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El kirchnerismo oculto, según Majul

El periodista presenta su nuevo libro, El y Ella, donde pone al descubierto las intrigas que rodean al Gobierno
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19 de junio de 2011  

Las dos caras del kirchnerismo confrontadas. La cara discursiva, progresista, y la realidad de los hechos que no se investigan o que han pasado de manera efímera por los despachos judiciales merced a una red de funcionarios que por coincidir con el modelo o por miedo han evitado disgustos al poder que desde 2003 manejan Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. Ese es el nudo del nuevo libro de investigación periodística de Luis Majul, El y Ella , que sucede a El Dueño , el best seller más vendido en la Argentina en los últimos 10 años.

Durante una extensa entrevista con LA NACION, Luis Majul desgranó buena parte de su investigación y de las presiones que sufrió desde el Gobierno para evitar que El y Ella llegue a las librerías, encima, en coincidencia con el año electoral y a pocos días de que se devele si Cristina Kirchner buscará su reelección y la consolidación de un modelo de poder que instauró junto con su esposo, muerto en 2010, hace 8 años.

Investigación de la AFIP sobre su patrimonio y sobre su productora La Cornisa, denuncias judiciales, explicaciones a su familia y amigos sobre "lo que se viene", según sus propias palabras, y la "tristeza" por las actitudes de algunos de sus colegas públicamente defensores del Gobierno como Víctor Hugo Morales, las razones que llevaron a la muerte de Néstor Kirchner y la preocupación por los próximos años si no se camina hacia una institucionalidad fuerte e independiente entre los poderes, se desgranan a continuación.

-¿Por qué es El y Ella ?

-Porque, paradójicamente, viene primero Kirchner. Porque para explicar lo que pasa hoy, tengo que empezar explicando porqué se murió.

-¿Empezó a escribir el libro cuando Kirchner estaba vivo?

-Yo tomé la decisión de escribir este libro cuando publiqué El Dueño.

-¿Por qué?

-Porque aún cuando El Dueño fue un libro que pretendía meterse en los temas de la corrupción y de las decisiones políticas y con la lógica del poder del kirchnerismo, era evidente que había grandes temas que no había llegado a tomar.

-¿Cuáles son los temas que trata El y Ella ?

-Cuando El Dueño se publicó se dio el sobreseimiento en tiempo récord del enriquecimiento de Néstor y Cristina. La respuesta en El y Ella es una apertura periodística de la causa. Abrí el expediente, hablé con todos y se explican las muy fuertes sospechas que hay de enriquecimiento ilícito, aún cuando fue sobreseído, porque el proceso es para mí debería figurar en los anales de toda la historia del derecho de la República Argentina, están las sospechas de lavado de dinero y todo lo que rodeó al caso. Lo que los medio no publicaron por falta de espacio y porque no profundizaron. Hice el camino inverso, después del cierre del expediente yo lo abrí.

-También se dedica a la muerte de Néstor Kirchner.

-Es que la muerte de Néstor Kirchner es un hecho político muy fuerte, pero excepto Nelson Castro y algunos especialistas de Noticias que profundizaron mucho, nadie explicó porqué murió de verdad Néstor Kirchner.

-Nelson Castro ha dado explicaciones más en su condición de médico que de periodista.

-Exactamente. Yo hablé con todas las fuentes y creo que, por primera vez, está la explicación médica y política de por qué murió Néstor Kirchner. Y cuando uno lo analiza, empieza a desarmarse y a desmoronarse el relato del Kirchner que se inmoló y empieza a crecer la realidad que implica o imprudencia, o que no hicieron del punto de vista médico lo que tenían que hacer. Hay médicos muy serios que sostienen que Kirchner no debería haber muerto. Y que Kirchner murió de una manera en la que se moría hace 30 o 40 años atrás.

-¿Por qué murió Kirchner según sus conclusiones?

-Porque se le tapó el stent. Y por qué se le tapó, está explicado en el llibro. ¿Se le debería haber tapado el stent? Las posibilidades de que se tape un stent, en un paciente normal, no llega al 3 o al 4 por ciento. Imagínese en el caso de un ex presidente con todos los cuidados.

