Más transparencia para mejorar la credibilidad

Nadín Argañaraz
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28 de septiembre de 2011  

El presupuesto constituye un instrumento de política central para la administración pública y el país. Hay que tener presente que el proceso presupuestario es la vía mediante la cual la sociedad, a través de sus representantes políticos, toma decisiones y enfrenta restricciones respecto al uso y distribución de los recursos públicos escasos.

Un proceso presupuestario sólido es esencial en la formulación de políticas para mejorar la asignación del gasto y, además, para incrementar su sostenibilidad, eficacia y representatividad.

Más allá de tratarse de una herramienta jurídico-contable, el presupuesto es una pieza clave para cumplir con los objetivos de gobierno. Se ha convertido en una herramienta de planificación, en la que debieran sumarse, además de la preocupación por los agregados macroeconómicos, instrumentos tales como gestión por productos o gestión por resultados y una preocupación central por servir al ciudadano.

Una mayor transparencia, a través del fortalecimiento de los mecanismos presupuestarios, la medición de los resultados y el desempeño en relación con los objetivos, debieran incentivar una asignación eficiente de los recursos y terminar mejorando la credibilidad e institucionalidad de un país.

Estos aspectos caracterizan la relevancia que tiene el presupuesto para un país. En la Argentina, con el tratamiento del proyecto de ley de presupuesto presentado por el Poder Ejecutivo Nacional se somete a discusión toda la política general del gobierno, las acciones realizadas y las propuestas a futuro, en especial aquellas concernientes a aspectos económicos y sociales. Por esta razón es que al presupuesto suele denominárselo "ley de leyes", puesto que a través del mismo se posibilita el cumplimiento de otras políticas vitales del gobierno.

Durante este año no se tuvo una ley de presupuesto votada por el Congreso, lo que implicó la necesidad de funcionar con la ley de presupuesto 2010 modificada por el Poder Ejecutivo.

Resulta muy importante que se recupere una ley de presupuesto para 2012. Esto no implica que no haya discusión política de todos los temas que el presupuesto incluye. Tanto el oficialismo como la oposición deben demostrar altura democrática y tratar el proyecto de ley según los procesos legales establecidos. Es una responsabilidad de quienes representan a la sociedad.

La asignación de ingresos reales superiores a los presupuestados ha sido uno de los temas más debatidos en los últimos años. Ahora debe ser discutido nuevamente, porque mientras más realistas sean los supuestos macroeconómicos, más realistas serán las estimaciones de ingresos y mejor el control de ejecución posterior. Pero no es este el único tema que abrirá interrogantes, puntos de vista diferentes y disensos.

Más allá de los desacuerdos, debe primar el objetivo de recuperar la ley de presupuesto, cuestión básica para poder seguir construyendo institucionalidad, insumo central para aspirar a ser una sociedad que apueste permanentemente al desarrollo económico sostenido. Esperemos que todo el proceso legal sea cumplido en tiempo y forma y que el 1° de enero de 2012 el Poder Ejecutivo inicie su ejercicio presupuestario con una ley surgida de una sana y profunda discusión parlamentaria.

El presupuesto constituye un instrumento de política central para la administración pública y el país. Hay que tener presente que el proceso presupuestario es la vía mediante la cual la sociedad, a través de sus representantes políticos, toma decisiones y enfrenta restricciones respecto al uso y distribución de los recursos públicos escasos.

Un proceso presupuestario sólido es esencial en la formulación de políticas para mejorar la asignación del gasto y, además, para incrementar su sostenibilidad, eficacia y representatividad.

Más allá de tratarse de una herramienta jurídico-contable, el presupuesto es una pieza clave para cumplir con los objetivos de gobierno. se ha convertido en una herramienta de planificación, en la que debieran sumarse, además de la preocupación por los agregados macroeconómicos, instrumentos tales como gestión por productos o gestión por resultados y una preocupación central por servir al ciudadano.

Una mayor transparencia, a través del fortalecimiento de los mecanismos presupuestarios, la medición de los resultados y el desempeño en relación con los objetivos, debieran incentivar una asignación eficiente de los recursos y terminar mejorando la credibilidad e institucionalidad de un país.

Estos aspectos caracterizan la relevancia que tiene el presupuesto para un país. En la Argentina, con el tratamiento del proyecto de ley de presupuesto presentado por el Poder Ejecutivo Nacional se somete a discusión toda la política general del gobierno, las acciones realizadas y las propuestas a futuro, en especial aquellas concernientes a aspectos económicos y sociales. Por esta razón es que al presupuesto suele denominárselo "ley de leyes", puesto que a través del mismo se posibilita el cumplimiento de otras políticas vitales del gobierno.

Durante este año no se tuvo una ley de presupuesto votada por el Congreso, lo que implicó la necesidad de funcionar con la ley de presupuesto 2010 modificada por el Poder Ejecutivo.

Resulta muy importante que se recupere una ley de presupuesto para 2012. Esto no implica que no haya discusión política de todos los temas que el presupuesto incluye. Tanto el oficialismo como la oposición deben demostrar altura democrática y tratar el proyecto de ley según los procesos legales establecidos. Es una responsabilidad de quienes representan a la sociedad.

La asignación de ingresos reales superiores a los presupuestados ha sido uno de los temas más debatidos en los últimos años. Ahora debe ser discutido nuevamente, porque mientras más realistas sean los supuestos macroeconómicos, más realistas serán las estimaciones de ingresos y mejor el control de ejecución posterior. Pero no es este el único tema que abrirá interrogantes, puntos de vista diferentes y disensos.

Más allá de los desacuerdos, debe primar el objetivo de recuperar la ley de presupuesto, cuestión básica para poder seguir construyendo institucionalidad, insumo central para aspirar a ser una sociedad que apueste permanentemente al desarrollo económico sostenido. Esperemos que todo el proceso legal sea cumplido en tiempo y forma y que el 1 de enero de 2012 el Poder Ejecutivo inicie su ejercicio presupuestario con una ley surgida de una sana y profunda discusión parlamentaria.

El autor es presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal

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