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Masiva procesión por el Señor y la Virgen del Milagro

Participaron 650.000 fieles; la Iglesia instó a defender la vida y a combatir la pobreza
Carlos Pastrana
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16 de septiembre de 2011  

SALTA.- Unos 650.000 fieles, según estimaciones oficiales, renovaron ayer el pacto de fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro, que se reitera desde 1692, mientras el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, puso especial énfasis en la defensa de la vida en todas sus manifestaciones y en el compromiso temporal de los cristianos.

La multitudinaria marcha partió de la catedral basílica con las imágenes que datan del siglo XVI en un recorrido de 15 cuadras hasta el monumento 20 de Febrero, que recuerda el triunfo del general Manuel Belgrano en la Batalla de Salta, en 1813.

En ese lugar se hizo la ceremonia central de esta festividad anual que había comenzado el 30 de julio con la entronización de las imágenes, con peregrinaciones de distintos sectores de la comunidad, la novena desde el 6 del actual y desde el domingo, con la llegada de fieles a pie de toda la provincia.

Como un peregrino más, el doctor Guillermo Cartasso, presidente de la Fundación Latina de Cultura y asesor del Episcopado, que hoy inaugurará una jornada sobre "Los católicos en la vida pública", afirmó que fue una impresionante manifestación de fe, "la más importante del país en este momento" y su mensaje por la fe y la vida "iluminan a Salta y a la Argentina".

Estimaciones oficiales indicaron que en la procesión participaron unas 650.000 personas, la mayoría salteña, y se sumaron fieles de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y de todo el Noroeste.

La magnitud del encuentro fue tan grande que se cubrió el 85% de la capacidad hotelera, según confirmaron a La Nacion el ministro provincial de Turismo, Carlos Federico Posadas, y el secretario municipal, Rodolfo Antonelli.

La afluencia de fieles había comenzado el pasado fin de semana con un aumento de casi el 20% en relación con años anteriores.

La devoción salteña por el Señor y la Virgen de los Milagros nació el 13 de septiembre de 1692, cuando terremotos que destruyeron la ciudad de Esteco sacudieron las conciencias y, con la salida en procesión con la imagen del Cristo Crucificado, la tierra se calmó.

Esa imagen había sido enviada por el obispo de Vitoria, desde España, y llegó milagrosamente al puerto peruano de El Callao y a Salta en 1692. En 1844 y en 1948 se registraron otros movimientos sísmicos de intensidad, luego de los cuales se hizo referencia a la protección que las imágenes le habían brindado a la población salteña.

Este año, denominado por la Iglesia como el de la Vida, en la cabeza de la procesión una leyenda portada por jóvenes decía: "Vale la pena jugarse por la Vida". Los peregrinos repitieron el ruego: "Ayudanos a valorar la vida". Durante la marcha hubo reflexiones sobre la necesidad de participar y atender la pobreza, entre otros compromisos cristianos.

El tema de la vida fue una constante. El miércoles a la noche, en la procesión de penitencia que recuerda la efectuada en 1693, monseñor Cargnello afirmó: "Un don que defendemos pero muchas veces es un don que atropellamos, que negamos, que cortamos, por eso debemos pedir perdón por todas las formas con las que se ha atentado contra la vida". Y agregó: "Por los niños en el vientre de la madre, porque no hemos respetado a los chicos, por el mal ejemplo, por los jóvenes, por los matrimonios, por las personas que son débiles, por los ancianos, por los enfermos, por los que hemos marginado, no hemos tenido en cuenta".

También instó a "no llevar una doble vida sino introducir el mensaje en unidad de vida y en la familia para transformar la sociedad".

De la multitudinaria festividad participaron el gobernador, Juan Manuel Urtubey; el vicegobernador, Andrés Zottos; el intendente de la capital provincial, Miguel Isa; siete obispos; numerosos sacerdotes, y autoridades acompañaron la manifestación de fe.

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