-Hubo muchas otras cuestiones que sucedieron después de El Dueño .

-Por ejemplo, no se sabía tanto de Hugo Moyano ni se sabía por qué se había ido Graciela Ocaña del Ministerio de Salud. Ocaña no se fue porque tuvo problemas con la gripe A. Se fue por varias reuniones secretas, reveladas en el libro, entre ellas una que explica cómo un día ante una entrevista intempestiva de Moyano, Ocaña tuvo la seguridad de que Kirchner era el garante de los pedidos de los negocios de Hugo Moyano.

-También El y Ella desmenuza la explotación minera.

-El tema de la Barrick es muy pero muy complejo, porque involucra inconsistencias en las decisiones políticas vinculadas con la ecología. El veto de la Presidenta. Es el mayor negocio de la República Argentina. Pascua Lama va a llevar una inversión estimada entre 40 mil y 50 mil millones de dólares.

-En la Argentina es una cifra muy tentadora para la corrupción…

-Sí, las condiciones en la Argentina de la minería a cielo abierto son muy privilegiadas desde el punto de vista impositivo, del control, de la auditoria. Hubo una ley, pero todavía no se reglamentó, no empezó el inventario de dónde opera Pascua Lama y si encuentran un glaciar se supone que debería suspender la operación. Hubo un acuerdo que no debería ser secreto, de doble imposición, del que dio cuenta Martín Kanenguiser en LA NACION, con los detalles y qué implica. Yo conseguí el acuerdo después vía Chile porque en la Argentina no me lo entregaban y es escandaloso.

-¿Pero el acuerdo no está en el libro es para el próximo?

-No alcancé a incluirlo. Yo dejé de lado un capítulo completo del libro, que se llama Dónde está la plata. Lo leyeron unos pocos.

-¿Por qué no lo incluyó?

-Porque me faltó un solo dato para confirmar la respuesta a la pregunta clave.

-Al leer el libro que va desde el enriquecimiento ilícito, el manejo de la pauta oficial, las relaciones con Moyano, con Uberti, la muerte de Kirchner, tan documentado, ¿casi parece la base de un expediente para hacer un juicio político a la Presidenta?

-No es mi intención. Yo lo pondría de esta manera. Ante el escándalo Schoklender, una pregunta que sobrevuela todo el tiempo es Hebe de Bonafini, después de 16 años de tratarlo como un hijo y que firmaba, sabía o no sabía. A esa respuesta la tiene que dar la Justicia. Sobre todo esto, la Justicia es la que tiene que dar la respuesta. Estoy seguro que Cristina tiene un dilema de hierro es qué tipo de gobierno va a hacer a partir de ahora, porque no hay chance de que no sea candidata.

-¿Cuál es la respuesta?

-Sabía o no sabía ella todo lo que hacía y conversaba Néstor Kirchner. Y, aún sabiendo o sospechando, qué está dispuesta a hacer. A seguir permitiendo que en su gobierno siga habiendo Jaime, Moreno, Etchegaray o gente parecida a ellos.

-¿El Jaime de Cristina es Schoklender?

-Jaime está imputado por enriquecimiento ilícito. No puede probar su fortuna. Se jactaba de ser hombre del presidente. En El Dueño explicamos cómo hicieron los negocios con los subsidios. El y Ella habla de los fondos públicos.

-Su libro habla de la fragilidad de la institucionalidad de la Argentina.

-Sí, eso. ¿Cómo puede ser que entregaron 750 millones, que van a terminar siendo 1200 millones, sin auditoría (a Schoklender) ni control? ¿Solamente porque se suponía que el sello Madres de Plaza de Mayo garantizaba un buen manejo/impunidad?

-Hay un capítulo entero sobre publicidad oficial…

-El manejo de los ciento de millones en publicidad oficial es absolutamente discrecional. Todavía no va preso nadie porque no hay una ley que regule la publicidad oficial. Porque si hubiera una ley cualquiera, la más desprolija y berreta, todos los que reparten así estarían procesados. Aprovechan porque no hay ley. ¿La Presidente sostiene y banca esto?

