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Tras los rumores, Alberto y Charlene se casaron por civil

La ceremonia del príncipe y la ex nadadora fue breve; hoy será la gran celebración en el palacio
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2 de julio de 2011  

MONACO.- Después de los rumores que señalaban que el casamiento iba a suspenderse y de las especulaciones que afirmaban que existía una crisis de pareja, finalmente ayer el príncipe Alberto II de Mónaco y la sudafricana Charlene Wittstock se convirtieron en marido y mujer , en una ceremonia civil que dio el puntapié inicial a los grandes festejos que se esperan para hoy.

El heredero de una dinastía que reina desde hace más de 700 años y la ex campeona de natación sudafricana dieron el sí en una breve ceremonia en la Sala del Trono del medieval Palacio de Mónaco, y ya convertidos en marido y mujer saludaron a los monegascos desde la ventana del salón de los espejos del palacio, en donde se dieron dos besos, que fueron celebrados con aplausos.

El casamiento, del que participaron unas 80 personas, fue oficiado por el presidente del Consejo de Estado, Philippe Narmino, que hizo una breve introducción en francés, inglés y monegasco, pero continuó en francés, lengua oficial de Mónaco. La ceremonia comenzó puntual y asistieron las hermanas del príncipe, Carolina y Estefanía y sus hijos, y la familia de Wittstock.

De esta manera, Alberto II y la desde ayer Charlene de Mónaco, de 53 y 33 años, respectivamente, comienzan una nueva etapa después de diez años de haberse conocido y cinco desde que oficializaron su noviazgo.

Wittstock, una ex campeona de natación, llevaba el pelo recogido en un moño y un vestido Chanel de muselina azul cielo, e hizo el ingreso a la familia real monegasca con un tímido "sí" ante el príncipe, jefe del segundo Estado más pequeño del planeta, que iba de negro.

Después de la ceremonia, que duró escasos 15 minutos, los recién casados participaron de una comida al aire libre, con música de la orquesta de carabineros, que fue coronada con un recital que ofreció el músico Jean Michel Jarre, al que asistieron unas 100.000 personas.

El civil de ayer despejó el suspenso que pesaba sobre Mónaco tras los reportes de prensa que habían revelado que hace unos días Wittstock estaba decidida a suspender todos los preparativos de la boda y tomar un vuelo "sin retorno" rumbo a Sudáfrica, cuando se enteró de que en lugar de dos serían cuatro los hijos extramatrimoniales del príncipe, una información dada a conocer por el diario Le Figaro.

El palacio negó inmediatamente las noticias, calificándolas de "mentiras", y para desmentir el rumor, la pareja hizo una aparición pública en el puerto de Mónaco y concedió varias entrevistas.

Ayer, más de 5000 monegascos se congregaron en la plaza del palacio, en donde se habían instalado pantallas gigantes para que el pueblo pudiera seguir el enlace en vivo, y todos aplaudieron el momento en que fueron declarados marido y mujer.

El gran festejo

Al civil de ayer le seguirá la ceremonia religiosa, que tendrá lugar hoy, a las 17 (hora local), no en la catedral en la que se casaron los padres de Alberto, Rainiero y Grace Kelly, sino al aire libre, en el patio de honor y los jardines del palacio, por una cuestión de espacio.

La lista de invitados de hoy incluye a los reyes de España, Suecia y Bélgica; los presidentes de Francia, Irlanda, Islandia, Alemania, Hungría y Malta; a divas de la ópera, modelos top, personajes del jet set y pilotos de la Fórmula 1.

Tras la ceremonia católica habrá una cena con platos preparados por el chef Alain Ducasse, que combinará sabores monegascos y sudafricanos, en honor a los flamantes recién casados. Los tres días de festejos terminarán con un espectáculo de fuegos artificiales.

Aunque era considerado desde hace tiempo uno de los solteros más codiciados de Europa, el príncipe se había resistido al matrimonio durante años y muchos en Mónaco temían que nunca iba a llegar el día. Con el enlace de Alberto y Charlene ahora los monegascos esperarán con ansias la llegada de un legítimo heredero al trono.

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