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Colón se levanta y San Lorenzo se cae

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Colón

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S.Lorenzo

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Con dos goles del Bichi Fuertes, el gran artillero, y uno de Higuaín, el equipo santafecino venció por 3-1 a un Ciclón que no encuentra el rumbo
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9 de septiembre de 2011  

SANTA FE.– San Lorenzo intenta hasta el final. Desordenado, confuso, errático, el Ciclón ataca hasta el último pitazo. Se le cae una idea, dos, tres y con eso va, con alma y vida, como si se tratase de la última pelota, del último partido, del último torneo. Con tres defensores, con tres delanteros y un enganche, ataca como si fuese lo último que pasara en la vida. Pero no tiene fuego. No tiene fuerza. Su buena intención es apenas eso: una anécdota en el desierto. Se acuerda demasiado tarde. Con Pipi Romagnoli, con Gigliotti, con Romeo, el enamorado del gol. Van todos al ataque, pero lo hace cuando se acaba el tiempo. Cuando no hay más espacio para la esperanza. Sufre demasiado atrás, en el medio y en otros sectores puntuales, por individualidades bajas, apagadas, erráticas. Su buena intención queda en eso.

Y cuando está cerca del empate, trastabilla. Queda mal parado (¡otra vez mal parado!) en la línea de fondo y, el pase de Urribarri, descubre en soledad a Pipa Higuaín, que define en forma maravillosa. A lo Enzo Francescoli.

Por eso, perdió el Ciclón otra vez. ¡Otra vez! Tres derrotas en seis partidos parece demasiado. Dos seguidas, al hilo. Colón lo aprovechó con un par de situaciones claras y, sobre todo, con el olfato interminable del Bichi Fuertes, el goleador que traspasa el tiempo, el auténtico optimista de estas épocas. En diciembre va a cumplir 39 años y, según dice, va a seguir jugando. Un auténtico grande.

Colón ganó, entre algunos atributos, por el carisma de Bichi en el área. Con una genialidad o con mucha fortuna, Colón celebró con su artillero. Un 3 a 1 inolvidable: el primer triunfo sabalero como local.

Empezó mejor el Ciclón. Ordenado, seguro, atrevido. Sobre todo, con el chico Bazán, un tractor por el sector izquierdo, uno de los pocos aciertos del Turco Asad, que corrió a la izquierda a Bottinelli, desorientado en casi todo el desarrollo. Muy perdido.

Colón se recompuso. Se reinventó dentro del contexto. El centro de Prediger descubrió una gran definición del Bichi, de zurda, mientras se daba vuelta. Una joya de colección.

En el segundo tiempo, un tiro libre de Urribarri derivó en un cabezazo de González, la pelota chocó en el travesaño y, justo ahí, estaba Bichi Fuertes, que envió la pelota a la red con un cabezazo casi sin quererlo.

San Lorenzo atacó. Casi, con los ojos cerrados. Un genial pase del Rayo Menseguez de zurda encontró a Gigliotti que, en posición adelantada, provocó suspenso hasta... el gol de Higuaín.

Colón ganó, al fin. Y San Lorenzo mira de reojo a la promoción.

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goles tiene el Bichi Fuertes en Colón, el artillero histórico del club; un símbolo: tiene 38 años y asegura que seguirá jugando una temporada más.

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