Suscriptor digital

El cine busca en las rutas argentinas

Javier Olivera comenzó a rodar en Neuquén "El camino", una historia de dos jóvenes y su encuentro con los mapuches.
(0)
22 de abril de 2000  

ALUMINE, Neuquén.- El día amaneció lluvioso en Aluminé, "olla brillante" en mapuche. Más allá de factor climático, la lluvia fue un impedimento para que Javier Olivera comenzara el rodaje de las escenas de "El camino", su segundo largometraje. A pesar de la incertidumbre provocada por el tiempo, reinaba un clima de tranquilidad. Unos miraban televisión, otros charlaban y en el piso de abajo se armó un torneo de metegol.

Cuando el cielo empezó a abrirse, los protagonistas Ezequiel Rodríguez ("Verano del 98"), Antonella Castro ("Garaje Olimpo") y Rubén Patagonia (cantautor mapuche), el director y Marcos Olivera, productor ejecutivo de la película y hermano de Javier, partieron para Ruca Choroi, Parque Nacional Lanín. De no haber sido por la lluvia, allí deberían haberse encontrado ya filmando: en pleno corazón del milenario bosque de araucarias y otras especies autóctonas que rodean el espejo de agua Laguna Verde, escondido en la precordillera andina.

Paisaje argentino

La idea surgió del cineasta Héctor Olivera, productor y padre del director, quien le propuso a Javier contar una historia sobre gente joven, "de unos 20 años, y partir de ciertos parámetros, de una pareja joven y de un viaje". Javier ya tenía algunas ideas y, además, ganas de hacer una road-movie (película de caminos), "que es un género que me gusta -dice- y que por viajar mucho por la Argentina y conocer bastante siempre pensé por qué no se había explotado este tipo de films en este país al cual le sobran paisajes y rutas".

Por otro lado, al realizador le interesaba contar la historia de un viaje iniciático de jóvenes porque hoy en día los ve en una situación muy complicada. "Están creciendo en una sociedad que no les da ningún modelo, ninguna oportunidad, ni de trabajo ni de estudio -agrega-. Salen al mundo, a la vida, con una imagen muy horrible." El director busca generar una historia donde se muestre que cada uno debe abrirse su propio camino "a partir de una búsqueda interior de identidad".

El rodaje del film, cuyo presupuesto suma un millón de pesos, se realiza, según lo previsto, en ocho semanas, que incluyen exteriores en Capital Federal y Gran Buenos Aires, con interiores en los Estudios Aries, y en el interior, en Azul y Tornquist (provincia de Buenos Aires), Río Colorado y General Roca (Río Negro) y Aluminé y el Parque Nacional Lanín (Neuquén).

Un viaje al interior

"El camino" es la historia de Manuel (Ezequiel Rodríguez), un porteño de 20 años, de muy buena situación económica, quien, a raíz de una discusión que tiene con su madre, se entera de que su padre, a quien no conoce y supone viviendo en el exterior, está en el país. Decide emprender un viaje en busca de su progenitor, quien aparentemente se encuentra en el Sur. En el camino se enfrenta con diversas situaciones: encuentra el amor al conocer a Carolina (Antonella Castro) y es testigo de un homicidio, ingrediente para el thriller de la historia.

Lo que Javier Olivera considera destacable de la película es el viaje, durante el cual Manuel "se va a ir curtiendo y fogueando con una cantidad de situaciones y personajes marginales que tienen que ver con la Argentina, con esta división tan tremenda entre Buenos Aires y el resto del país que marca diferencias culturales tan enormes".

En Aluminé, Manuel conoce a Casimiro (Rubén Patagonia), un hombre mapuche que lo va a introducir en un mundo que no tiene nada que ver con el suyo, pero del que va a aprender una serie de cosas. A través de las enseñanzas de Casimiro, Manuel "se va a transformar -explica Javier Olivera-, va a entrar en una enorme crisis con la cual finalmente va a crecer".

