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¿Quién es el candidato a presidente seguidor de Aldo Rico?

José Bonacci es uno de los postulantes más desconocidos por el electorado; sus orígenes en el Modín y sus controvertidas posturas políticas
Maia Jastreblansky
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9 de agosto de 2011  • 11:53

"Ecléctico". Así se define el hombre que heredó el Modín de Aldo Rico, apoyó a Agustín Rossi en Santa Fe, lidera una alianza de partidos patrióticos y llora con películas de Pino Solanas. Además, es uno de los diez candidatos a presidente de las elecciones primarias del domingo próximo.

José Bonacci es el postulante del Partido del Campo Popular (PCP), una reconversión del viejo Modín. Desconocido para la mayoría del electorado, su rostro se hizo familiar gracias a los espacios televisivos que otorgó la nueva ley electoral, en los que pudo incluir su spot.

Rosarino, Bonacci comenzó en política cuando, afiliado al PJ, en 1992 escuchó un discurso de Rico que lo motivó y lo llevó a integrarse al Movimiento de Dignidad Nacional, el espacio fundado por el ex militar rebelde de la Semana Santa de 1987, que se levantó contra el gobierno de Raúl Alfonsín.

El próximo 14 de agosto, su boleta estará en el cuarto oscuro, cerca de la de Cristina Kirchner, Hermes Binner o Ricardo Alfonsín, aunque con un objetivo muy distinto: conseguir el piso de 1,5% de los votos para poder competir en octubre. "Nuestra meta es consolidar nuestra fuerza. No sabemos si vamos a poder cumplir con el mínimo que fija la ley, pero ni siquiera Elisa Carrió lo sabe", manifestó el candidato en una entrevista con LA NACION.

En el Modín, el candidato pasó de pintar paredes como militante a ascender como delegado, hasta que finalmente a fines de los 90 se constituyó en titular del partido en Santa Fe. Por entonces conoció a Beatriz Ana Brouwer, una enfermera militar que había participado del levantamiento de Campo de Mayo y con quien tiene dos hijos. "No hago nada sin la autorización de La Betty", confiesa el candidato a LA NACION.

-¿Recuerda qué lo movilizó durante aquel acto de 1992?

-El corpus del pensamiento de Rico me interesó, su proyecto de una patria con un desarrollo económico autónomo. Es parte del discurso que hoy postula el Gobierno, aunque no lo lleve a la práctica. Se trata de no depender de la economía internacional, de "vivir con lo nuestro", diría Aldo Ferrer.

-¿Qué vínculo mantuvo con Rico durante esos años?

-A la gente que admiro trato de no conocerla mucho, porque se termina la magia. Tuvimos un vínculo político pero no estrecho en lo personal. Cumplí funciones a pedido de él, por entonces yo tenía sólo 26 años y él era mi jefe. Pero en 1998 Rico dejó de pertenecer al Modín.

En los últimos años, Bonacci se abocó a reorganizar el movimiento de fuerzas patrióticas a nivel nacional, bajo el nombre del PCP. Esas gestiones incluyeron, a mediados del año pasado, una reunión con el Partido Alternativa Social y su titular, Alejandro Biondini, acusado de neonazi y cuya reciente candidatura porteña recibió pedidos de impugnación. No obstante, en su campaña presidencial Bonacci buscó desvincularse de ese dirigente.

-Al ingresar a su página web se lee un comunicado en el que desliga al PCP del espacio de Biondini. Sin embargo en junio del año pasado se los vio juntos en una reunión partidaria ¿En qué consiste su relación política?

-Nunca hubo unión con Biondini. Esa reunión tenía la vocación de unificar todas las fuerzas nacionalistas, pero no prosperó. Fue una iniciativa que nació muerta porque había un desencuentro de tipo ideológico.

-¿Se arrepiente?

-Sí, me arrepiento. La idea era firmar una carta intención de manera privada, pero se terminó mediatizando algo inexistente. En concreto, nos diferencia de Biondini que nosotros no somos xenófobos. En este país la mayoría bajó de un barco y hay que construir incluyendo. Ese es un límite que nosotros tenemos.

-En las internas santafecinas del 22 de mayo compitió como precandidato a senador en la lista del kirchnerismo, el Frente Santa Fe para Todos ¿Qué lo llevó a adherir al oficialismo?

-No, en realidad lo de las internas fue una adhesión a la persona, a Agustín Rossi. Lo conozco desde el año 1985 y puedo decir, sin lugar a dudas, que es el mejor cuadro de la política santafecina. Lo que pasa es que tiene el problema de los militantes, que deben hacer cosas que no comparten.

-¿Qué lo identifica y qué lo diferencia del gobierno nacional?

-Tengo diferencias con respecto a la cuestión del campo. Hoy el Gobierno todavía no tiene un plan para la producción agropecuaria y se utiliza a la soja como caja. Sí acuerdo, por ejemplo, con la ley de radiodifusión. Espero una licencia para que le otorguen una frecuencia a una asociación civil que dirijo. Soy aficionado a la radio, esa destinada a los viejos y humildes, a los que nadie le presta oreja.

-¿Es cierto que las películas de Pino Solanas lo conmueven?

-Sí, me ha hecho llorar. Cuando veo las películas sobre el 17 de octubre, lloro y he llorado cuando vi su película de los ferrocarriles "La próxima estación", porque es un tema que me duele. Ojo, Pino en política también me hace llorar, porque hace cada desastre.

-¿Cómo evaluó el triunfo de Mauricio Macri en Capital Federal?

Como intendente municipal fue efectivo y Daniel Filmus no daba con el perfil. Pero me gustaría saber cuál es su ideología. Como político le falta bastante, es más bien un gerente, pero evidentemente respondió mejor a los ciudadanos que muchos otros. Yo creo que hay que votar a los candidatos, a la persona. Por eso, por ejemplo, hace unos días en Rosario voté a Del Frade, de Proyecto Sur. Era el candidato que más me convencía.

-¿Se puede votar a la izquierda, adherir a una lista del FPV e integrar una fuerza patriótica?

-(Risas) Es que soy muy ecléctico. Te cuento más, estoy leyendo "El presidente que no fue", de Miguel Bonasso, acerca de Héctor Cámpora. Voy buscando el justo punto medio de todo, aunque de algunas cosas estoy muy seguro. No mataría a nadie por mano propia, tampoco a un bebe en el vientre de su madre.

-¿Cómo se define ideológicamente, entonces?

- Somos nacionalistas, desarrollistas y republicanos. No estamos en contra de la democracia sino en desacuerdo con la actual versión acotada de democracia. En este país hay que renovar la Constitución.

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