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Les quitan a las Madres el manejo del plan de viviendas

El Gobierno pasó la operación de casi todas las obras en marcha a gobernadores e intendentes
Mauricio Caminos
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23 de julio de 2011  

En un intento de encapsular el escándalo que envuelve a la Fundación Madres de Plaza de Mayo, el Gobierno dispuso que la organización que preside Hebe de Bonafini se desligue, paulatinamente, del millonario plan de viviendas que manejó en seis provincias y en la Capital.

Las obras que la organización de derechos humanos hacía con fondos públicos hasta principios de este mes en Misiones, Chaco, Santiago del Estero, Río Negro y dos municipios del conurbano bonaerense ya no dependen de la misión Sueños Compartidos, que condujo Sergio Schoklender . Empezaron a ser manejadas por las administraciones provinciales o municipales y por la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Viviendas de la Nación.

Fuentes del Gobierno y de los distritos en cuestión confirmaron a La Nacion el cambio de rumbo. Añadieron que también podría haber modificaciones similares en uno de los dos proyectos de la fundación en la ciudad de Buenos Aires.

El jefe de Gabinete de Misiones, Ricardo Escobar, fue el primero en anunciar el nuevo mecanismo, que desliga a las Madres del proyecto de construcción. Lo hizo en medio de una toma organizada por los obreros en un barrio de Posadas, que exigen el pago de quincenas atrasadas. El descontrol que originó el escándalo con los fondos públicos que administraba Schoklender despertó protestas en casi todos los obradores. El Gobierno busca quitarle ese peso a Bonafini.

El dinero que el Ministerio de Planificación Federal, de Julio De Vido, enviaba a la fundación a través de los municipios y provincias, luego de la certificación mensual de los avances de obras, terminará su recorrido en cada una de las jurisdicciones. Ellos se harán cargo de los trabajos y del pago de los sueldos. La estrategia del Gobierno se tomó dos meses después de que se conocieran los manejos sospechosos de la fundación de las Madres por parte de Schoklender, y a diez días de que cientos de trabajadores de los obradores de la misión Sueños Compartidos protestaran en varios puntos del país por la falta de pagos de sus sueldos.

El plan de construcción iniciado por las Madres en 2008 posee un presupuesto total de unos 1250 millones de pesos, de los cuales ya se gastaron $ 765 millones, según la información oficial que difundió el Gobierno.

"La Fundación Madres de Plaza de Mayo ya no administra el programa Sueños Compartidos a nivel nacional, pero sí lo seguirá haciendo en el ámbito de la Capital Federal, donde se están construyendo miles de viviendas", dijo el ministro Escobar a periodistas de Misiones.

"La Presidencia de la Nación, a través de la Secretaría de Planificación Federal, tomó la decisión de pasar el programa Sueños Compartidos de la Secretaría de Obras Públicas a la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Viviendas de la Nación, a cargo del arquitecto Luis Bontempo", agregó el ministro del gobernador kirchnerista Maurice Closs.

En la conferencia, el funcionario afirmó que el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha) se hará cargo de las 156 casas que se construyen en el sur de Posadas, que ayer continuaban tomadas.

En la misma línea, se expresó el ministro de Obras Públicas del Chaco, Omar Junis, donde las Madres tenían un plan original para construir cerca de 1200 viviendas, además de 18 hospitales y dos escuelas. "Mientras la Fundación no recupere la operatividad, por el problema interno que tiene, nosotros vamos a hacernos cargo de las obras en la provincia", dijo Junis a LA NACION.

Las obras que Sueños Compartidos tiene en Chaco empezaron en 2009 y tienen un presupuesto total de 425 millones de pesos, de los cuales fueron ejecutados 190 millones, según detalló Junis.

"El dinero viene del Ministerio de Planificación Federal, y nuestro organismo de vivienda certifica los avances de obra. Una vez aprobados los trabajos, se paga a la fundación mediante transferencia del Banco del Chaco", explicó Junis, operatoria que se repetía en las demás jurisdicciones. "Ahora, el gobierno provincial va a contratar a empresas o va a acordar con cooperativas para que el ritmo de las obras no se paralice y los trabajadores no pierdan sus puestos", agregó el funcionario.

Lo mismo ocurre en Bariloche, donde las Madres, junto con el municipio, pensaban construir 137 viviendas, además de un polideportivo y asfalto de las calles del asentamiento 10 de Diciembre, situado a unos 300 metros del centro cívico de la ciudad. "Hay una decisión del gobierno nacional de darles prioridad a las fuentes laborales y finalizar las obras; estamos en proceso de descentralización de las construcciones en ejecución", dijo a LA NACION el titular del Instituto Municipal de la Tierra y la Vivienda para el Hábitat Social de Bariloche, Oscar Zamora, que está a cargo de los trabajos.

"Ahora, con la reformulación del convenio, lo que hacemos es que cada jurisdicción lo lleve adelante de acuerdo a la modalidad que prevé cada ley local", agregó Zamora, que el lunes viajará a Buenos Aires para reunirse con el subsecretario de Obras Públicas, Abel Fatala, y coordinar los pasos por seguir.

En la Municipalidad de Tigre, donde el plan Sueños Compartidos construye 885 viviendas en tres barrios distintos, fuentes cercanas al intendente Sergio Massa dijeron a LA NACION estar a la espera de definiciones sobre el tema. "También aguardamos a que las Madres hagan formal su voluntad de abandonar las obras", agregaron.

Ante la consulta de LA NACION, allegados a la titular de las Madres, Hebe de Bonafini, no confirmaron la información de que el Gobierno hubiera separado a la organización de las obras en todo el interior del país, pero tampoco lo desmintieron.

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