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Gustavo Gauvry: "el rock es hoy una gran industria y por ahi no es tan bueno ni tan creativo"

Desde el estudio Del Cielito estuvo al frente de grabaciones clave del rock argentino; Spinetta, Charly, David Lebón y Gieco son algunos de los que confiaron en este maestro de las perillas
Sebastián Ramos
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8 de octubre de 2011  

La primera grabación que se hizo en la casa, cabaña, de Gustavo Gauvry fue la de "Canción de Alicia en el país", de Seru Giran. Poco después, en su casa, cabaña, Luis Alberto Spinetta grabó eso de "ella también se cansó de este sol". Por esos años, cuando los helicópteros pasaban por encima de su casa, cabaña, llevando alimentos desde Palomar para los soldados que combatían en Malvinas, había que repetir la toma porque se movían las paredes. Algo no funcionaba.

Así las cosas, Gauvry se fue con su casa, ya no cabaña sino versión motorhome , de Ushuaia a La Quiaca, y registró todo lo que escuchó de primera mano junto a León Gieco y Gustavo Santaolalla, mientras la democracia abría las rutas del interior de un país sangrado. De aquella aventura -la más épica del rock argentino, probablemente- volvió y decidió que en su casa ya no se podía grabar más. Donde se come no se graba, pensó recién allí y, apadrinado por David Lebón, construyó el primer estudio "oficial" bautizado como Del Cielito, a escasos metros de su casa, cabaña, de Parque Leloir.

Aquí podría haber terminado la historia de Gustavo Gauvry y ya valdría la pena escribir un libro: de monitorista de Seru Giran a ingeniero autodidacta de lo más granado del rock de acá. Pero lo cierto es que allí comienza su paso por la música como sonidista, productor, ingeniero y todo lo que hiciera falta dentro de un estudio de grabación, sumando poco después facetas como la de mentor de uno de los sellos más importantes de la independencia rockera -Del Cielito Records- y manager casual de más de una leyenda del género. "Todo esto se mezcló con mi vida personal desde siempre", es lo primero que dice Gauvry sentado en la última versión de aquel primer estudio bautizado como Del Cielito.

En este estudio, la casa de Gauvry durante más de una década, grabaron primero Spinetta, Charly, Lebón y Gieco. "Nunca hubo un plan. O mejor dicho el plan era hacer música, disfrutar de la gran inspiración que me transmitía el contacto con los más grandes músicos de rock en la plenitud de sus vidas."

Pero pronto, de ser la casa, el estudio, de los amigos, pasó a ser "la casa de todos" y "el estudio de muchos": Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Ratones Paranoicos, Todos Tus Muertos, Divididos, Las Pelotas, Pappo, Attaque 77, Babasónicos, Los Piojos, Bersuit y más y más y más. "Del Cielito fue realmente una explosión en los años 80 y fue el motor de todo lo que vino en los 90", recuerda.

Gauvry dice que guarda mucho cariño por lo que hizo, por el pasado, pero asegura que lo que le interesa y le da más satisfacción es lo que hace ahora que, básicamente, sigue siendo lo mismo. "A mí me gusta grabar con los más jóvenes porque siguen teniendo ese espíritu de pibes de barrio que quieren hacerla, cambiar la historia de la música, ser famoso. La mayoría de los artistas más veteranos está en un piloto automático o repitiendo fórmulas, medio como un laburo y no tanto ya como un sueño o algo romántico".

-¿Qué es ser rockero?

-Cuestionar, querer cambiar cosas, rebelarse contra lo superficial. Eso siempre fue lo que me atrajo del rock. El rock es una actitud. Creo que hay rockeros en todas las artes y esa actitud también puede estar en la política. A partir de la música rock se modificaron un montón de estéticas y pensamientos y para alguna gente eso fue real y para otra solo fue una cuestión cosmética. Vos podés emocionarte e interiorizarte de románticos como el Che Guevara y tomar su ejemplo o podés simplemente tener una remera con su imagen.