-Después de casi cuatro años de gobierno queda en claro que sí.

-Bueno. Yo me pregunto si va a seguir siendo un gobierno que va a permitir que la Unidad de Información Financiera (UIF), que es la oficina de inteligencia financiera, persiga a los enemigos y proteja y cajonee los expedientes de los amigos; que la AFIP haga lo mismo. Es un dilema de hierro para Cristina: los votos los tiene, la bonanza económica la tiene y la empatía que produjo la muerte de su compañero y la manera de comunicar a partir de ese momento que fue muy inteligente… Pero al día siguiente de ganar, el luto y la viudez, desde el punto de vista político, es probable que desaparezcan y va a tener que gobernar.

-¿Teniendo en cuenta cómo ha gobernado y con quiénes, cree que le interesa cambiar?

-Va a tener que plantear cómo va a gobernar. ¿Gobernará con Jaime, con Etchegaray o de otra manera? Creo que tiene otra manera. No me atrevería a no pensarlo. Yo no soy opositor ni trabajo para Clarín y creo que en el Gobierno hay mucha gente que trabaja con seriedad por el país.

-Usted detalla una pelea importante para el Gobierno como es Papel Prensa.

-La historia de Papel Prensa creo que está completa contada en El y Ella porque tuve tiempo para hacerlo.

-Entre el discurso de los Kirchner y su experiencia con estas investigaciones, ¿usted puede definir cuáles son las reales banderas de los Kirchner?

-Hay un relato que no se corresponde con los hechos. Ellos tienen un discurso –"somos progresistas de verdad"- pero no es cierto porque aunque se creció a tasas chinas, la pobreza y la indigencia siguen en los mismos niveles. Intentaron no reprimir, pero vino Mariano Ferreira con Pedraza que fue socio de él. El asesinato de los tobas en Formosa, de lo que no dijeron nada. Ellos dicen somos progresistas porque estamos en contra de Botnia y defendemos la ecología, pero el único veto a la ley que hicieron fue Glaciares. Y ahora, como no terminan de reglamentar la ley, siguen beneficiando negocios de miles de millones de dólares. La asignación universal por hijo, es una muy buena medida, pero no termina de alcanzar a todos y originalmente era del Frenapo, de cuando vivía Germán Abdala, y Víctor De Gennaro y otros verdaderamente progresistas. Dicen, somos progresistas porque llevamos adelante el tema del matrimonio igualitario. Me parece muy bien, pero el proyecto original es de Vilma Ibarra y el oficialismo se sumó al proyecto después de haber hecho encuestas y sondeos en la sociedad que determinaba que estaba bien que cada uno tuviera los mismos derechos por más elección sexual que tenga el individuo. Pero por qué no plantearon la ley del 82% móvil de las jubilaciones, si hay fondos para hacerlo.

-Al menos podrían respetarse las sentencias judiciales.

-Exactamente. Entonces, seguimos siendo beneficiarios del crecimiento de la economía por la soja, que el Gobierno no ha destruido. Pero manipular los índices de inflación, ¿es progresista? La mentira no es progresista. Yo lo que digo es: contemos la verdadera historia. No le voy a negar a Kirchner que se abrazó, desde el 2003 hasta ahora, a los organismos de derechos humanos. Pero sí le voy a criticar que los haya utilizado con el resultado que hoy tenemos con Madres de Plaza de Mayo. Parece que le sirvió a algunos para blanquear cualquier cosa. Pero no me hagan creer el cuento que Néstor y Cristina eran los campeones de los derechos humanos en los ’80.

-Leyendo su libro, aparece una gran cantidad de personas que han obedecido pedidos que van en contra de los procedimientos para llegar a la verdad en expedientes judiciales. No son sólo Néstor y Cristina.

-No los saquemos a ellos. No lo saquemos a Kirchner de todo esto, porque lo están convirtiendo en un mito. Analicé cientos de discursos. Cristina Kirchner le dice "él". Los nombres que vienen del hebreo como Ariel, Gabriel u otros significan de Dios. Ella lo comparó con próceres como Monteagudo, Castelli, Belgrano. Hay muchos juicios que se están sustanciando. Pero los juicios por corrupción del Estado tardan 14 años, para sobreseer o condenar. Y en muchos casos no se llega a un final porque terminan prescribiendo.

