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Una puesta en escena muy cuidada para sorprender

Hubo gente común en el escenario y la juventud copó la tribuna
Jesica Bossi
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20 de octubre de 2011  

No hubo un solo detalle sin pasar por la estricta aprobación de Cristina Kirchner. Ella definió el montaje y eligió las diez historias de vida que, plasmadas en spots de campaña, coronaron el último acto antes de las elecciones. En una cuidada puesta en escena, se proyectó cada uno de los avisos que rodaron en los últimos días y subieron al escenario sus protagonistas. Así, como una señal política, la Presidenta dio su discurso final en una tribuna vacía de funcionarios y candidatos. Sólo hubo gente común.

"Esta es la Argentina real", lanzó desde el atril, al señalar al centenar de personas que la rodeaban. Convivieron en esa plataforma desde Cecilia, una científica repatriada al país, hasta Atilio, un veterano astillero que recuperó el trabajo. En el medio se ubicó su compañero de fórmula, Amado Boudou, que esta vez no hizo uso de la palabra.

"El mensaje era mostrarse con la gente", explicó a LA NACION una fuente oficial. La organización estuvo repartida entre varias áreas. La Subsecretaría de Comunicación, que comanda Alfredo Scoccimarro, se ocupó de recuperar las historias y buscar a los personajes. El creativo Luis "Pucho" Mentasti fue el realizador de los spots y retoques audiovisuales. Y la estética de la escena quedó a cargo de Javier Grossman, destacado por su tarea en los festejos del Bicentenario. Anteayer, estuvo listo el guión del encuentro y ayer, dos horas antes de la cita, hubo una rápida puesta a punto.

A las 17.30, comenzaron a agolparse los invitados en el teatro Coliseo. Los tres palcos fueron colmados por La Cámpora, Kolina, JP Descamisados y otras agrupaciones sub 35. "Llora, llora la derecha, porque los pibes estamos de fiesta", gritaban. No hubo movilización del PJ, ni del conurbano, ni del sindicalismo. Los sellos juveniles fueron la única presencia de militancia organizada.

Apenas pasadas las 18, las miradas se posaron sobre Hugo Moyano, el jefe de la CGT, que ingresó de la mano de Julio Piumato. Después del elíptico cruce con la Presidenta, el camionero tuvo perfil bajo y casi ni se movió de su asiento, en primera fila. Lo sentaron justo al lado de su nexo más fluido en el Gobierno, el ministro de Planificación, Julio De Vido, y del gobernador santacruceño, Daniel Peralta.

En la platea estuvieron el gabinete, legisladores y gobernadores, entre otros, Daniel Scioli, Gildo Insfrán, José Luis Gioja, Jorge Capitanich, Juan Manuel Urtubey, Gerardo Zamora y Juan Schiaretti. También asistió un puñado de intendentes, ubicados muy cerca de la plana mayor de La Cámpora.

Si bien la seguidilla de spots arrancó a las 19, recién media hora más tarde apareció Cristina Kirchner. Hasta último momento, compartió la previa con sus hijos Máximo y Florencia. Su mamá, Ofelia Wilhelm, aguardó en una butaca preferencial. Hasta se levantó para entonar uno de los cánticos más populares de La Cámpora. Justo detrás de esos asientos, estuvieron los padres de Boudou y su novia, Agustina Kämpfer.

Las dos últimas piezas publicitarias en proyectarse hacían referencia a Néstor Kirchner, con el título La Fuerza de El , y al candidato a vice, bajo el curioso rótulo de La Fuerza de la Alegría . Después, habló la mandataria. A las 20, exactas, terminó su speech y comenzó a sonar el tema "Dar es dar", de Fito Páez, bajo una lluvia de papelitos celestes y blancos.

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