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Adrián Dárgelos en la tapa de RS

Un paseo inmoral por la cabeza de un autor y performer en estado de gracia permanente
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1 de agosto de 2011  • 17:55

Entonces Adrián Dargelos dice: "Hijo de puta, te voy a mandar a matar. Tendría que bajarte del auto acá y dejar que te coja un travesti. ¿Cómo sabés eso? ¿Quién te lo contó?".

Son casi las 9 PM y recorremos a paso de hombre la zona roja de los bosques de Palermo, en Buenos Aires, mientras el cantante de Babasónicos maneja su coupé de lujo negra y trata de averiguar cómo se supo, quién lo contó, quién fue el traicionero hijo de mil putas que filtró el dato de que a los 42 años, Dárgelos, cantante del grupo argentino Babasónicos, tuvo su primer hijo, su primogénito.

Y en este punto, lo que me mantiene con vida es que soy el único que le puede decir quién fue.

El hijo de Dárgelos nació hace menos de un año y se llama Eneas. Fue en medio del período de mezcla de A propósito (2011, Universal), el último disco de la banda, durante "el único día que no mezclamos… ¡Un genio!".

Hay muchas cosas de las que no habla. No habla de la relación con sus padres. No habla de su infancia, de la adolescencia. No habla de los lugares específicos en los que sucedieron las cosas. No habla con fechas. No habla de cómo era su vida antes de ser parte de Babasónicos. No habla de cómo cree que será después. No habla de su hijo y tampoco de su pareja, a la que llama "mi novia". De todas estas cosas, no habla.

–Mi novia es politóloga, hace doce años que estamos juntos. ¿Eso lo sabías también?– dice, asumiendo que lo re cagaron.

Entre la grabación de su disco anterior, Mucho (2008, Universal), y este nuevo álbum, perdió a uno de sus mejores amigos, Gabo Mannelli, bajista fundador de Babasónicos y su socio en la composición musical, que murió por un linfoma de Hodgkin el 12 de enero de 2008. También a uno de sus mentores en la escritura, el poeta y novelista Rodolfo Enrique Fogwill, autor de Los pichiciegos y Muchacha punk, entre otros clásicos, fallecido en agosto de 2010.

Y nació Eneas.

El nombre de su hijo viene del griego antiguo. Eneas, hijo de Venus, caudillo mitológico, protagonista de la Eneida de Virgilio y estrella de decenas de pinturas clásicas (como la del maestro Federico Barocci) en las que se lo ve cargando a Anquises, su padre, mientras huyen de la ciudad que está siendo incendiada por el ejército aqueo. Es el final de una era y el comienzo de otra: el fin de Troya y el inicio del imperio joven de Roma. En la casa de Dárgelos hay un solo cuadro y es una versión de esa escena pintada por el artista Nahuel Vecino, ex integrante de A-Tirador Láser. Pero el nombre no, el nombre lo eligió su novia, que leyó la Eneida en latín: "Fue una genialidad de ella", dice. "Los nombres de los hijos los eligen las mujeres."

Pero su mujer no es un personaje público. Ni siquiera lo acompaña a los recitales. Una sola vez salieron en una revista: fueron dos fotos robadas en Punta del Este por un paparazzi de Gente, en el verano de 2005. En una de las fotos, Dárgelos sostiene la edición Anagrama de 2666 de Roberto Bolaño y, sentado en la arena, debajo de una sombrilla azul, mira al fotógrafo con desprecio. Los demás –su novia, una pareja de amigos y un perro– parecen no percatarse de nada.

"Después de eso no fui nunca más a la playa", asegura mientras termina de brotarse dentro del auto. Ya no le importa quién dijo que había tenido un hijo. Ahora Dárgelos odia hasta que el periodista que está a su lado sepa que tiene auto: "Preferiría que no supieras qué auto tengo", dice. "Te saqué de ahí porque es de noche, hace frío y no ibas a conseguir taxi."

De pronto estamos en medio de un embotellamiento, sobre avenida Libertador. Los autos alrededor tocan bocina pero él no, y nos quedamos los dos callados.

"Vos viste que el paso del tiempo tenía un efecto en mí, y está bien", dice, un momento después. Y más calmo, concede: "El rock es vigor, y el vigor no dura para siempre. Sé que lo que hago es finito, no voy a poder hacer rock toda la vida. Por eso nunca hablo de estas cosas. Porque cuando me retire me voy a ir a mi vida privada, que es mi silencio".

Así empieza la entrevista exclusiva que Juan Ortelli le hizo al cantante de Babasónicos para la tapa de la RS de agosto; un recorrido a través de la cabeza del polémico líder y performer: su relación íntima y temprana con la literatura, la música, su infancia, el vínculo con sus compañeros, la composición y más...

Recorré la galería de fotos y conocé qué más podés encontrar en la RS de agosto acá

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