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Boudou estrenó estética y le pegó a Alfonsín

Jesica Bossi
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7 de agosto de 2011  

Amado Boudou estaba encendido después de desplegar un show de política-rock durante una hora en el estadio de Obras. Enfundado en jeans gastados, una camiseta argentina empapada de sudor y con su inseparable guitarra Fender, estrenó ayer el "nuevo estilo" que buscará impregnar el oficialismo en la campaña nacional, pero mantuvo, inmutable, su espíritu provocador.

"(Ricardo) Alfonsín es el chirolita de (Javier) González Fraga", se despachó ante LA NACION el candidato a vice de Cristina Kirchner, como antesala de una andanada de críticas contra esa fórmula rival. Boudou estaba molesto con la seguidilla de spots de la UCR que le achacan los vaivenes de la inflación. "No sólo le puso el tachito de venta a un partido nacional y popular como el radicalismo y se lo vendió a De Narváez, sino que habla por boca de González Fraga", insistió.

El ministro de Economía estaba eufórico. Bajó al camarín y festejó con sus más allegados. "¡Vamos por más!", alentó. "¿Nadie me pregunta qué se siente tocar acá? La primera vez que pisé este lugar fue en un recital de Serú Girán", relató, nostálgico. Diego Bossio, el joven titular de la Anses, lo chicaneaba: "Yo no había nacido en esa época".

Ayer, Boudou protagonizó un acto con estética moderna y speech descontracturado. "Dimos vuelta la página", explicaba anoche un funcionario, en referencia al traspié de las elecciones porteñas. Con aparición más medida en la campaña, la Presidenta delegó en su compañero de fórmula la recorrida del territorio. Ayer, en una minimaratón, Boudou estuvo en Mercedes, Morón, La Matanza y, al final, cerró con un recital de La Mancha de Rolando, banda fetiche que se adosó a su cruzada.

Cerca de las 16, una Trafic blanca que traía instrumentos prenunciaba el arribo del ministro a Obras. Fue Juan, su hermano menor, el que bajó del vehículo –con cuidado extremo– la guitarra dilecta de Boudou, que lleva la imagen del "Eternéstor" en la correa.

La escena estuvo impecablemente montada: había una pantalla gigante en el fondo de 9 x 3 metros partida en tres, piso blanco para realzar la imagen transmitida por TV, una pasarela en forma de "T" para que Boudou desfilara y una batería de luces que lo seguían. Debutó, al fin, el cotillón cristinista: remeras y banderas con la leyenda "Fuerza Argentina" y los nombres de la fórmula K. Todo fue coordinado por su equipo político, capitaneado por Juan Zabaleta y Miguel Cuberos.

"¡Vamos todos, a votar a Cristina!", animaba Boudou, a los saltos, junto a Manu Quieto, el líder de la banda. Al costado aplaudían los candidatos a diputados por la Capital –entre otros, Roberto Feletti y el secretario general de La Cámpora, Andrés Larroque–, el jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga, y el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi. Entre tema y tema sonó, con fuerza, la marcha peronista. Antes, Boudou habló con la militancia, micrófono en mano y sin atril, recorriendo la pasarela en clave de showman.

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