Suscriptor digital

Un piano en las Malvinas de 1829

Pola Suárez Urtubey
(0)
22 de septiembre de 2011  

En cierta ocasión comentábamos que allá por el año 1876 una publicación editada en Buenos Aires con el nombre de La gaceta musical aseguraba que "no hay ciudad en el mundo en la que, en proporción de habitantes se encuentre mayor número de pianos que los que existen en esta filarmónica ciudad". A su juicio, la pianomanía era una enfermedad nacional. Desde luego, no era ni enfermedad maníaca ni nacional. El piano, que mandó el clave al museo (al menos hasta la resurrección de este último, por obra de Wanda Landowska), fue el instrumento familiar por excelencia de la sociedad burguesa del XIX y el destinatario ideal de las confidencias más íntimas desde Johann Christian Bach, Haydn, Mozart , Beethoven y todo el Romanticismo hasta el día de hoy. ¿O acaso anteayer, aquí en Buenos Aires, uno de los más novedosos compositores de la época, Philip Glass, no dio un recital completo de su obra, calificada de minimalista, tocándola él mismo en el teclado?

Bien, la historia de la pasión por el piano en Buenos Aires, desde comienzos del XIX, es ya bien conocida. Lo que en cambio me hizo saltar de entusiasmo es enterarme de que en 1829 ancló en Puerto Soledad, en nuestras Malvinas, un barco que transportaba el mobiliario de Luis Vernet, de origen francés, que recaló en Buenos Aires en 1817 y formó una hermosa familia caracterizada por su sensibilidad musical. Pero que pasó a nuestra historia, ante todo, como excepcional pionero de la colonización de las Malvinas, antes de sernos arrancadas por los ingleses.

***

Debo decir que la historia de Vernet me llegó a través de la lectura de una obra admirable, la Historia de las islas Malvinas, en dos gruesos volúmenes (1085 pág.) del historiador Juan José Cresto (Buenos Aires, Ed. Dunken, 2011). Pues bien, allá me entero de que entre los muebles de Vernet se encontraba ¡un piano!. Y un piano "bueno" según el historiador Caillet-Bois. Pues bien, Vernet , nombrado en 1829 Comandante civil y militar de las islas Malvinas y con jurisdicción hasta el Cabo de Hornos, se había casado con la argentina María Sáez, con quien tuvo cuatro vástagos. Relata el Dr. Cresto que los viajeros que pasaron por allí, y particularmente Fitz Roy, se refirieron más de una vez al refinamiento y nivel cultural de los Vernet, manifestados en diversas veladas, en las que María tocaba el piano y cantaba.

No es difícil suponer que se trataba de valses y canciones. El mismo repertorio que abordaría hacia 1830, como creador, Juan Bautista Alberdi. Un piano en las Malvinas… ¡Qué regalo para el espíritu de sus poseedores, en medio de aquellas soledades sin cuento!

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?