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La Cámpora: primeros roces y primeros desertores

Uno de los referentes denunciados, "Pitín" Aragon, (der.) en una marcha en Corrientes
Uno de los referentes denunciados, "Pitín" Aragon, (der.) en una marcha en Corrientes Fuente: Archivo
Aunque se declaran kirchneristas, decidieron separarse de la agrupación de Máximo Kirchner; denuncian "acomodos", agresiones y promesas incumplidas; por qué se fueron
Maia Jastreblansky
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24 de agosto de 2011  • 10:26

"Me bajo". En un correo electrónico, un referente provincial de La Cámpora le comunicó a Andrés "Cuervo" Larroque que se abría del proyecto y retomaba su vieja militancia. Esa que realizaba antes de que la agrupación K desembarcara en su territorio, con la propuesta de que la juventud ocupe espacios de poder a cambio de adeptos.

En las semanas previas a las primarias, en Corrientes y Formosa, quienes habían sido designados titulares de La Cámpora, se escindieron. Estas deserciones llegaron con denuncias de "acomodos" y "manejos violentos" que empañan a la creciente agrupación de Máximo Kirchner. Dolidos, los ex camporistas relataron los episodios, pero pidieron no figurar con sus nombres ya que todavía creen "en el proyecto nacional".

"El problema es que La Cámpora es una estructura verticalista que creció mucho y en los estamentos intermedios se colaron algunos incapaces soberbios", dijo uno de ellos a LA NACION.

Se trata de un viejo y conocido secretario de la Juventud Sindical de Corrientes que fue adherido por los enviados de La Cámpora en 2007. "Nos buscaron para ponernos el sello camporista y me ofrecieron ser delegado. Prometieron empezar a ocupar cargos reales y trabajo para los compañeros", recordó.

Este joven aceptó, pero en el camino las cosas cambiaron: la militancia quedó relegada y llegaron nuevos dirigentes que terminaron con denuncias policiales por amenazas y violencia. "Cayó mucha gente acomodada por ser «hijo de» o «amigo de»", manifestó.

El dirigente describió la organización que la agrupación K desplegó para obtener presencia nacional: "La Cámpora es Máximo [Kirchner] y el Cuervo [Larroque], pero ya hay muchas decisiones que ya no pasan por ellos. Hacia abajo se despliega toda una estructura verticalista. Buscan adherir a dirigentes de los barrios con promesas de planes y programas para lograr una rápida presencia".

"Yo apoyo el modelo pero la política tiene que llegar a la gente; si es para aumentar el ego, no sirve", reflexionó.

"Patoteros". En Corrientes todo estalló cuando dos camporistas colmaron la paciencia de otro de los dirigentes de la vieja camada y la tensa alianza con los "novatos" terminó en la comisaría. Cesar María Espíndola radicó una denuncia contra los hermanos Cristian y José "Pitín" Ruiz Aragón, hoy con cargos municipales, luego de que amenazaran con matarlo "a patadas y trompadas" durante un cruce en la sede del Partido Justicialista.

"Temo por mi integridad y la de mi novia", figura en la denuncia a la que pudo acceder LA NACION. "Querían que apoyemos a su madre como candidata a diputada provincial, estaban desesperados", señaló el joven con origen en Movimiento Evita. Indicó que quemaron una camioneta, rompieron sedes partidarias y golpearon a militantes. "Te aprietan diciendo que hoy el poder es La Cámpora. En los actos entran como barrabravas", describió.

"Pitín" Aragon hoy ocupa la secretaría de la juventud de Corrientes. "Pusieron en ese lugar a un tipo conflictivo. Acá se sabe que Aragón tiene conductas violentas", agregó, por su parte, el detractor de la Juventud Sindical.

Escisión en Formosa. También en Formosa un grupo cooptado por la Cámpora se escindió y en los últimos días conformó la Corriente Formoseña Kirchnerista. "Nos sacamos el sello de la Cámpora porque cayó una dirigencia muy soberbia. Los verdaderos problemas están en los barrios, no en las oficinas", relató un referente detractor de la provincia.

En Formosa eso se tradujo en recambio de autoridades y a cargo de la agrupación quedó Diego Candia. "Tiene seis meses de militancia y no permite ninguna mirada crítica", acusaron desde la juventud formoseña. "Nos cansamos de la lógica de los gestones de La Cámpora", dijo uno de los desertores, y describió así a los "compañeros de poca experiencia, que por un padrino están en un lugar que no merecen".

Tanto él como su par correntino, se quejaron de que, sus provincias quedaron relegadas del mapa nacional. "Pusieron todo en Capital Federal y Cabandié saco un 15% en las elecciones, fue vergonzoso", señaló el formoseño.

La denuncia a la policía por la pelea en Corrientes

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