Los héroes del vuelo 93, el espejo para las generaciones futuras

Clinton y Bush rescataron el coraje de las víctimas de ese avión; Obama participó de un homenaje
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12 de septiembre de 2011  

SHANKSVILLE (AP).- Una década después de que la tripulación y los pasajeros estrellaron el vuelo 93 en un campo de Pensilvania -una inmolación que evitó el impacto del avión contra el Capitolio-, los norteamericanos recordaron ayer la valentía y el patriotismo de esas víctimas al acudir masivamente al tercer escenario de muerte que enlutó la mañana del 11 de septiembre de 2001 a Estados Unidos.

Más de 1000 personas asistieron ayer a una breve ceremonia en la que el presidente norteamericano, Barack Obama -sin hacer declaraciones públicas-, y su esposa, Michelle, colocaron una ofrenda floral para honrar a los 40 pasajeros y tripulantes muertos en el vuelo 93.

Shanksville fue la segunda escala del jefe de la Casa Blanca y la primera dama de su recorrido por los tres lugares de la tragedia.

Horas antes, el Muro de los Nombres -40 piezas de mármol que identifican a los héroes de Shanksville- había sido inaugurado por el vicepresidente Joe Biden y por dos predecesores de Obama, el republicano George W. Bush y el demócrata Bill Clinton, en otro de los gestos de unidad que caracterizaron los homenajes del fin de semana.

En su discurso, Bush dijo que la decisión de los pasajeros del vuelo 93 de atacar la cabina e intentar tomar el control del vuelo de manos de los terroristas "se encuentra entre los actos de mayor coraje y valor en la historia de Estados Unidos".

Bill Clinton, por su parte, comparó a los pasajeros y a la tripulación con los defensores del fuerte de El Alamo en Texas, en el siglo XIX, y con los 300 espartanos de la batalla de las Termópilas, 2500 años atrás, que defendieron Grecia de una invasión persa. Subrayó que en ambos ejemplos sus protagonistas sabían que irremediablemente iban a morir.

"Pero el vuelo 93 fue algo diferente porque aquellos héroes del pasado eran soldados. Sabían lo que tenían que hacer. En contraste, los pasajeros y la tripulación eran gente ordinaria que no tenía demasiado tiempo para decidir. Pero hicieron lo correcto. Espero y rezo a Dios para dentro de 2500 años la gente continúe recordando este acto", dijo Clinton, el primer mandatario que lanzó la cacería de Osama ben Laden, el jefe de Al-Qaeda que ordenó la planificación de los ataques.

"Ellos le dieron a todo el país un incalculable obsequio: salvaron al Capitolio de los ataques", agregó Clinton, y "le negaron a Al-Qaeda la victoria simbólica de golpear el centro del gobierno norteamericano".

Contra el Capitolio

Los secuestradores del vuelo 93 tenían como misión estrellar el avión contra el edificio del Congreso en Washington, cuando la Cámara de Representantes y el Senado se encontraban en plena sesión la mañana del 11 de septiembre, dijo Jon Jarvis, director del National Park Service, aunque algunos analistas creen que el objetivo era la Casa Blanca. Pero el avión "nunca pudo lograr su objetivo por la determinación y el valor de los pasajeros y de la tripulación que estrellaron la nave en un campo, cuando faltaban menos de 20 minutos por aire para alcanzar el blanco", dijo Jarvis.

"En el momento en el que la democracia norteamericana estaba bajo ataque, nuestros ciudadanos desafiaron a los secuestradores y votaron por pasar a la acción. La decisión que tomaron les costaría la vida", concluyó Bush.

Poco antes de que comenzara la ceremonia, republicanos y demócratas habían alcanzado un acuerdo para financiar el mantenimiento del mausoleo, una tregua en la dura disputa política que los partidos mayoritarios mantienen en varios frentes.

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