Trabajan para que los ciegos puedan leer

Nueve voluntarios de esta agrupación traducen al sistema braille textos académicos y literarios en distintos idiomas
Teodelina Basavilbaso
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12 de septiembre de 2011  

Pesados tomos del Código Civil argentino se amontonan en uno de los estantes del Primer Centro de Copistas para Ciegos Santa Rosa de Lima. Esos textos anillados llenos de palabras carecen de tinta impresa ya que están transcriptos en sistema braille por esta entidad. Un estudiante ciego de derecho recibirá uno de esos ejemplares, y podrá, gracias al apoyo de la institución, estudiar y leer con la yema de sus dedos para lograr el título universitario.

Los estudiantes no son los únicos beneficiarios del trabajo del Centro de Copistas, sino que cualquier persona ciega que lo solicite puede recibir textos o apuntes en braille. Se paga un arancel mínimo por volumen retirado para cubrir los costos de los materiales.

Entre junio de 2010 y mayo de 2011 se imprimieron allí más de 600 tomos o el equivalente a 25.987 páginas. Detrás de cada hoja impresa se encuentra el trabajo silencioso de nueve voluntarios -la mayoría, personas jubiladas-, que sin tener ningún vínculo con los beneficiarios trabajan para facilitar el acceso de información a las personas con disminución visual o no videntes.

" El Principito , de Saint-Exupéry, lo piden a cada rato. Los pedidos son muy diversos, desde cuentos infantiles hasta la Torá. Los textos en otros idiomas, especialmente inglés, italiano, francés y portugués, son muy requeridos", cuenta Nora Lozano de Pampin, presidenta de la asociación.

En una de las computadoras, Cecilia, voluntaria, escanea un libro en inglés. Luego revisa y corrige el texto e introduce algunos códigos para que la impresora braille reproduzca. En un cuarto contiguo, imprime los textos y los anilla. Las máquinas que poseen permiten imprimir ambas caras para ahorrar papel. Una vez terminado todo el proceso, Cecilia muestra con orgullo un ejemplar impreso y terminado.

Juan Carlos Decia, vicepresidente de la organización, dice: "Es emocionante cuando vienen los jóvenes a agradecerte el acompañamiento, a decirte que gracias a nuestra ayuda pudieron terminar el secundario o una carrera".

Vivieron varios cambios tecnológicos desde 1935: originariamente realizaban el trabajo con punzones y pizarras perforadas, que fueron reemplazadas por las pesadas máquinas Perkins, hasta modernizarse con las actuales computadoras, escáneres e impresoras braille.

Para ofrecerse como voluntario o colaborar económicamente pueden comunicarse al (011) 4372-1184 o vía mail al info@copybraille.com.ar . Para conocer más acerca del centro pueden ingresar a su página web: www.copybraille.com.ar

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