-¿Entonces?

-Hay que poner la lupa sobre los fiscales y los jueces federales, el sistema judicial y el Consejo de la Magistratura. Yo pido, por favor, que se empiece a llamar a jueces y fiscales por concurso y sin padrinazgo político.

-¿Qué responsabilidad tiene el periodismo en esta situación institucional actual?

-Lo que sí me provoca tristeza. Yo, tengo 50 años, vengo de una generación de periodistas que empezamos a trabajar en el periodismo de investigación con mucha energía. Desde Malvinas la trama secreta con Van der Kooy, Kirschbaum y Cardozo, Alfredo Leuco y José Antonio Díaz con Herederos de Alfonsín; el Nunca Más, El Robo para la Corona de Verbistky, mis libros de los 80, los 90 y ahora. Pero tengo mucha tristeza porque hay muchos periodistas que antes investigaban la corrupción que hoy dicen que no hay nada que investigar. Justifican la corrupción como un elemento para la construcción del poder. Si uno lee parte de lo que escriben José Pablo Feinman, Horacio González y otros, justifican hacer plata para la política y algunos hechos de corrupción porque dicen que los ideales están en otra parte, que son como menudencias. Yo tengo tristeza por eso porque había tipos como esos que eran mis referentes sobre la actitud de referentes en la profesión.

-¿Cuándo se siente bien?

-Cuando escucho a referentes políticos que no están en el negocio como Patricia Walsh, que trabajaba con su papá. Ella en aquellos días no era una nenita. Sabía bien cómo era su padre y dice: Si mi padre hoy viviera estaría escribiendo y haciendo periodismo de investigación y de crítica contra o sobre los poderes constituidos.

-¿Por qué pasa esto, entonces?

-Porque hay una coartada en el discurso del poder hoy, que es: "somos víctimas del poder hegemónico, de las corporaciones…" Y el principal poder, con el presupuesto más rico de la historia de la Argentina, repartiendo plata del Estado sin control ni auditorías, con gente que crea o no en ellos, los convierte en agentes de propaganda falsos. Está triunfando, lo que Beatriz Sarlo llama la supuesta hegemonía cultural. Porque la supuesta militancia comprometida quizá no conoce la historia. No saben quién era Cámpora, como dice Lanata que era lo más conservador y pusilánime del peronismo de ese momento. Quizás muchos chicos se enamoran de la remera del Che o de La Cámpora sin contrastarlo con la verdad. Yo digo: No me crean a mí. Vayamos a los libros de historia, contrastemos con la realidad. Si creen que estoy equivocado hagan juicios. Yo hago lo que hice siempre. Escribí "Por qué cayó Alfonsín",en el gobierno de Alfonsín. En el gobierno de Menem escribí "Los dueños de la Argentina" (tomos I y II), El Dueño.

-¿Cómo imagina la Argentina de los próximos 4 años si Cristina Kirchner gana la reelección y la oposición se mantiene como hasta ahora en tanta pelea de egos?

-Me imagino varios escenarios. Depende de cómo gane Cristina. Si gana por aclamación, como dicen los kirchneristas, creo que van a intentar forzar una reforma de la Constitución. Hace tiempo lo estuvo sugiriendo Eugenio Zaffaroni, para salir del sistema presidencialista a uno parlamentarista; que convierta a Cristina no en una presidenta sino en una jefa de Estado con un jefe de gabinete elegido por el Parlamento. Muchos gobernadores peleando por la sucesión. Muchos problemas para tratar de equilibrar los desajustes de la economía. Y con el dilema de qué tipo de gobierno hará. ¿Por qué Kirchner no fue reelecto, pero tenía plan de continuidad? Ahora Cristina no tiene plan de continuidad.

-¿Qué implica ese plan de continuidad en el poder?

-Que esta justicia amañada empiece a apretar el acelerador. A ver a Jaime, a Etchegaray.

