Máxima exigencia

Gracias a su sabiduría, Omar Narváez convirtió el sufrimiento propio en impotencia del rival, William Urina, al que venció por punto; la pelea más dura de la carrera del chubutense
(0)
13 de junio de 2011  

Por Osvaldo Príncipi

Para LA NACION

El chubutense Omar Narváez (51,950 kg) debió apelar a lo máximo de su potencial, humano y técnico, para conservar la corona de los supermosca OMB, en un capítulo vibrante, dramático y glorioso, gestado ante el aliento de 6500 espectadores que lo acompañaron en la madrugada de anteanoche en el estadio Luna Park.

Su victoria por puntos sobre el colombiano William Urina (51,800 kg) dio vida al compromiso más difícil y riesgoso que afrontó en su historial de 21 peleas mundialistas. Cuando nadie lo soñaba ni esperaba, Urina, un espigado moreno de 26 años y sólo 18 peleas, se convirtió en la materia más difícil que Narváez debió sortear desde el día de su consagración.

Los jurados señalaron de modo unánime 117-110. La Nacion Deportiva falló 117-112 (incluido el punto de descuento sancionado a Urina en el 6° round por el árbitro puertorriqueño Roberto Ramírez).

Reafirmando conceptos esgrimidos en su última y exigida retención ante el puertorriqueño César Seda, el chubutense redobló su esfuerzo en los pasajes más adversos del match; en este caso, en el octavo round, cuando tras ser conmovido por los upercuts y ganchos zurdos del púgil de Barranquilla, encontró la clave justa para reaccionar y frenar al adversario en ese mismo instante, originándole un quiebre anímico y temperamental absoluto que influyó de modo determinante en el destino del match.

Narváez le quemó el alma a Urina, en ese 8° round, sufrido y espectacular, que instó al publico a vivarlo, con un nacionalismo sentido y nostálgico, comparable a aquellos "coros del corazón" que desde el ringside "resucitaron", como cuando en los 60 respaldaron a Horacio Accavallo frente los embates de "Alacrán" Torres y a Nicolino Locche cuando los cañonazos de "Morocho" Hernández lo mandaron a la lona.

La desventaja física que otorga en este peso, en el cual logró su bicampeonato el año último, es evidente. Y ya no hay vuelta atrás. Sus casi 36 años carentes de evolución muscular lo relegan ante físicos de mayor alcance y fibrosos como el de Urina, quien supo moverse en larga distancia y dominarlo en los primeros rounds. Recién a partir del quinto asalto, Narváez pudo afirmar sus primeros pasajes de preponderancia y anotar un parcial en su favor, algo inédito en sus 10 años de contacto con la corona.

El chubutense puso la cara, invirtió en magullones y se llevó en la nariz el registro de los golpes de Urina. Sobre la base de todo esto dio vuelta el trámite de la pelea de modo conmovedor cuando ganó la corta distancia, justa y precisa para la salida de sus ganchos abajo y al rostro del visitante, que lo llevaron de modo impecable a ganar todos los rounds desde el 7° hasta el final. Ahí apareció la envergadura de un gran campeón que sabe cómo transformar el sufrimiento propio en impotencia de su rival y cómo sostener el ritmo de pelea que más le conviene sumando puntos a favor y deterioro -físico y espiritual- en el adversario. Ese fue el epílogo de Narváez, con una respuesta admirable que modificó un diagnóstico comprometido como jamás antes había vivido. Ni siquiera con el italiano Andrea Sarritzu ni con el puertorriqueño César Seda, que fueron cotejos ganados por mínima diferencia.

A Narváez le empiezan a pesar muchas cosas a la hora del análisis. Sus años, su desgaste físico y la suma de batallas que tiene en este oficio. Pero le sobran pasta, sabiduría y talento para sostener su corona mundial, que parece tambalear ante la frescura de sus oponentes, pero que se aferra cada vez más fuerte a lo que imponen su mente, coraje y valía sobre el ring.

  • Héctor Saldivia ganó por KO

    El chubutense Héctor Saldivia, campeón argentino welter, venció por KO en el segundo round al brasileño Carmelito de Jesús, en un match complementario. En los restantes cotejos, Roberto Sosa, campeón argentino y sudamericano supermosca, superó por puntos al platense Santiago Acosta, en 6 capítulos, y Mario Narváez -también hermano de Omar- perdió por puntos en 4 rounds con el invicto Gastón Bustamante, en supergallo.
  • Vergüenza y decadencia

    Dirigentes de la Federación Argentina de Box vinculados con la fiscalización de la reunión en el Luna Park modificaron a su modo y antojo el fallo de un combate preliminar en el cual Daniel Narváez -hermano de Omar- fue declarado perdedor por descalificación por golpe bajo, comprobado en los vestuarios por los médicos de turno, frente al cordobés Ariel Alassia.

    Transcurrido el tiempo reglamentario para realizar cualquier variante, sorprendió a la concurrencia que se modificara el veredicto al declarar ganador al infractor Narváez por KO en el tercer round. ¡Increíble! Ganó por KO sin haber cuenta de diez segundos sobre el ring. Las reglas del boxeo argentino y sus ejecutantes atraviesan el peor momento de la historia.
  • Yésica Bopp y otro triunfo arrollador

    La bonaerense Yesica Bopp retuvo su título mundial minimosca (AMB y OMB) al vencer por KOT en el 9° round a la mexicana Yesenia Martínez, en el match complementario en el Luna Park.

    Bopp, quién exhibió su talento y una notoria superioridad sobre la azteca, manejó la pelea con comodidad y extendió voluntariamente la ejecución del match hasta el 9° asalto, cuando Romina Arroyo, árbitro, marcó el final de las acciones. Bopp, de 27 años, prolongó su invicto a 17 victorias consecutivas.

    ENVÍA TU COMENTARIO

    Ver legales

    Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

    Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?