Javier Olivera aclara que la película es "más una búsqueda de identidad de Manuel que la búsqueda de su padre. Esta última es la excusa. Lo más importante es que Manuel siente que este viaje le permitió encontrarse". Es evidente que estas historias le interesan mucho al joven director. Su ópera prima, "El visitante", también se apoyó en este tema, y cree que todos en mayor o menor medida cuando se encuentran solos frente al espejo se preguntan qué lugar ocupan en el mundo. Sus películas tienen otra cosa en común: los grupos marginales.

"Lo que me atrae de estos grupos es esa necesidad de lucha por la identidad", aclara Olivera. En el caso de su primer film, "El visitante", se refirió a los ex combatientes de Malvinas y en "El camino", a los mapuches. "Un poco lo que le pasa a Manuel en esta película le pasa también a los chicos indígenas, pero a la inversa. Están buscando una identidad que no es la propia: quieren la identidad del blanco, la identidad del occidental -explica-. Un anhelo que tengo de esta película es que pueda reflejar este vacío que tienen los chicos, y no tan chicos también, y que de alguna manera les dé herramientas para encarar un viaje propio, su propio camino."

Estética argentina

El atardecer y el frío urgieron la vuelta al hotel. Después de recuperar la temperatura corporal, con ayuda del típico chocolate caliente, el equipo de la filmación se acomodó en los sillones del lobby a conversar con el director.

Algunos comentarios de lo que se hizo en el día, más parte de las expectativas del trabajo para la jornada siguiente fueron la tarea previa de Javier Olivera antes de continuar su charla con La Nación . Con la conversación reanudada, el director reconoce que aprendió mucho de su ópera prima. Principalmente, aclara, le dio mucha más seguridad para encarar "El camino", que considera más difícil desde el punto de vista de la producción, de los tiempos y del viaje.

Olivera afirma que sus dos películas, "El visitante" y "El camino", son muy diferentes. Se encuentra trabajando con un material distinto, con un planteo estético y formal nuevo y "con otros géneros, que también me parecen interesantes, como el thriller", reconoce.

Los visitantes porteños

Javier Olivera se planteó -ya se había confesado bastante fanático de los paisajes nacionales- generar una estética de road-movie argentina, aprovechando la oferta iconográfica de las rutas locales, que está incorporando al lenguaje de la película como un vital recurso escenográfico.

Los lugareños estaban emocionados y agradecidos. Nunca habían recibido una comitiva tan grande que incluyera a director de cine, técnicos, actores y periodistas. Dieron a todos una cálida bienvenida y organizaron una fiesta en el hotel. El festejo se extendió hasta altas horas de la noche. Fue una despedida donde, en todo momento, se respiró aire de hospitalidad y compañerismo que la lluvia no logró empañar.

Atado al negocio

ALUMINE (De una enviada especial).- Para "El camino" se buscaron "caras relativamente nuevas y a la vez con cierta experiencia, porque era una producción muy difícil de encarar con gente totalmente nueva", asegura Olivera. La elección de Ezequiel y Antonella fue el resultado de un casting que convocó a 500 personas para cada uno de los personajes. El resto del elenco estuvo formado por actores del nuevo cine argentino, como Héctor Anglada ("Pizza, birra y faso"), Daniel Valenzuela ("Mala época" y "Mundo grúa"), Alejandro Awada ("El visitante") y Roly Serrano ("Mundo grúa" y "El visitante").

Según puede anticiparse, esta película tiene una vertiente un tanto más comercial que "El visitante", su film anterior. Al respecto, Olivera opina: "En la situación en la que está el cine argentino cada vez creo menos en esto de cine de autor y cine comercial. Lamentablemente hay una polarización que se da por otros motivos, y no debería pasar. Hay que empezar a juntar los dos mundos. Acá intentamos generar un cine que de alguna manera pueda tomar un poco de los dos puntos, porque yo con "El visitante" estoy feliz y volvería a hacerla. Tuvo buenas críticas, fue a festivales, pero no la vio nadie. Eso fue un fracaso muy grande para la productora y también hay que contemplarlo".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?