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Murió Alchourrón, un músico renovador

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18 de mayo de 1999  

A los sesenta y cinco años murió el domingo último el músico argentino Rodolfo Alchourrón, víctima de cáncer en el aparato digestivo. Había cumplido los años el 25 de abril.

Rodolfo Alchourrón no fue exitoso. Fue algo más que esa futilidad: un músico prestigioso. Prestigioso por su capacitación como músico, porque no hizo concesiones a la moda y al mercado, porque fue un renovador de la canción porteña.

Alchourrón practicó lo que hoy se lama perfil bajo , que es lo mismo que decir antihéroe, persona seria y responsable. Por eso no apareció por televisión ni le quitaron el sueño el rating y la fama. De allí que se dio tiempo para ser riguroso en el dominio del arte, de constituirse en luchador empedernido de la calidad, de emprender búsquedas estéticas fuera de lo establecido y consagrado.

Tras la tentación de la trompeta, Rodolfo se inclinó decididamente por la guitarra, un instrumento con el que dio los primeros pasos de la mano de Antonio Sinópoli, que lo acompañó hasta sus últimos días.

Porteño como pocos, se acercó al jazz, más que como género, como posibilidad de expandir la inventiva. Un primer acercamiento fue el Bop Club. En ese camino transitó hasta incorporarse a la Agrupación Nuevo Jazz y fundar uno de los grupos más numerosos que cultivaron una simbiosis -no se blandía entonces la gastada palabra fusión- de jazz y música contemporánea de la ciudad de Buenos Aires. En ese sentido se diferenció de los grupos predecesores de Lalo Schifrin y Bubby Lavecchia.

Alchourrón había estudiado armonía y composición, en distintos períodos, con Alberto Ginastera, Julián Bautista, Jacobo Fischer y Francisco Kröpfl. Por esta razón fue uno de los que se encargó de borrar la caprichosa frontera que separa los géneros de la música erudita y la popular en la que se sentía enrolado. Frontera que separan los estudios académicos, pero que unen la inspiración y la calidad, cuando la hay.

Así escribió música, no para grupos de jazz, sino para conjuntos liberados de las limitaciones de estilos.

Rodolfo tocaba a comienzos de los setenta, en el primer cuarteto que creó Rodolfo Mederos, con Eric Schneider y Fernando Romano. Se los escuchaba en el famoso Tucumán 676 y en la época del Instituto Di Tella.

En esa época fundaba uno de los grupos más reputados: Sanata y Clarificación, que integraron músicos de la talla de Rodolfo Mederos, Santiago Giacobbe, Rubén Barbieri, Gustavo Bergalli, Osvaldo López, Adalberto Cevasco, Mario Tenreyro... Era un proyecto rarísimo, inaudito, en el que confluían los atrevimientos armónicos de la música del siglo XX, el jazz, el rock, el tango.

No en vano conquistó Alchourrón, en 1966, el premio de la revista Buenos Aires Musical por su cuarteto de cuerdas y en 1982, el segundo premio por su tema de jazz "Mercado de pulgas" en el concurso internacional de Mónaco.

El mismo músico que había escrito arreglos para el primer LP de Luis Alberto Spinetta, que tocó con Eduardo Rovira y Astor Piazzolla, que escribió canciones con poesía de Minichilo, fue un consumado docente en la Escuela de Música Popular de Avellaneda y publicó libros sobre arreglos. Su música vive.

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