anhelan hace tiempo "castigar" a los culpables.

"A mí no me van a comprar a mi hijo ni me lo van a devolver", se lamentó Raúl Buganem, un ferviente luchador y padre de Leandro, quien en el momento del incendio tenía 19 años y medio.

"No es la Justicia que esperaba. A mí me importaba la Justicia penal, pero esa instancia prescribió en febrero de 2006. Lo único que quería era ver presos a los inspectores, que son los verdaderos responsables de todo esto", reconoció a lanacion.com el hombre que hoy preside la asociación civil Padres de Kheyvis, fundada tras el fatídico día.

En ese momento, no conforme con la prescripción de la causa penal, Raúl giró la denuncia a la comisión interamericana de Derechos Humanos, pero tampoco obtuvo respuesta. Se amparó en la gente y, sobre todo, en su familia.

Siempre afirmó que la instancia civil no tenía el mismo peso para él. Por eso, nunca se cansó de repetirle a su otra hija que cuando saliera la sentencia la considerara como "un regalo de su hermano" hacia ella. "Mi hijo nunca estuvo ni va a estar en venta", ratificó.

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La comparación con lo ocurrido en Cromagnon resulta inevitable. Y Raúl no reniega de eso. Sin explayarse demasiado en su explicación, consideró que al menos "ellos" (por los familiares de los chicos) fueron más afortunados al poder participar de un proceso oral que a los padres de Kheyvis les fue vedado. "Ahí se hizo un poco más de Justicia", destacó.

Versiones que circularon en medios locales aseguraron que García, que preside el municipio desde 1987, apelaría la sentencia de primera instancia "para que sea analizada por las máximas instancias judiciales, dada la relevancia del hecho y en defensa de los intereses y el patrimonio de los ciudadanos de Vicente López".

Buganem volvió a cuestionar la actitud del intendente e ironizó sobre sus fundamentos: "Dice que va a apelar porque tiene que defender el patrimonio de la sociedad. Yo le diría que se olvidó de cuidar el patrimonio de la vida de nuestros hijos".

LA TRAGEDIA

Ocurrió el 20 de diciembre de 1993, en la Avenida del Libertador al 1900, cuando un grupo de alumnos de 5° año del Colegio de La Salle celebraba en la discoteca Kheyvis su fiesta de egresados. En el hecho, murieron 17 chicos y otros 24 resultaron heridos.

Luego del incendio, el boliche se volvió más popular por ser el lugar en donde, hasta entonces, se había producido la mayor tragedia en una disco del país. Faltaban varios años para que se desatara el desastre que significó Cromagnon.

EL INCENDIO

Se produjo tras rociar alcohol en un sillón, que se prendió fuego con un cigarrillo en el sector VIP del boliche.

Se cree que el autor material fue incentivado a prender fuego el sillón por otros dos jóvenes. El agresor fue identificado como Nicolás Zunino, quien permaneció 45 días en prisión pero tiempo después fue dejado en libertad porque la Justicia consideró que las pruebas no eran suficientes.

EL BOLICHE

Kheyvis se encontraba en Avenida del Libertador al 1965. Su capacidad máxima de alojamiento era de 150 personas, mientras que esa noche había alrededor de 600 personas.

La disco debía tener todas sus salidas de emergencia habilitadas y los materiales de construcción no debían ser inflamables. Sin embargo, operaba desconociendo esas condiciones:

La única puerta habilitada para la circulación de jóvenes y miembros de personal del boliche era la de entrada. Ninguna de las salidas de emergencia estaba habilitada, al igual que en la tragedia de Cromagnon.

Los materiales del local eran altamente inflamables, ya que su mayor componente era la madera.

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