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Macri arrasó y gobernará hasta 2015

Luego de obtener la reelección en la ciudad, agradeció la llamada de la Presidenta; "Ganó una forma de hacer política", afirmó
Jaime Rosemberg
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1 de agosto de 2011  

"Arde la ciudad, llueve en tu mirada gris", cantaba La Mancha de Rolando por los parlantes. Eufórico, Mauricio Macri se secaba la transpiración con una remera, se abrazaba con María Eugenia Vidal, volvía una y otra vez por la tarima a darles la mano a los militantes. Tarareaba la canción sin prestarle atención a la letra.

"Y ya lo ve, y ya lo ve, es para (Daniel) Filmus que lo mira por tevé", gritó un centenar de jóvenes macristas, debajo de una marea de globos, papelitos multicolores y remeras que volaban hacia el cielo. Mauricio Macri los cortó en seco. "No chicos, eso no va, no es Pro", les contestó sin sonreír el jefe de gobierno. Un rato antes había conseguido obtener su reelección con el 64,25 por ciento de los votos, contra el 35,75 del senador y candidato del Frente para la Victoria.

Con tono de candidato presidencial y sin criticar al gobierno que acababa de derrotar, Macri festejó junto a los suyos una victoria anunciada que, de todos modos, superó las previsiones que desde el macrismo se hicieron durante la jornada. Dispuesto a aprovechar un claro triunfo que lo posiciona en el liderazgo opositor, el líder de Pro se mostró conciliador y evitó en todo momento definir su apoyo a alguno de los candidatos que enfrentarán a Cristina Kirchner en las internas del próximo domingo 14. Cuando Macri reconoció que la Presidenta lo llamó para felicitarlo por el triunfo, se llevó el aplauso de la multitud que llenó el pabellón 5 del complejo Costa Salguero para participar de la fiesta macrista.

"Esta es la victoria de una forma de hacer política, y tengo muy claro que estos votos no son de Pro, son de las personas que quieren una política de servicio, una política que respete la ley, con dignidad y amantes de la libertad y la diversidad", afirmó el reelecto jefe de gobierno. Un poco más tarde dirigió una estocada directa a quienes coincidieron con el músico Fito Páez, que luego de la primera vuelta del pasado domingo 10 manifestó su "asco" para con "la mitad de Buenos Aires" que votó por Macri.

"No creo en esas visiones de mundo que ven enemigos por todos lados (...) Los enemigos en esta ciudad no pueden ser otros porteños, piensen como piensen", dijo el jefe de gobierno, en uno de los momentos clave de su breve discurso de festejo. A su lado, lo rodeaban Vidal; su gabinete en pleno, diputados y legisladores porteños electos. Su esposa, Juliana Awada, subió al escenario, pero sus seis meses de embarazo la excusaron de bailar junto a su marido. "Es importante que los líderes de la Argentina aprendamos a ser humildes, es tan fácil ante un éxito caer en la soberbia. Los que nos votan no esperan eso de nosotros", afirmó Macri, como para poner distancias con el kirchnerismo.

Tranquilidad y rutina

La jornada fue tranquila y apacible para el jefe de Pro. Al igual que en la primera vuelta, Macri se levantó temprano y pasadas las 9 ya estaba en la puerta del café Tortoni, en la Avenida de Mayo al 800, para desayunar con sus colaboradores. Debió esperar que se abrieran las puertas del local, y luego dio algunas pistas de su estrategia futura. "La campaña nacional empieza el 14 de agosto.Después de ese día me voy a reunir con los candidatos a presidente para que nos expliquen sus planes para la ciudad", dijo. Unas horas más tarde, aclaró: "Reunirse no significa llegar a un acuerdo". Algunos creen que el apoyo será para Eduardo Duhalde; otros, que no se definirá por ningún candidato.

En el búnker, a partir de las 17, comenzaron a llegar los dirigentes de Pro. El legislador porteño Alvaro González era uno de los más solicitados: su nombre suena para secundar a Emilio Monzó en el Ministerio de Gobierno porteño que Macri piensa crear en breve. La alegría en los rostros era evidente, y se mezclaba con tranquilidad. "Filmus, en algunas mesas, salió tercero", ironizó a LA NACION el apoderado de Pro José Torello, y contaba los votos en blanco, que fueron numerosos en contados centros de votación. El santafecino Miguel del Sel, Alfredo Olmedo con su campera amarilla y el rabino Sergio Bergman fueron de los primeros en hablar con la prensa, aunque hubo un ausente: el ecuatoriano Jaime Durán Barba, sindicado por el kirchnerismo como responsable de una presunta campaña sucia contra Filmus.

Luego de jugar tenis, almorzar en familia y seguir los resultados, Macri llegó antes de las 21 a Costa Salguero. Había repasado en su casa su discurso de festejo, con menciones a la educación, la salud, y la lucha contra la corrupción y la pobreza. "Se siente, se siente, Mauricio presidente", coreó la multitud. Macri ignoró los cantitos y festejó hasta la madrugada.

MAURICIO MACRI

PRO

64,25%

Con el 99,8% de las mesas escrutadas

LO MEJOR

Los guarismos obtenidos superaron en más de tres puntos la de 2007 (60,9). Obtuvo los mejores resultados en la zona norte de la ciudad.

LO PEOR

Si bien Pro triunfó en todos los barrios, la diferencia se redujo notablemente en los barrios con más pobreza de la ciudad, ubicados en la zona sur.

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