El ejército de Yabrán sigue en actividad

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22 de mayo de 1999  

El aparato de seguridad de Yabrán sigue siendo una fuente de preocupación en los aeropuertos.

"Logramos desplazarlos de los free shops y los depósitos fiscales, pero no de otras áreas del aeropuerto. Villalonga Furlong en un futuro cercano va a dejar de existir como empresa de transporte para dedicarse a tareas logísticas y de administración de los free shops y depósitos fiscales", revela una fuente de Kroll, la empresa de seguridad contratada por Exxel y dirigida por un norteamericano.

"Los vigiladores de Villalonga Furlong ahora trabajan para Transportes Vidal, otra empresa atribuida a Yabrán." Lo que Kroll no dice es que en Edcadassa (depósitos fiscales) sigue trabajando Orgamer (con nuevo nombre: Hacesa SA) la empresa de limpieza vinculada con Yabrán. Tampoco cuentan que Andrés Gigena, un lugarteniente clave de Yabrán, sigue siendo un asesor calificado de Villalonga Furlong.

"Andrés visita el Exxel por lo menos un par de veces por mes", dijo una fuente muy cercana a Gigena, que confirmó el cambio de rumbo que en breve tomaría Villalonga Furlong. Por su parte, en conversaciones privadas, Gigena desmiente rumores sobre un futuro emprendimiento en el área de seguridad informática.

Como accionista principal de Edcadassa, Interbaires y Villalonga Furlong, a Gigena le correspondería una buena suma por el traspaso de esas acciones al Exxel. De hecho, el programa "A dos voces" reveló la semana última que tanto su patrimonio como el de Héctor Colella, de OCA, trepó muchísimo el año último. Sin embargo, ninguno de los dos parece ansioso de emprender nuevos caminos con semejante capital, casi como si ese dinero no fuera sólo de ellos.

"Yo me dedico a administrar mis bienes y asesorar en el traspaso de las empresas", le dijo Gigena a La Nación , al tiempo que declinaba un pedido de entrevista.

A pesar de las dudas que en su momento generó el traspaso del imperio Yabrán al Exxel Group, no hay un solo organismo del Estado que haya investigado la operación.

Una fuente de inteligencia fiscal de la DGI se encoge de hombros cuando se le pregunta por qué: "En su última declaración jurada, Yabrán declaró tener 55 millones de pesos en efectivo. ¡En efectivo! Con semejante capital declarado es posible dibujar cualquier cosa. Y nosotros tenemos una ley tapón que nos impide investigar para atrás si las cuentas de este año están en orden".

También se encoge de hombros un importante miembro de la división Delitos Económicos de la Policía Federal: "Esta fuerza nunca investigó a Yabrán, simplemente porque nunca se hizo ninguna denuncia".

Pero nada se pierde, todo se transforma. Hay dos historias que dan una pista de lo que pasó con el anillo de seguridad yabranista que tantos dolores de cabeza le causó a los representantes diplomáticos norteamericanos.

La primera tiene que ver con Eugenio "Pipo" Ecke, el actual jefe de seguridad del titular del Exxel, Juan Navarro. La segunda, con Alfredo Donda Tigel, uno de los principales encargados de seguridad del grupo Yabrán.

Pipo Ecke es un experto en seguridad con cierta fama de playboy, que empezó siendo techista, pasó por Juncadella y hoy es jefe de seguridad de Navarro.

Ecke estuvo casado con una hija del periodista Mariano Grondona.

Según el Excalibur de la policía bonaerense, unos diez minutos antes del asesinato de José Luis Cabezas, a las 5.15 de la madrugada del sábado 25 de enero de 1997, Ecke recibió una llamada del vigilador Roberto Archuvi. Después de Gregorio Ríos, jefe de seguridad de Yabrán, Archuvi es el custodio del empresario telepostal más comprometido con ese crimen.

Archuvi está imputado en la causa, entre otras razones, porque desapareció de su puesto de vigilancia en la noche que precedió al crimen y no regresó hasta horas después del asesinato.

Sugestivamente, en la media hora que precedió el tiempo estimado del asesinato de Cabezas, mientras despuntaba el amanecer, Archuvi realizó, desde Pinamar o Valeria del Mar, siete llamados telefónicos.

De tres de esos llamados no se pudo determinar el destino. El cuarto y el quinto se dirigieron al celular de Gregorio Ríos, hoy preso por ser el presunto instigador del crimen. El sexto fue para comunicarse con la casa de la calle Ballenas que servía de búnker para los vigiladores de Yabrán en Pinamar. El séptimo llamado fue al celular de Ecke, que estaba en Mar del Plata.