-Eso es un sueño, porque serán los mismos actores del poder de hoy los que estarán en el poder de mañana.

-Un juez federal me ha dicho hace un tiempo en una mesa de café: Los presidentes, los ministros, los secretarios pueden ser condenados una vez que están afuera del poder porque el sistema no se los permite. Y creo que esa sentencia está vigente todavía en la República Argentina.

-¿Tuvo más problemas personales durante El y Ella que cuando escribió El Dueño?

-Sí. Desde que el Gobierno se enteró que estaba haciendo el libro, a fines de 2009, pasaron las siguientes cosas: se aceleró de manera intempestiva e irregular una investigación de la AFIP sobre mí. Altas fuentes del Gobierno me dijeron: Este es un año electoral. Cristina va a ir por la reelección. No queremos que hagas kirchnerismo ni antikirchnerismo. Yo les dije que hago periodismo. A mi programa de televisión, La Cornisa, invito todas las semanas a funcionarios del Gobierno, aunque no vengan. Desde que se enteraron que estaba escribiendo El y Ella, me iniciaron una persecución que está bien probada y hay una denuncia penal. Hay pruebas muy importantes. Y decidieron quitarle a La Cornisa, que es una productora independiente que hace desde películas hasta otros programas, quitarle publicidad oficial. A mí, personalmente no me afecta. Afecta las finanzas de la productora. De cualquier manera, bajé los costos, perderé dinero. Ganaré menos. Pero las decisiones que tomo las sostengo. Pero también lo que voy a hacer es una presentación donde corresponda.

-Presentarse en estos días en el INADI es un poco difícil porque la lucha interna es muy compleja.

-Sí (se ríe). Pero voy a presentar demandas por discriminación, por lucro cesante, porque no porque me importe el dinero, sino que me importa el autoritarismo y la discriminación que hacen entre amigos y enemigos. Quiero enviar una señal a la sociedad para que se despierte.

-¿Qué otras cosas le pasaron?

-Tuve que avisar a todos los lugares donde trabajo lo que me estaba pasando para asegurarme que el Gobierno no llamara y pidiera mi cabeza, como eventualmente pudiera hacer. Y estoy seguro que a partir de la salida del libro va a venir una ofensiva brutal oficial y paraoficial desde sus programas. Lo de la AFIP no lo van a poder decir porque ya aborté la maniobra. Pero estaban dispuestos a desacreditar el libro, como una herramienta, y dárselo a Cristina como un tributo diciendo: "Mirá Cristina, este tipo está diciendo algo. Mirá lo que vamos a tener para vos". Menos mal que por consejo de mis abogados desbaratamos esa maniobra, sino con todo el aparato estatal lo hubieran conseguido. Te voy a contar algo personal, que para mí es muy importante. Hice este libro con mucha carga y con mucha presión, con mucha ansiedad, viendo a muchos abogados. Le tuve que poner energía a los abogados, a los contadores, a qué decía y a qué no decía. Le quité mucho tiempo a mis hijos (un varón de 18 años y una mujer, de 15). Hace unos días me dieron el primer libro que siempre se lo entrego a mi mujer. Mi hijo que tiene 18 que va a la universidad pública y que va a la cancha de River, ya venía sintiendo que algo pasaba. Mi hija, no. Les conté lo que le iba a pasar a su papá: iba a estar en muchos programas de televisión, le pueden decir muchas cosas desde homosexual a enemigo público número uno o delincuente. Les expliqué que la productora había tenido que cuidarse mucho desde el punto de vista financiero y que venían tiempos de ponerse el casco. Me sentí aliviado porque la locura es que, en esta época del sistema democrático, un libro como éste sea tomado como excepcional. Esto es una locura. Y hoy la balanza política está a favor del Gobierno y este es un libro contracíclico. Le expliqué a mis hijos que hay mucha gente en la calle que cree que lo que yo estoy diciendo por convicción es un sacrilegio político. Y, obviamente ustedes tienen la libertad de escuchar todas las campanas.

-¿Qué le preocupa más que muchos lectores puedan tomarlo como un libro más de denuncias o que los periodistas que defienden el modelo del Gobierno estén distorsionando la profesión?

