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OW (Oscar Wilde)

Atractivo trabajo de Julio Ordano sobre la vida del notable escritor
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23 de julio de 2011  

Texto y dirección: Julio Ordano. Interpretes: Enrique Papatino, Enrique Dacal, Nilda Raggi, Hernán Vazquez, Edgardo Moreira y Roberto Ponce. Escenografía y vestuario: Alberto Bellatti. Música: Sergio Vainikoff. Asistencia de dirección: Florencia Rodriguez Zorrilla y Anabel Ferreyra. Sala: Actor´s Studio (Diaz Velez 3842). Funciones: Sábados y domingos, a las 19. Duración: 80 minutos.

Nuestra opinión: buena

El mundo de Oscar Wilde aparece, en este nuevo de texto de Julio Ordano, observado desde un lugar muy apasionante. No son los escritos del autor los que hablan de él, sino la sociedad que lo cuestionó, lo agredió, lo violentó y, finalmente, lo castigó por su conducta homosexual. En escena se reconstruye el juicio en el que fue acusado de sodomía y por ello condenado a dos años de prisión.

Un fiscal sumamente moralista llevará la línea de la acción y hasta se animará a descalificar hasta la brillante inteligencia del acusado. Por otro lado, un casi débil defensor, convencido de que nada ni nadie puede inmiscuirse en cuestiones ajenas, confiará en la poca rigurosidad de la acusación y mantendrá un perfil bajo hasta el momento de su alegato final.

Mientras tanto, personajes de los más diversos irán dando cuenta de esa parte considerada "conflictiva" en la historia de Wilde y que tanto lo desprotegió y hasta destruyó moral y artísticamente.

Aunque la pieza posee algunas reiteraciones en cuanto a cartas y más cartas que se leen, y análisis de textos que en ellas aparecen escritos, lo más efectivo es el juego que Ordano concibe como director a la hora de dar la palabra a tantas voces de seres anónimos -y otros no tanto- que pasaron por la vida del escritor.

La dirección actoral es muy rigurosa y el ritmo del espectáculo adquiere un crecimiento interesante. Resultan sumamente atractivos, también, los parlamentos de Wilde, llenos de belleza, inteligencia, valentía. Y es muy acertado el registro interpretativo de Enrique Papatino, el protagonista: devela a un Wilde de una notable entereza moral. Son muy destacados, además, los trabajos de Enrique Dacal, en el rol del fiscal, y de Nilda Raggi, quien se pone en la piel de diversas mujeres y siempre con calidad.

La escenografía y el vestuario de Alberto Bellati sintetizan con buenos trazos el mundo en el que se desarrolla esta propuesta que el público recibe con mucho interés.

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