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Sergio Ch de Los Natas: música para sacarse las entrañas

El sábado en El Teatro de Colegiales tendrá lugar el South American Sludge: el líder del trío cuenta de qué se trata y adelanta lo nuevo de Ararat, su grupo junto a un ex Redondos
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13 de junio de 2011  • 10:36

El South American Sludge es, además de la reunión cumbre de las juventudes psico-valvulares latinas, un viejo sueño concretado: con casi dos décadas en la ruta, Los Natas vienen encarando desde hace años el trabajo de hormiga de congregar a los exponentes más destacados del género a nivel continental en una especie de entidad sindical etérea, deseosa de cultivar sus mayores pasiones: el rock setentoso de Black Sabbath y Pink Floyd, el metal más duro de Pantera y Slayer y el placer de armar quilombo. Así, el trío compartirá cartel con bandas de Uruguay, Chile, Brasil y Argentina, en lo que será la última oportunidad de verlos en Buenos Aires antes de que Sergio Ch, guitarrista y voz cantante, se aboque a su proyecto paralelo Ararat, grupo que comparte con el ex Redonditos de Ricota Tito Fargo. Didáctico y movedizo, él mismo define los límites de este género sin límites.

¿Qué está pasando con el sludge en Latinoamérica?

Primero están Los Natas, que este año cumplen 17 años haciendo la misma música. Después, en Chile está Hielo Negro desde hace muchos años, en Uruguay está Guachass, que es una banda de chicas que yo produje el año pasado, en Brasil está Astafix, en Perú está La Ira de Dios, en Venezuela está Cultura 3. En toda Sudamérica se armó la movida de este estilo en español, con letras que representan a los países, hablando del sufrimiento de los pueblos.

¿Por qué creció tanto el estilo en los últimos años?

Los Natas abrimos el camino: cincelar la misma piedra con el mismo martillo hizo que la gente abra la cabeza y vaya dejándose garchar por el sonido. Hace quince años, un show de Los Natas sería inescuchable y hoy la gente aplaude y nos ponen en lugares centrales en los festivales. Y por otro lado, tiene que ver con cómo va creciendo la música: los chicos de veinte años no tienen ganas de escuchar música fácil y ridículamente superficial. Lo que te permite este estilo es sacar las entrañas de tu persona, tirarlas en una mesa y observarlas desde afuera. La gente con este estilo se encuentra consigo misma, tanto con las partes de metal como las colgadas de psicodelia. En el año anterior al supuesto fin del mundo, la gente necesita un lugar espiritual fuerte de donde agarrarse. No tiene que ver con jugar a ser rockero: este es el límite mismo, y vos te vas a parar ahí y nuestro deber es volarte la peluca y regar con tus sesos toda la sala. Los chicos encontraron un estilo en el que pueden desenvolverse rápido y fácil. Sin tener que estudiar veinte años en un conservatorio, se compran una guitarra, un equipo grandote, y con un buen batero y un bajista, en un par de meses están disfrutando de la música. La simpleza, la contundencia, la sinceridad y la realidad que te presenta el sludge, y a la vez el abanico de sensaciones que te presenta entre lo psicodélico hasta el máximo punto del metal, sirve para mater esa desesperación de vida, esa angustia, esa soledad.

Si bien comparte cosas con el metal, el género parece no tener esos códigos sectarios que a veces caracterizan al heavy, ¿no?

Exacto. Lo que tiene este estilo -que hasta hace poco se llamaba stoner, pero dejó de usarse ese nombre porque se asociaba con las drogas, o con los Stones- es que, en su punta más áspera, no llega a tener los códigos mogólicos y sectarios del metal, ni los códigos de moda. Y tampoco del lado del hippismo llega a tener ese nihilismo que va regando semillas por el mundo sin saber qué hacer. Es un hippie comprometido y es un metalero ablandado.

Más allá de esto, ¿qué planes tenés con el grupo?

Lo primero con Los Natas es hacer este show, que va a ser el único en la Argentina este año. Después tenemos una mini gira internacional con Kyuss, que es la banda padre de este estilo, y por ahora vamos a estar parados, por razones de salud, de fuerza mayor y por estar 16 años rompiéndose el lomo y necesitando un descanso. Por ahora estamos con el Motoclub, y después salimos con el segundo disco del trío Ararat. El primero salió hace dos años y fue un disco experimental que hicimos con mi hermano Santiago. Se llamó Música de la resistencia. Y este año salimos con Ararat 2, que ya está terminado. La agrupación en vivo la conforman Tito Fargo en ruidos, slides y cosas análogas que generan sonido, y Alfredo Felitte que es el baterista de Taura y Banda de la Muerte. Ararat te propone un viaje sludge desde lo más hippie colgado hasta el metal más lento, y con mucha poesía también. Es más arriba, y las letras bajan más línea. Tiene que ver con este momento: siento la necesidad de bajar línea. Sin llegar a ser un Ricardo Iorio, por favor, pero ya que estás ahí… ¡decí algo, la concha de Dios!

Por Diego Mancusi

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