-Me da tristeza. Yo no tengo rencores personales. El tema Víctor Hugo es un capítulo más dentro de Kirchner. No tengo ningún problema personal. Es uno de los personajes que más sorprende por su conversión. Uno puede cambiar de opinión. Lo que es loco es que un día alguien diga algo y a los 15 días diga lo contrario, brutalmente. Yo empecé a sospechar de las actitudes profesionales de Víctor Hugo cuando esas personas se la pasan diciendo: soy el campeón de la moralidad, de la ética, esto es el bien, esto es el mal. Entonces, me dije: "che, ¿tanto tenés que insistir?". Entonces empecé a investigar cosas que me habían acercado y es un capítulo del libro, pero no es nada personal.

-¿Qué espera que suceda?

-Que personas como Víctor Hugo, como Gvritz, para dar dos ejemplos, volvieran al camino que habían iniciado antes de esta locura; antes de esta conversión tan brutal. No es que no puedan apoyar al Gobierno, sino es la brutalidad, la manera de hacerlo. Los juegos detrás del poder… las cosas que dicen.

-¿Usted se imaginaba un nivel periodístico así a casi 30 años del retorno de la democracia?

-No, no. Me da mucha tristeza.

-¿Y si imaginaba un nivel de dirigencia política como el actual?

-Hay una cosa que dice Norma Morandini que es muy inteligente: "De alguna manera nos quedamos en el 2001-2002. Culturalmente no crecimos. Desde el punto de vista de la educación no crecimos". Salimos a discutir la autoridad política y el sistema político por un problema de vísceras que es el bolsillo no por un problema de convicción cultural. Cree que tenemos que trabajar mucho, desde el periodismo también, obvio. Si hay un periodismo débil, dispuesto a corromperse de un día para el otro, estamos complicados.

-¿Y cuál es el próximo libro?

-Veremos.

-¿Empezará con el capítulo que no incluyó en El y Ella porque sólo le faltaba un dato?

-Bueno, puede ser. No lo tengo pensado. Pero tengo pensado un libro de largo aliento, un libro que involucre a la historia argentina y a la corrupción.

-Le puede llevar varios tomos…

-Y mucho tiempo, muchos años.

-¿Con qué punto de partida?

-El actual. En el último caso y mirar hasta el inicio de la historia argentina. Y luego, si este fenómeno político que es el kirchnerismo ahora convertido en el cristinismo sigue produciendo hechos investigables o quizás hay que empezar a poner la lupa en Macri o en Ricardo Alfonsín o en cualquier otro. Yo soy periodista. Mi amigo Miguel Rep dice que siempre hay que preguntarse para qué uno está en este mundo. El dice que está para molestar. Yo digo que también nací para molestar. Yo soy un periodista que pone su energía más profunda en la investigación periodística para seguir haciendo libros sobre investigación periodística mientras la salud me lo permita. Espero seguir trabajando, no obsesionado por el poder, sino por destapar las cuestiones del poder.

-En las primeras semanas de presentación del libro, ¿cree que habrá una ofensiva fuerte del Gobierno en su contra?

-Todo puede suceder. No creo que tropiecen tantas veces con la misma piedra. No me sorprendería nada. ¿A vos te sorprende algo de este gobierno? No quiero que esto suene a fanfarronería: Yo hago lo que tengo que hacer.

-¿Cuánto puede durar el tipo de periodismo que defiende al Gobierno si Cristina Kirchner no permanece en el poder?

-Me dijeron que hay una interna. Hay gente a la que le están diciendo: "Gracias por la tarea cumplida. Fuiste el soldado en la guerra, desde la trinchera". Eso dicen que están diciendo. No sé, pero depende de Cristina Fernández de Kirchner. Si ella dice: "Fue suficiente. Ya no nos creen más. Se nos está convirtiendo en un boomerang", seguramente no estarán más. Pero, creo que lo que uno tiene que seguir haciendo es lo que hace. No le presto tanta atención a lo que hacen los demás. Para mí, Víctor Hugo o Gvritz son circunstancias. No son tan importantes en términos históricos o de debate profundo y cultural.

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