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Directo desde Champs-Elysées

Encuentro con Jean-Michel Ribes, director del Théâtre du Rond-Point, que llega pasado mañana al San Martín
Alejandro Cruz
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14 de junio de 2011  

PARIS.– El Théâtre du Rond-Point está ubicado en una zona paquetísima de la paqueta París. O sea, a metros de la avenida Champs-Elysées, a otros tantos del Grand Palais y a pasos de las grandes tiendas. Por su fachada, por su librería, por su cuidada estética y por su glamoroso restaurante, el teatro no desentona en nada con su entorno. Sin embargo, hay datos llamativos. "El Rond-Point es un teatro pirata", es lo primero que suelta su director artístico, el actor, dramaturgo y director, tanto de teatro como de cine, Jean-Michel Ribes. A juzgar por su aspecto personal, él tiene todo el porte de un capitán de barco: un tanto panzón, con un botón de la camisa que perdió en algún camino y una barba desaliñada pintan de cuerpo entero a una personalidad expansiva. Y mientras toma algo en el restaurante del teatro "pirata" (una versión pirata decididamente cool, habría que acotar) agrega: "El Rond-Point es una sala que se dedica a autores actuales y en la cual está permitido reírse. Todos los hombres que han luchado contra categorías serias, cerradas y cuadradas tienen su espacio acá; ésa es nuestra línea curatorial. En Francia son todos muy racionales; en respuesta a eso, éste es un lugar de sorpresa, de subversión y donde crecen las malas hierbas de la cultura".

Algunas de esas "malas hierbas" son bastantes conocidas para el público argentino. Por lo pronto, Alfredo Arias suele presentar sus obras aquí. El año pasado, Ribes programó durante un mes a La omisión de la familia Coleman, el trabajo de Claudio Tolcachir, y fue un éxito, un exitazo. Este año, para diciembre, hará temporada Algo de ruido hacen, la magnífica puesta de Romina Paula. "Si nos gusta un espectáculo, como pasó con Coleman, tenemos que tomar partido. No podemos programarlo para tres funciones o una semana. El público ya confía en nosotros; ése es nuestro capital", afirma el director de este teatro que recibe el 35 por ciento de su presupuesto anual del Estado.

En el marco de Tándem –el programa cultural organizado por el gobierno francés y el Ministerio de Cultura de Buenos Aires (que invitó a LA NACION a encontrarse con estos teatristas)–, desde pasado mañana el Théâtre du Rond-Point copará por unos días las diversas salas del Teatro San Martín y del Centro Cultural San Martín en una muestra bien amplia que incluye un montaje de Pierrick Sorin, artista visual de renombre; de Philippe Genty, figura cumbre del teatro imagen y la manipulación de objetos; una puesta de Eric Didry, espectáculo en el que se fusionan elementos del teatro con los del cine; un texto de Marie Darreusecq, figura inquietante de la literaria actual francesa, cuya obra contará con puesta de Alfredo Arias, y un espectáculo dirigido por el mismo Jean-Michel Ribes. "Por una cuestión económica, no hemos podido llevar nuestros grandes espectáculos. Por eso, elegimos pequeñas obras en las que está el ADN de esta sala", apunta.

Ribes tendrá una amplia actividad en Buenos Aires que da cuenta de sus múltiples facetas. Como director, ofrecerá La granja de pepinos, un unipersonal de Patrick Robine; realizará un taller y se presentarán tanto películas dirigidas por él como versiones fílmicas de obras teatrales que se presentaron en el Rond-Point.

Claro que a sus múltiples actividades hay que agregar que, desde hace 10 años, dirige una de las salas públicas de mayor prestigio. "Cuando empecé a trabajar acá, la sala casi no existía. Los ayatolás de la cultura pensaban que en seis meses yo iba a dejar todo. Bien, acá estoy. Y después de 10 años, el público considera que Rond-Point, junto al Théâtre de la Ville y el de la Comedia, es uno de los tres mejores teatros de Francia. Y si bien la sala está vinculada con el pensamiento de izquierda, yo diría que somos anarquistas con poesía."

Así es que, desde pasado mañana, este glamoroso "teatro pirata" parisiense amarrará en la avenida Corrientes.

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