También llamó la atención de los investigadores que el Excalibur detectara, entre octubre de 1996 y mayo de 1997, once comunicaciones telefónicas entre el conmutador del Exxel y la oficina de Alfredo Yabrán situada en Carlos Pellegrini 1153. Ecke, entonces, fue citado a declarar en el caso Cabezas.

El 29 de diciembre de 1997, apenas dos semanas después de la venta al Exxel Group de OCA, Villalonga Furlong y las firmas que éstas controlan -todas atribuidas a Yabrán- Ecke declaró ante el juez de Dolores por el caso Cabezas.

Allí dijo que no recordaba las llamadas, pero no tuvo problemas en reconocer que manejaba la seguridad del Exxel y que actuaba de nexo entre Navarro y las empresas de seguridad que servían al grupo: Cegar, Mawe y Prosegur, la empresa que perteneció a Amadeo Juncadella, quien empleó y promovió a Yabrán y a Navarro.

Fuentes del Exxel y Prosegur ahora dicen que el vínculo entre ambas empresas ya no existe. La fuente de Prosegur agregó que el 50% de esa empresa sigue en manos de sus dueños españoles y que la otra mitad, la que pertenecía a Juncadella, fue vendida.

Hasta ayer, fuentes del Exxel aseguraban que Archuvi llamó a Ecke para pedirle plata. Ahora las fuentes dicen que creen que el llamado fue inventado para extorsionar a la empresa.

"Yo no conozco a ningún vigilador de Yabrán. Conozco tipos peores, pero no a esa gente", dijo Ecke a La Nación .

Respecto de las llamadas entre el Exxel y Yabrán, fuentes inobjetables del grupo de inversión aseguran que no tuvieron nada que ver con temas de seguridad. En realidad, juran las fuentes, los llamados se realizaron porque Navarro negoció directamente con Yabrán la compra de las empresas que éste nunca reconoció como suyas.

"(Héctor) Colella dijo que él negoció y vendió, en calidad de propietario, el 87,5% del paquete accionario de OCA. Si Navarro dijera lo contrario, estaría conspirando jurídicamente contra las transacciones que determinaron la transferencia de ésa y otras empresas a un fondo de inversión compuesto por capitales norteamericanos que organizó Exxel Group", fue la explicación.

* * *

Adolfo Donda Tigel, alias "Jerónimo" o "Palito", es un capitán de fragata retirado que fue jefe de Inteligencia de los grupos de tareas de la ESMA durante la última dictadura. También está sindicado como un hombre clave en el esquema de seguridad de Yabrán.

En septiembre de 1993, según Domingo Cavallo, Donda fundó la empresa Servicios Quality Control SA con el objeto de reemplazar a otras tres empresas de seguridad del grupo que tenían serios problemas con la DGI. A los pocos meses de la creación de Quality Control, Donda dejó de pertenecer al directorio de la empresa.

Sin embargo, según el ex ministro, Quality Control "es la continuadora con personal, bienes y clientes de las sociedades Zapram (que también atribuye a Yabrán). Con tal continuidad se sustrajeron de la quiebra los bienes que correspondían a los acreedores de Zapram, entre ellos el Estado".

Quality Control le provee seguridad a Transportes Vidal, donde hoy prestarían servicios los ex integrantes del Servicio Penitenciario Roberto Naya y Carlos Generoso, denunciados como represores ante la Conadep. Generoso fue presidente de Zapram SA.

La empresa fundada por Donda Tigel también le provee la seguridad a Intercargo, que maneja el servicio de rampas en Ezeiza, hoy bajo la tutela del Ministerio de Defensa, pero hasta hace dos años propiedad mixta de la Fuerza Aérea y empresas atribuidas a Yabrán.

Quality Control cuenta con dos clientes mucho mas conocidos: American Airlines y la colombiana Avianca.

El lobbista principal de American ante en la Argentina es el ex embajador James Cheek, quien también pertenece al directorio de Ciccone Calcográfica, vinculada con Yabrán por un préstamo de cerca de 25 millones que la firma recibió del empresario. Cheek dijo a La Nación que se trata de un contrato que la aerolínea heredó de Iberia.

A un año de la desaparición del misterioso empresario, los yabranistas sonríen y hacen bromas, mientras los antiyabranistas sufren en silencio.

Ya nadie parece recordar la impresionante red de contactos políticos, judiciales y empresarios que, desde las sombras, Yabrán supo cosechar, ni parece haber mucho interés en averiguar qué pasó con ese temible ejército de vigiladores y ex represores que con tanta vehemencia fue denunciado hasta hace justamente un año.

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