Tato Rodríguez y un retiro que obliga a cambiar

El emblema de Peñarol, capitán y dueño de varios récords en el club marplatense, dejó el básquetbol profesional por un problema cardíaco; un tema que preocupa en el certamen
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23 de septiembre de 2011  • 00:12

En medio de los festejos por el bicampeonato de Peñarol en la Liga Nacional, en junio último, Sebastián Tato Rodríguez recordaba aquella anécdota de pibe, cuando con un amigo se escapó en su bicicleta para ir hasta la ruta 2 a recibir al campeón de 1994, que acababa de lograr su primer título en la A frente a Independiente, de General Pico. "Eran mis ídolos, siempre fui hincha de Peñarol, donde jugué desde muy chico. El club es mi segundo hogar", contaba.

Con él tiempo, después de 15 temporadas vistiendo la milrrayitas, fue transformándose en una figura relevante, capitán, emblema y el jugador más querido por la gran hinchada marplatense, que anteanoche deliró con un nuevo triunfo sobre Quilmes, por 77 a 58, en el gran clásico que inauguró una nueva edición de la Liga y que congregó 7500 personas en el Polideportivo.

Minutos antes del clásico más importante del certamen la noticia del retiro del base N° 8 conmovió a todos. Una arritmia cardíaca, detectada a principios de este mes, lo obligó a dejar la actividad definitivamente. "Nunca esperé recibir una noticia así. Jamás pensé que iba abandonar la carrera por una cosa así. Es un cachetazo muy duro y difícil de asumir. Me llevará un tiempo aceptarlo", apuntó Tato, al borde del llanto, poco antes de que comenzará ese choque con Quilmes que él tanto disfrutaba jugar.

"Los estudios de hoy revelaron que no puedo seguir en la alta competencia. Lo importante es que se descubrió esto y puedo vivir tranquilo con mi familia", agregó poco antes de abrazarse con todos sus compañeros y especialmente con su técnico, Sergio Hernández.

Muchos colegas, incluidos varios integrantes de la Generación Dorada, lo llamaron para acompañarlo en el difícil momento. "No tengo más que agradecer tanto cariño. Me conmovieron", acotó.

Un estudio realizado por Peñarol solicitado por la obras social de los jugadores, descubrió la afección que tanta repercusión cobró en los últimos meses a raíz de los casos parecidos de Fabricio Oberto y Leo Gutiérrez. La diferencia es que ambos pudieron continuar con sus carreras.

El tema hizo escuchar algunas críticas sobre la precariedad e inclusive la falta de autenticidad de los estudios médicos que la competencia exige para darle el alta a cada jugador. "Se ha tomado el tema con liviandad. Hace unos años hicimos un relevamiento que arrojó como resultado que sólo un 60% de los jugadores se había realizado el estudio. Muchos buscan un doctor amigo y le piden que le firmen los papeles del apto médico", aseguró Diego Grippo, jefe del departamento médico de la Asociación de Clubes.

Trascendió que la arritmia de Tato surgió de un ecodoppler, un estudio que la AdC no pide. También que a partir de estos casos, Grippo empezó a exigir documentación precisa con estudios especiales adjuntos.

Más allá de esas falencias, lo positivo es que Tato, que seguirá siendo el ídolo N° 1 de Peñarol, está a resguardo, aunque ya no pueda disfrutar del básquetbol. "De alguna manera seguiré relacionado con el club porque es mi vida..."

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