Suscriptor digital

El mail desesperado de Timerman a Cristina

Diego Sehinkman
Diego Sehinkman PARA LA NACION
(0)
29 de septiembre de 2011  • 10:07

Héctor Timerman estaría otra vez en la cuerda floja. La presidenta Cristina Kirchner se habría enojado mucho con el canciller, quien no pudo anticiparle que Estados Unidos iba a votar en contra de que se le apruebe a la Argentina un crédito del BID. La gran molestia de la presidenta sería porque al parecer, la posición del Gobierno de Obama la sorprendió al llegar a Nueva York para la Asamblea General de la ONU.

Este episodio, sumado al del avión militar estadounidense detenido en febrero pasado en Ezeiza y que creó un conflicto diplomático, harían que la presidenta evalúe la posibilidad de no incluirlo en el próximo gobierno.

Esta es la razón por la que hoy Timerman se desvive por reconquistar el favor presidencial.

Aclaración: el siguiente mail fue imaginado por el autor de la nota. Es manifiestamente falso, y basado en hechos manifiestamente verdaderos.

V. E (Vuestra Excelencia): Mientras miro inapetente el Guefilte Fish, reflexiono sobre las paradojas de la vida. ¿Qué cosa tan mala hizo este humilde y fiel Canciller, para tener que pasar su año nuevo judío "en capilla"?

Sé que V. E no me perdona haber sido la última en enterarse de que EEUU iba a votarnos en contra del crédito del BID. Pero sepa simplemente que si no le avisé, es porque no me avisaron. Adivino lo que piensa: Que conmigo, Argentina perdió hasta la soberanía sobre el chimento diplomático.

Sé que de la sobrestimación a la subestimación, en su tren hay una sola estación. Pero no me pique el boleto. No me baje en diciembre.

Sé también que su impiadosa memoria tampoco olvida que el verano pasado, Obama vino a Brasil, vino a Chile... y no vino a la Argentina. Recuerdo a una diplomática americana, que cuando llamé para reclamarle, riéndose me dijo: "¿Ves ese avión en el cielo? Dream is over. Obama nunca te pasará su PIN".

Sé que V. E me cargó ese desaire a mi cuenta. Admito que después de haber sido cónsul en Nueva York, de haber sido embajador, después de haberme jactado de tener contactos y hasta amigos dentro del gobierno norteamericano, de haber tenido incluso la ciudadanía norteamericana, después de tantos años de arraigo en ese país, no haber logrado que Obama venga a la Argentina fue humillante. Me permito incluso confesarle a V. E que cuando Obama nos voló por arriba, esa noche soñé con mi padre Jacobo que me decía: "Vos seguí escribiendo pirulitos... ¡Otra vez se te cayó la nota central!".

También recuerdo que por venganza por el desaire, yo mismo detuve a aquel avión militar estadounidense en Ezeiza que venía con ametralladoras, medicamentos vencidos y equipos de espionaje. ¿Recuerda V. E cómo fuimos criticados por cierto sector por defender nuestra soberanía? Es que no todos los argentinos quieren a la Argentina como nosotros. Por ejemplo, en ese momento alguien escribió: "¿Lo vieron a Timerman dando la orden él mismo de abrir con una pinza las valijas? Faltaba Luisito D´Elía cortándole los alambres al campo de Tompkins y se armaba el dúo "Tenacita y Candadín"...

¿Ve V. E qué vendepatrias son algunos argentinos? Son tan pro americanos, que hasta me recuerdan a mí, antes de quedar despechado por Obama.

Son los mismos que descreen de nuestro reclamo por Malvinas. Pero le garanto: este humilde servidor está trabajando a destajo para que nos devuelvan nuestras islas. Gran Bretaña nos robó parte de nuestro territorio y es la única situación de colonialismo que se vive en Amércia del Sur. (Siempre y cuando cometamos la picardía semántica de no llamar colonialismo a las 900 mil hectáreas que los hermanos Benetton tienen en la Patagonia, a su empresa, Compañía de Tierras del Sud Argentino, que tiene 260 mil ovejas que ya balan en italiano y que producen hasta 1.300.000 kilos de lana que va derechito a Europa, y si no llamamos colonialismo -para no hacer larga la lista- a las 200 mil hectáreas que tiene en Río Negro el emporio chino Heilongjiang Beidahuang)

V. E, ¡tenga piedad de mí! ¿Recuerda cuando este humilde servidor entró en su corazón? Fue una noche en la embajada argentina en EEUU, allá por abril de 2010. Era tarde y usted se iba a su hotel. Cuando la saludé, la tomé cariñosamente de las manos y le dije: "Cristina, yo que viví tan de cerca lo que le pasó a mi padre, le aseguro que es bueno hacer lo que usted hizo, de intentar desmantelar a las tres fuerzas. "¿Ejército, Marina y Aeronáutica?", me preguntó usted. Y yo le dije no: Diarios, tele y radio...

Sé que mi camino fue largo e ideológicamente sinuoso: con sólo 22 años, en el 76, dirigí el diario La Tarde y apoyé a la dictadura (¡pero me arrepentí!) Fui columnista de Ambito en el menemismo. Columnista de la Revista Noticias, columnista de Mariano Grondona. Director de la revista 3 Puntos. Fundador de la revista kirchnerista Debate. Formé parte de ARI y después me pasé al kirchnerismo. Lo admito: aún como buen judío, muchas veces confundí lacha con arenque. Pero ahora sí creo haber encontrado mi lugar en el mundo, sirviendo a V. E.

Sea misericordiosa y en diciembre no me eche de su Reino. Fueron cuatro años tuiteando por la causa. Con el mayor de los respetos le pido: Ya reconoció a Palestina. Ahora reconózcame a mí.

Y si me tomé el atrevimiento de escribirle esta misiva a V. E, es porque de tan angustiado que estoy por mi futuro, paso las noches en vela. Una frase de Voltaire me persigue: "Fuera de la colmena, la abeja no es más que una mosca".

Tenga conmiseración. En el año nuevo judío que comienza, le aseguro que para este humilde servidor, la primera y única estrella que sale... es usted.

B.L.M (Besa la mano)

HT, su eterno canciller.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?