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El hombre que inventó el atajo Ctrl-Alt-Delete

Ariel Torres
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18 de junio de 2011  

El jueves último, IBM cumplió un siglo. No importa cómo se lo mire, es una enormidad de tiempo para una compañía que se dedica a la tecnología digital. Muy pocas superan esta marca, siendo Siemens, fundada el 12 de octubre de 1847, otra de las veteranas de la industria.

Hay compañías mucho más añejas, por supuesto, como el fabricante de camiones alemán MAN, la más antigua de las empresas que cotiza en la Bolsa de Frankfurt, nacida en 1758. Claro que por entonces ni siquiera teníamos electricidad. Faltaban más de 40 años para la pila de Alessandro Volta.

En rigor, la edad de IBM (o la de Siemens) es significativa porque no vende té o seguros. Está en un negocio que se ha visto sacudido desde sus raíces con la llegada del poder de cómputo al público en general, instancia histórica de la que el gigante azul fue protagonista principal.

Tiene sentido que empresas que construyen autos o barcos sigan existiendo hoy. Los desafíos a los que debieron enfrentarse han sido muchos, pero no insuperables. Ni Ford (que tiene 108 años) ni MAN se han encontrado con que, de la noche a la mañana, dos estudiantes universitarios habían desarrollado un vehículo mil veces más veloz, un millón de veces más barato y un billón de veces más pequeño.

Que IBM siga existiendo es, en muchos sentidos, consecuencia también de su enorme poderío y de una notable capacidad para adaptarse. Esta compañía hizo muchas cosas importantes en su historia, pero la que todavía nos toca de cerca, cambió el escenario global e inició la revolución informática, fue el modelo 5150, es decir, la PC, presentada en Nueva York el 12 de agosto de 1981.

Hablé por teléfono esta semana con David Bradley, uno de los doce hombres que participaron en el diseño de la PC original. Tenía 31 años por entonces e iba a tomar una pequeña decisión que luego no sólo afectaría a miles de millones de seres humanos, sino que pasaría al lenguaje cotidiano. Le han hecho, imagino, esta pregunta cientos de veces, pero es inevitable.

-¿Es cierto que usted inventó el atajo Ctrl-Alt-Delete?

-Sí, inventé la combinación Ctrl-Alt-Delete, aunque a decir verdad fue uno de los muchos problemas que me tocó resolver. No creo que le haya dedicado más de diez minutos al asunto.

-¿Por qué creó este atajo, no alcanzaba con el botón de Reset?

-Según recuerdo, era para acelerar el proceso de reiniciar el equipo, y esto iba destinado sobre todo a los programadores.

-O sea que no tenía nada que ver con el riesgo de dañar la fuente de alimentación, como se ha dicho.

-No, no tenía nada que ver con la fuente, la historia es otra. Por un lado, por la arquitectura del motherboard el botón de Reset quedaba en la parte de atrás de la computadora, así que era incómodo usarlo. Y, la verdad, también trajo complicaciones cuando se lo puso en el frente; era común apretarlo con el teclado involuntariamente, reiniciar la máquina y perder todo el trabajo.

-Si me habrá pasado con mi dos primeras PC...

-En realidad, la combinación de teclas servía para facilitarle al programador el reinicio del equipo. Y para hacerlo, además, rápidamente. Por entonces, y siguiendo los estándares de IBM, cada reinicio tenía que verificar el estado de toda la memoria, y eso llevaba muchísimo tiempo. Así que cuando programé Ctrl-Alt-Delete también lo hice de tal forma que el equipo creyera que la memoria ya había sido verificada.

Sobre los orígenes de la PC

Abundan las historias sobre cómo nació la primera de las computadoras que hoy son el estándar de la informática personal. Ahora tengo del otro lado de la línea a un hombre que estuvo ahí. Hablamos, pues, de sus recuerdos de aquellos días. Varios mitos se evaporan en los siguientes minutos. Uno de los primeros es aquel que dice que la PC fue el primer equipo del gigante azul en llevar un microprocesador fabricado por terceros, en este caso Intel.

-La IBM/PC no fue la primera de nuestras computadoras en usar un chip de Intel. El System/23, que fue anunciado un mes antes de la PC, empleaba el Intel 8085.

El modelo se llamó Datamaster y llevaba el número 5322 ( http://www-03.ibm.com/ibm/history/exhibits/pc/pc_9.html ).

De hecho, la compañía había estado desde 1973 reduciendo el tamaño de las computadoras e intentando hacerlas portátiles. Por ejemplo, su modelo 5100, la Portable Computer, de 1975, pesaba casi 23 kilos y el máximo de almacenamiento interno era de 64 kilobytes. Ciertamente, no es portátil para los estándares de hoy, cuando llevamos en el bolsillo equipos con 500.000 veces más memoria, pero 36 años atrás esto era todo un logro. Los precios son de otro planeta también. La Portable Computer costaba, a valores de hoy, 80.000 dólares.

–IBM ya estaba en el camino de desarrollar la PC -continúa Bradley-. Y también sabíamos que teníamos que hacerlo para seguir compitiendo. A mediados de los años 70 las Apple II con VisiCalc –una planilla de cálculo– empezaban a aparecer en el departamento de contabilidad de las corporaciones, en muchos casos haciendo lo mismo que nuestros mainframes. Así que la PC, lo mismo que la Datamaster, estaban, desde el punto de vista estratégico, buscando competir con aquellos primeros sistemas personales.

