El uso inteligente de la tierra

La campaña ideológica en contra de la estancia Lago Escondido ignora el desarrollo sustentable que ésta aportó a la zona
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21 de julio de 2011  

En varias oportunidades nos hemos ocupado en esta columna de la compra de tierras por parte de extranjeros. Se trata de un tema que, lamentablemente, se analiza mucho más desde un punto de vista político, con una fuerte carga ideológica, que desde una visión de verdadero desarrollo sustentable para nuestro país.

El problema no reside sólo en la propiedad, sino principalmente en su utilización. Hay sin duda, muchas personas que no hacen un uso adecuado del suelo y que, por lo tanto, inhiben su aprovechamiento por las futuras generaciones. Sin embargo, no es posible negar que hay argentinos y extranjeros que hacen un uso responsable, permitiendo que el suelo argentino continúe siendo un recurso renovable.

Entre ambas posibilidades, una mirada inteligente no dudaría en promover la segunda opción, aunque no es lo que últimamente ocurre. A menudo es más fácil realizar un análisis superficial de un hecho que es mucho más complejo que la nacionalidad de un propietario: es imprescindible monitorear el uso que se hace del suelo, recurso que el mal manejo puede transformar en no renovable.

Varios proyectos presentados con el absurdo y discriminatorio objetivo de limitar la compra de tierras a extranjeros omiten considerar que los artículos 14 y 20 de la Constitución Nacional establecen el principio de que los extranjeros que habitan en nuestro suelo están equiparados totalmente a los argentinos en cuanto al ejercicio de los derechos civiles y que gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos.

En la provincia de Río Negro se encuentra una estancia junto al lago Escondido, muy cerca de El Bolsón, 100 km al sur de Bariloche, que refleja en pequeño lo que está ocurriendo en el país respecto de la compra de tierras por extranjeros. La estancia Lago Escondido es propiedad del ciudadano inglés Joe Lewis que, luego de un accidente que tuvo en una de sus temporadas en la Argentina, conoció las carencias del sistema de salud de El Bolsón y quiso donar un hospital, gesto que fue rechazado por las autoridades.

La estancia, inicialmente adquirida con fines recreativos, fue transformándose en un emprendimiento productivo con el fin de lograr la sustentabilidad en el largo plazo. Implementa en la actualidad diferentes actividades productivas (arándano, miel, huertas, cría de camélidos, ganado vacuno, ovino, porcino y conejos) y emplea a más de 150 personas nacidas en la zona. Intenta provocar el menor impacto ambiental posible y, prueba de ello, es la inversión de más de 6 millones de pesos en la generación de electricidad mediante una turbina de paso que da electricidad a todo el establecimiento, con menor impacto ambiental, y que además provee de electricidad verde al sistema energético nacional para que, de esa manera, la zona de El Bolsón y alrededores accedan a él. Así, las poblaciones adyacentes también pueden hacer uso de Internet y de celulares.

También, la estancia ha facilitado y potenciado el trabajo con organizaciones sin fines de lucro, escuelas, instituciones y organismos públicos y privados, focalizando su trabajo en educación, deporte y salud.

Es bien conocida la campaña en contra de la estancia, con fundamentos puramente ideológicos, sobre la compra de tierras por extranjeros afirmando que ha vedado el acceso al lago Escondido. Lo cierto es que se ha abierto el acceso al lago, algo nunca antes permitido por los antiguos propietarios, a través de un camino de 17 km, que se construyó desde la ruta 40 hasta el casco de la propiedad, senda que oportunamente cedió e inscribió como servidumbre de paso en la provincia de Río Negro, lo que permitió que desde 2000 hayan ingresado a visitar el lago más de 100.000 personas.

Recientemente, el presidente del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Río Negro, tal como lo manifestara públicamente en diversos medios de comunicación, y flanqueado por algunos políticos, dirigentes rurales como el líder de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, y cámaras de TV, hizo una inspección ocular coronada por imprudentes declaraciones sobre la viabilidad de la traza, haciendo caso omiso del carácter privado que consta en los títulos de propiedad. Luego se sucedieron marchas de la comunidad en apoyo de Lewis y un acampe en la capital de la provincia. Sin lograr su objetivo, los sectores políticos que intentan sacar provecho, no cejan de apelar en medios de comunicación afines que tergiversan la realidad y toman partido basados en cuestiones ideológicas y no en hechos reales.

Es curiosa la alta dosis de xenofobia e hipocresía que se percibe respecto del propietario de la estancia Lago Escondido cuando en la misma provincia se ha conocido un acuerdo que Río Negro habría firmado con una empresa china para facilitar la explotación de miles de hectáreas con notables beneficios impositivos.

Sin duda, una mirada inteligente debe saber ver que lo que importa es el uso del suelo y no la nacionalidad de su propietario. La riqueza de nuestra naturaleza reside en las funciones y servicios que presta: la preservación de muestras representativas de recursos biológicos y genéticos (quizás, los remedios para curar múltiples enfermedades), la regulación de cuencas hídricas, la fijación de suelos, los intercambios de gases de la masa vegetal y, en muchos casos, el valor escénico para fines turísticos, recreativos y de goce estético. Es por eso que resulta tan equivocada la propuesta displicente de prohibir la compra de tierras a los extranjeros como si ellos fueran los responsables de los graves sufrimientos que vive el país o como si el hecho de excluir a quien ha nacido en otra geografía significara un orden superior de valores.

En un mundo de recursos naturales escasos es imprescindible contar con una política que no sea sólo maquillaje, sino que constituya una invitación entusiasta a sumarse al desafío de preservar, a largo plazo, nuestros recursos naturales. De nada servirá que se pretenda cuidar nuestro patrimonio si se carece de capacidad para administrar las herramientas para que éste genere un verdadero desarrollo sustentable para quienes habitan el territorio de la Argentina en el presente y en el futuro.

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