Proponen una nueva reforma de la Universidad

Debate: Aníbal Jozami, el nuevo secretario del área en el Ministerio de Educación, impulsa la discusión sobre el ingreso irrestricto.
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14 de mayo de 1999  

El flamante secretario de Políticas Universitarias, Aníbal Yazbeck Jozami, no disimula su interés por resultar políticamente correcto. Mientras dicta con tono pedagógico algunas de sus respuestas a La Nación , reitera sus reflexiones para evitar convertirse en piedra de la discordia de cara a las universidades nacionales.

Jozami está con licencia en su cargo de rector de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, a raíz de su reciente asunción. Pero continúa como director de la revista de asuntos internacionales Archivos del Presente.

Dice lamentar muchísimo la renuncia de la ministra de Educación Susana Decibe, a quien le pidió "que se quedara".

-¿Piensa que fue mejor ministra de lo que será García Solá?

-No, de ninguna manera. El mismo García Solá le debe haber dicho a Decibe que se quedara. No se trata de decir quién es mejor ministro. Pensé que el problema podía solucionarse y no entendí una actitud tan drástica. Con García Solá nos conocemos desde hace muchísimos años. Ambos somos productores agropecuarios.

-¿Cómo va a apagar el "incendio" que empezó a arder con el decreto de Menem?

-El incendio ya está apagado desde el martes último. Mediante una reorganización de partidas, los 100 millones de pesos del recorte vuelven a las universidades. Y por otro endeudamiento de 150 millones que el Gobierno decidió tomar, el problema está cubierto.

-¿Es difícil tener credibilidad cuando se asume en medio de decisiones que se retractan?

-No es fácil asumir en un momento así. Pero los que tenemos una trayectoria como militantes no elegimos el momento en que asumimos responsabilidades. Nos tenemos que hacer cargo cuando corresponde, sin evaluar si el momento es lindo o feo. Si hubiera algún margen de no credibilidad inicial, esperaría que rápidamente se diluyera.

-¿Por qué dejó un cargo no conflictivo en la Universidad de Tres de Febrero por otro desgastante que se agota en seis meses?

-Es el rol que tenemos quienes apoyamos un gobierno y tenemos una trayectoria dedicada a la política. Aunque el tiempo sea corto, hay mucho por hacer para mejorar la universidad argentina. Evidentemente, no lo podemos hacer en seis o siete meses. Pero es tiempo suficiente para dejar planteado el debate de una segunda reforma universitaria en la Argentina.

-¿Sobre qué base?

-Esto implica el reconocimiento a la Reforma del 18 y un compromiso para adaptar la universidad del siglo XX a las necesidades de la Argentina del siglo XXI. Esto implica volver a discutir qué carreras deben enseñarse; cómo deben darse; cuáles deben ser los mecanismos de ingreso; cuáles las especializaciones para que las carreras se adecuen a las salidas laborales, y cuáles son los criterios de equidad y solidaridad social que deben regir.

-¿Usted habla de ingreso restrictivo y arancelamiento, como hizo en Tres de Febrero?

-Estoy hablando de cursos de ingreso que permitan mejorar el nivel de los estudiantes que salen de la escuela secundaria...

-¿Y por qué no mejoran entonces el nivel del secundario?

-También..., pero me refiero a posibilitarles un mejor aprovechamiento de los conocimientos en la universidad. Estoy hablando de instalar un debate en la sociedad sobre estos temas, y no de tomar acciones concretas.

-¿Ese debate que propone tendrá su correlato en acciones en estos seis meses?

-Sí, pero lo veremos en los próximos días. Como acciones concretas mantendremos lo mejor posible el trabajo de esta secretaría e instalaremos ese debate. No hablo de arancelar la universidad, sino de buscar paliativos para resolver situaciones de tremenda inequidad.

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