Bradley participó en el diseño de la primera PC programando el Basic Input Output System (BIOS), el software elemental que caracteriza a la computadora personal. Es lo primero que se ejecuta cuando apretamos el botón de encendido y una de sus funciones es detectar, verificar y preparar el hardware para la siguiente etapa, la carga del sistema operativo. Si el BIOS puede replicarse, entonces es posible crear un clon de la computadora. La universalización de la PC se debió sobre todo a la rápida multiplicación de los clones, que Apple evitó minuciosamente. Sin embargo, muy pronto los clones superaban por mucho las ventas de IBM.

-Lo que nunca me quedó claro es si permitieron deliberadamente que el BIOS fuera copiado, dando origen así a los clones, o si fue algo no deseado.

-Nuestro BIOS tenía menos restricciones que el de, por ejemplo, los equipos de Apple. El nuestro no tenía ningún otro límite que el del copyright normal, así que si alguien producía una copia del BIOS compatible y funcional, pero sin violar el copyright, es decir, sin copiar el código, estaba todo bien.

-¿Por qué no lo restringieron tanto como Apple?

-Por una razón muy sencilla: queríamos desarrolladores de periféricos (hardware) y de software. Los clones nos parecían más bien algo halagador, al principio, pero no eran la meta.

-Tengo entendido que IBM no esperaba vender tantas PC como finalmente despachó. ¿Qué recuerda de eso?

-No estaba en finanzas, pero sí tengo una copia de una presentación que había preparado la gente de finanzas y marketing donde se especificaba que la proyección de ventas durante 5 años del modelo 5150 era de poco más de 241.000 equipos.

-¿Ese iba a ser el total de los primeros 5 años?

-En efecto, el total por los cinco años. Pero también tengo un informe donde se consigna que para 1987 habíamos vendido 3 millones de equipos, sumando todas las variantes (PC, PC Jr., XT, AT).

-Eso suma medio millón de computadoras por año, 250.000 por semestre.

-Así es. Y en un mes en particular, en diciembre de 1984, sumando todas las variantes, alcanzamos la cifra de 270.000 PC vendidas.

-¿Cómo fallaron tanto en la proyección?

-Bueno, en general las proyecciones en el negocio informático se equivocan (se ríe).

-¿No tuvo que ver con que empezaban a tratar con un público no tradicional para IBM, el público en general?

-Tal vez. De hecho, la única experiencia anterior en este sentido había sido la máquina de escribir eléctrica Selectric, que iba dirigida sobre todo a secretarias. Pero usted debe recordar que, al principio, la IBM PC tuvo un enorme éxito no por el usuario hogareño, sino por el empleado corporativo, que veía en ella una solución muy completa para temas de contabilidad.

-Con el Lotus 1-2-3.

-Exacto. Además era un equipo caro para el bolsillo del público en general.

-Me hace pensar en los primeros libros de Gutenberg, que costaban 30 salarios, mucho dinero, pero al menos se podían pagar; si uno tenía el capital, lo podía pagar. Recuerdo cuando compramos la primera PC en casa, fue un desembolso importante, pero al menos se había vuelto posible. Y no sólo servía para tareas corporativas, sino para el Flight Simulator...

-Eso es verdad. Con todo, las primeras aplicaciones eran especialmente para la productividad. El Flight Simulator iba a tener éxito más tarde. Recuerdo que a finales de 1982 o principios de 1983 Steve Ballmer (el actual CEO de Microsoft) me regaló el primer Flight Simulator. En esa época estábamos visitando Microsoft semanalmente para revisar el progreso del DOS 2.0, que íbamos a necesitar para la segunda generación de PC, la XT, que anunciamos en marzo de 1983. El gerente de sistemas, Joe Sarubbi, quería mirar a Bill Gates a los ojos cada semana y preguntarle: "¿Cuándo va a estar terminado el DOS 2.0?" Me llevaba con él para registrar los detalles técnicos.

-¿Qué opina de las tablets? ¿Van a hacer desaparecer a las PC?

-No, la PC no va a desaparecer en el corto o mediano plazo. Las tablets andan mucho mejor que lo que veíamos hace diez años, cuando aparecieron las primeras con este formato, pero a mí personalmente no me atrae la idea de tener todo en la nube, que para acceder a mis datos necesite estar conectado. Bueno, esto es posiblemente debido a la experiencia de la gente de mi edad con el dial-up. Las personas de 20 o 30 años seguramente no sienten este prurito.

-¿No hay también una divisoria de aguas entre la tablet como dispositivo para consumir contenidos y la PC como equipo para producirlos?

-Si, es cierto, ocurre eso también, la PC es imbatible para producir.

-¿Tiene hijos?

-Una hija, que trabaja como ingeniera electrónica en IBM. Dice mi esposa que la única forma de estar en la familia Bradley y no ser ingeniero es casándose con un Bradley, cual es su caso, porque mi hija lo es, mi padre lo era, mi abuelo lo era, tengo sobrinos ingenieros...

-Está en los genes, parece. Usted se retiró en 2004, ¿qué le gusta hacer en su tiempo libre?

-Viajar.

-Bueno, claro, a todos nos gusta viajar... ¿Algo más cotidiano?

-Bueno, soy un apasionado de la fotografía. Mi mujer saca mejores fotos, pero yo paso mucho tiempo clasificando y editando con Photoshop.

-¿Qué computadora tiene en su casa hoy?

-Oh... una HP que compré hace 3 años, más o menos, cuando falló el disco de mi máquina anterior. Eso sí, desde entonces, le he ampliado la memoria y reemplacé el rígido por otro más grande. No soy de jugar con la computadora, no necesito algo muy poderoso.

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