Sentado en la mesa de control, entre equipos analógicos y digitales, este rockero de detrás de escena dice que la tecnología no se puede despreciar ni negar: "Ahora esto no es solamente arte, sino que es una industria, un negocio. Y vos hacés un producto que tiene que sonar en la radio y una canción más o menos tiene que tener el mismo volumen y efectividad que el tema que ponen antes y que el que ponen depués".

-¿Cuándo el rock se convirtió en una industria en la Argentina?

-Para mí sucedió en los 90, cuando las multinacionales empezaron a entrar en el juego. Allí el rock se volvió mainstream y cambió todo, aparecieron varias radios, MTV y de pronto había que poner mucha plata para sonar. Ahí se volvió una industria. Lo mismo pasó en el mundo, pero antes. Toda esa generación que se crió escuchando a los Beatles hoy es la clase dominante. Y son rockeros. Hay presidentes que son amigos de Mick Jagger, embajadores que van a ver a los grupos ingleses cuando vienen a tocar acá...

-Y futuros vicepresidentes que vienen a zapar a Del Cielito...

-Sí. Todo eso generó que el rock sea hoy una gran industria y por ahí no es tan bueno ni tan creativo y perdió un poco esa ambición de cambiar el mundo que tuvo en sus comienzos. En cuanto a lo de Boudou, yo se lo dije a él: cuando empecé estaban los militares, viví la época de los saqueos acá; viví las hiperinflaciones y siempre sentía que tenía todo en contra, que el gobierno no me favorecía. Y ahora, que venga el futuro vicepresidente y me diga que sabe todo de mi historia me pareció increíble. Igualmente voy a tratar de aprovechar estas relaciones para tratar de mejorar las condiciones de la música. Sería bueno crear un instituto que subsidie, apoye o favorezca la educación musical; o todo eso junto. La próxima vez que lo vea se lo voy a proponer. Que sea rock.

Desde el estudio Del Cielito estuvo al frente de grabaciones clave del rock argentino; Spinetta, Charly, David Lebón y Gieco son algunos de los que confiaron en este maestro de las perillas

SE DICE DE EL

Cuando voy a grabar al Cielito sé que va a pasar algo bueno.En los discos que más perduran en el tiempo por sonido, por temática, por concepto, siempre está Gustavo en el medio: Gauvry es incuestionable. Yo me considero un afortunado del destino por haberme encontrado con él. No sé qué hubiese ocurrido de haberme encontrado con otro tipo: por ahí podríamos haberle gustado a otro, pero seguramente no hubiéramos alcanzado esa plenitud. Porque Gustavo te arma un territorio. El construye un lugar donde vos sabés que las sorpresas que vas a recibir son gratas."

Juanse

(Del libro El Cabildo del rock, de Candelaria Kristof, sobre la historia del estudio Del Cielito)

"YO ESTUVE AHI"

1980. La primera grabación

"Cuando Charly, David, Moro y Aznar se ponían en la piel de músicos, se te ponía la piel de gallina. Estar ahí con esos monstruos, grabando canciones como «Alicia» era algo increíble. No había pro tools, nada, y vos escuchás los coros de ese tema y son ellos afinando y cantando a la vez. Fue nuestra primera grabación en serio y fue memorable."

1982. Kamikaze

"Grabar Kamikaze con Luis Alberto, mi ídolo de toda la vida, estar solos en la cabaña y él cantando "ella tambien se cansó de este sol"... es una sensación indescriptible."

1983. De Ushuaia a La Quiaca

"La gira con León fue algo irrepetible. Por entonces en la Quebrada de Humahuaca no había nadie, parecía que se habían ido los Incas hacía quince minutos. Había una magia increíble, era como estar en otro planeta."

1987. Redondeando

"Es falso decir que los Redondos no tenían difusión, porque la verdad es que tenían mucha difusión porque se manejaban muy bien con la prensa. Por ahí no iban a la televisión o no tenían agente de prensa, pero iban a cenar con Rosso, con Kleiman, eran amigos de Pipo Lernoud, de tipos que eran formadores de opinión en la música. Ellos manejaban muy bien la difusión que hacían, no es que no hacían nada o que estaban en contra de la difusión."

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