Un abrazo oficial a la radio

Cunden las estaciones ilegales en un dial que cada día reporta un poco más al Gobierno
Pablo Sirvén
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25 de septiembre de 2011  

Con más prisa y sin ninguna pausa, el kirchnerismo coloniza el espectro radiofónico cada vez con mayor aplicación. A Radio Nacional se le suman emisoras de empresarios amigos del oficialismo, en tanto la ley de medios abre nuevos surcos propicios a quienes buscan el calor del poder, para trascender por convicción o por mero oportunismo.

Con una superpoblación de estrellas del firmamento oficial (no pocas, representantes del pujante pluriempleo, ya que también revistan en otros medios afines), con remuneraciones y cachets envidiables y apellidos que, idénticos a los de algunos altos funcionarios del Gobierno, se repiten a lo largo de su grilla, la AM870 logró en los últimos años mayor visibilidad al captar oyentes que emigraron de Radio del Plata, cuando pasó de las manos de Marcelo Tinelli a las de Electroingeniería. Precisamente hace unas semanas esta onda volvió a ser noticia cuando la Cámara Federal revocó el sobreseimiento del ex secretario de Medios Enrique Albistur por haber autorizado un 300 por ciento más de publicidad oficial para esa emisora en 2008 y 2009.

Pero la programación más militante no es precisamente la que más convoca. En Nacional van primeros, en horarios marginales, históricos como Alejandro Dolina (en las trasnoches) y Mona Moncalvillo, los sábados muy temprano, en tanto que el tercero entre los más escuchados es el programa Plácido Domingo, en la medianoche sabatina.

Con matices más marcados o más diluidos, también suman a la causa K las radios Belgrano, América, Cooperativa, De las Madres, la AM 750 y el segmento hiperkirchnerizado de la mañana de Radio Continental, que anima el relator uruguayo Víctor Hugo Morales, con la inestimable colaboración de su lugarteniente Cynthia García, desde donde se suele atacar con sistemática vehemencia a los medios tradicionales y a sus periodistas.

Aunque el año pasado las emisoras se vieron obligadas a emitir reiteradamente el anuncio de un ambicioso censo que encararía la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) para relevar en todo el país el número exacto de emisoras, el detalle de la información recopilada no trascendió, razón por la cual, la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (ARPA) hizo su propio conteo.

El mapa levantado es por demás significativo: 203 emisoras de AM legales coexisten con otras 157 sin licencia y funcionan 3942 FM con habilitación y -tomen nota de esta cifra- ¡¡¡6369!!! son ilegales. Sólo en Capital Federal y alrededores las ondas de amplitud modulada no habilitadas suman 126 contra apenas 20, con todos los papeles en orden.

A propósito del reciente 91er. aniversario de la creación de la radiofonía argentina, ARPA publicó una solicitada donde expresaba su alarma por este anárquico estado de situación. "A casi dos años de vigencia de la ley de medios -alerta en su texto-, no ha habido acción alguna concreta tendiente a evitar la proliferación de radios sin licencias lo que ha provocado interferencias en nuestras emisiones y perjuicios a nuestros oyentes".

Como sucede con los piquetes y los asentamientos precarios que avanzan frente a la pasividad del Gobierno, con el espectro radial sucede algo parecido: cada vez hay más estaciones en el dial a la espera de que su presencia de hecho, con el paso del tiempo genere derechos. Esto, desde luego, no conforma a quienes soñaban tener su propia sintonía bajo el resguardo de la ley de medios. Anteayer, bajo la cómoda consigna "Más derechos, menos obligaciones", sectores agrupados en la Coordinadora en Defensa de la Comunicación Comunitaria, Alternativa y Popular (CoorDeCCAP) marcharon hacia la sede de Afsca para reclamar que ese tipo de medios sean reconocidos tal cual lo pide esa norma y se los incluya en "la distribución de recursos estatales para la comunicación" con la muy fresca pretensión de no cumplir con ningún requisito (en el documento que dieron a conocer se plantan con un "no a las restricciones técnicas, económicas, legales y políticas").

También trascendió que se quiere limitar la potencia de las radios más importantes y reordenar el dial para duplicar el número de frecuencias en la Amplitud Modulada en futuros concursos. La avidez oficial por recortar la influencia de los medios ya existentes es indisimulable y tiene la vana ilusión de disputarles el favor del público.

***

Sin embargo, es muy fuerte la concentración de la audiencia en Radio 10, Mitre y Continental. No es casual, por eso, que de toda la publicidad que se vuelca sobre la radiofonía, estas tres emisoras se queden con el 60 por ciento de lo facturado. Según la Cámara Argentina de Agencias de Medios (CAAM), en el primer semestre de 2011, la inversión publicitaria se incrementó en un 35% al alcanzar los 1715,8 millones de dólares, pero más de un 70% de ese monto se lo quedaron la TV abierta y los diarios. La radio sólo facturó 226 millones de pesos en la primera mitad de este año. Es que aun codiciada por el Gobierno, la radio sigue siendo la Cenicienta de los medios.

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