De utilidades, fisco y emisión monetaria

Nadín Argañaraz
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7 de agosto de 2011  

En los últimos años se ha sumado un elemento de interés a las cuentas públicas argentinas, que es el ingreso denominado rentas de la propiedad (de ahora en más RP), constituido principalmente por la utilidades del Banco Central (BCRA) y por parte de la renta del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

Es interesante reflexionar sobre algunos aspectos relacionados con las RP. No hay duda de que son ingresos que el Tesoro toma de estos entes para asignarlos en función de los objetivos que considera adecuados alcanzar, por lo que elimina la posibilidad que sean capitalizados tanto por el BCRA como por el FGS de la Anses, generadores de los excedentes. Quizá sea éste el punto más discutido al tratar este aspecto, pues lleva muchas veces a denominar a estos ingresos como recursos extraordinarios del Tesoro Nacional.

Pero desde el punto de vista de la política económica, aparece adicionalmente una cuestión relevante, mucho menos discutida: las implicancias monetarias que puede tener el traspaso de rentas al Tesoro. Se supone que si el Tesoro Nacional tiene superávit ayuda al BCRA, bajo el supuesto que éste quiera mantener el tipo de cambio en un nivel determinado; ya que con los pesos excedentes puede adquirir genuinamente dólares para servir su deuda, evitando la necesidad de emitir dinero primario.

Aquí entra en consideración la cuestión de las RP. Para ejemplificar, consideremos un caso extremo en el que ese superávit del Tesoro esté generado en su totalidad por las utilidades del BCRA traspasadas y sumadas como ingreso en la cuenta fiscal sobre la línea. En esta situación, no hay posibilidades de que el sector público actúe como factor contractivo, ya que el traspaso de las utilidades se hace a través de emisión monetaria. Lo que atenuaría la emisión monetaria de pesos sería la posibilidad de transferir dólares como utilidad, en lugar de pesos.

Lo que se quiere poner de manifiesto en esta columna es que el verdadero margen contractivo del sector público viene dado por el superávit fiscal neto de utilidades del BCRA transferidas en pesos. Por lo tanto, a mayor importancia relativa de éstas dentro del superávit, menor poder de fuego del Tesoro para atenuar la expansión de dinero o contrarrestarla.

Importancia relativa

Cuando se analiza la evolución de los últimos años, se aprecia que las RP empezaron a adquirir relevancia en 2006. En efecto, ese año alcanzaron un valor de $ 1300 millones y se mantuvieron bajas hasta 2008. Tal situación se revirtió a partir de 2009, en el que los ingresos provenientes de la Anses, generados a partir de la eliminación del sistema de capitalización, y las utilidades del BCRA se incrementaron en conjunto un 395% con respecto al valor alcanzado en 2008. En 2010, las RP totalizaron casi $ 30.000 millones, lo que explica las utilidades del BCRA, de alrededor del 70% de esa cifra.

En términos relativos, las RP significaron prácticamente un 2% del PBI tanto en 2009 como en 2010. Puede decirse, por ejemplo, que en cada uno de estos dos años alcanzaron una cifra levemente superior a la recaudación del impuesto a los débitos y créditos bancarios (impuesto al cheque). Esto refleja claramente que se transformaron en un ingreso no menor para las arcas estatales.

Más gastos que ingresos

A partir de 2004, el resultado primario del sector público nacional no financiero viene descendiendo, pasando del 3,9% del PBI al 1,6% en 2010. Durante 2011 seguiría descendiendo; sería el escenario más desfavorable para el ahorro aquel en que el gasto creciera a una tasa anual del 35%, ya que en ese caso prácticamente desaparecería o incluso sería levemente negativo. La explicación es muy simple: a partir del máximo ahorro logrado en 2004, el gasto público creció por encima de los ingresos incluidos en las RP (para 2011 se supone un ingreso por RP del 1% del PBI, si se tiene en cuenta el fuerte descenso que registraron las utilidades del BCRA de 2010 respecto a 2009).

Del análisis de las cuentas del BCRA, surge que en 2010 el sector público pasó de ser un factor contractivo a uno expansivo de base monetaria. En efecto, le generó al BCRA la necesidad de emitir $ 19.478 millones durante ese año. Hasta el 22 de julio de 2011, la expansión de base monetaria generada por el sector público fue de $ 6692 millones.

Si se tiene en cuenta que durante 2010 los adelantos transitorios del BCRA al Tesoro (el principal instrumento mediante el cual la entidad monetaria puede prestar dinero al Gobierno) fueron de $ 10.000 millones, y que en lo que va de 2011 prácticamente no ha habido adelantos, no cabe duda de que el traspaso de utilidades generó la necesidad de emitir dinero, independientemente de que hubo superávit fiscal primario.

Dado este factor generador de emisión de dinero, un retorno al déficit fiscal genuino sumaría más presión a la emisión monetaria. En efecto, sería deseable no caer en desequilibrios y adaptar la tasa de crecimiento del gasto público a la de los ingresos, de ahora en adelante.

El autor es presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf)

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