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Reconocimiento a Griselda Gambaro

Al designarla Doctora Honoris Causa, el IUNA destacó a una figura señera de la cultura argentina contemporánea y su obra
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15 de agosto de 2011  

Una institución educativa y académica no se prestigia solamente por la calidad de su cuerpo de profesores o por el lugar que ocupen sus egresados. El hecho de conceder determinados reconocimientos a figuras de la comunidad que se distinguen por su trabajo y dedicación ubica también a esa casa de estudios en un rango notable.

Esto es lo que ha hecho el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) al entregar, recientemente, el título de Doctora Honoris Causa a la dramaturga y narradora argentina Griselda Gambaro, cuando reconoció en ella a uno de los nombres señeros del teatro nacional, por haberse destacado siempre, por no dejarse atrapar por ningún prejuicio, "sin renunciar jamás a la palabra propia", y por ser también "una librepensadora, ética y políticamente comprometida en la búsqueda incesante del conocimiento de nuestra época".

Griselda Gambaro es una de las máximas representantes de la cultura argentina contemporánea, hecho que se ha ido consolidando a lo largo de una trayectoria artística brillante. Seguramente han sido muchos los argentinos que han visto alguna de sus obras de teatro -por ejemplo, ese símbolo del absurdo y de la intolerancia que es El campo , pero también El desatino , La malasangre o Sucede lo que pasa -, o han leído alguno de sus libros de cuentos o sus novelas. Comprometida profundamente con la realidad social y política de la Argentina, Gambaro debió exiliarse por tres años, luego de que un decreto prohibió su novela Ganarse la muerte , en 1977, para integrarse a su vuelta al movimiento de Teatro Abierto, con su obra Decir sí .

Ganadora de numerosas distinciones, Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 2009, su discurso abrió la Feria del Libro de Fráncfort 2010, en la que la Argentina fue el país invitado de honor. En esa ocasión supo resumir brillantemente la importancia de la obra de los escritores al compararla con la de los políticos: "Por ese sufrimiento colectivo de guerras, de desempleo, de exclusiones del sistema, los políticos podrían, como los grandes escritores, reinventar el discurso, proyectar nuevas reglas e imaginar otras realidades posibles. Concretar, como quien escribe un buen libro un equilibrio más justo en nuestras sociedades".

Por ello, el reconocimiento a Griselda Gambaro significa también una manera deseable de rescatar la importancia del patrimonio cultural de todos los argentinos.

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