Boudou y Agustina Kämpfer: el día electoral de la pareja más cool de la política

"Estamos relajados y contentos", dijo la novia del candidato a vicepresidente de la Nación
Silvina Ajmat
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23 de octubre de 2011  • 19:22

Eligieron ropa cómoda, como para ir a tomar un café mañanero cerca de su casa o salir a caminar por las apacibles calles de Puerto Madero. Desayunaron en la tranquilidad de su departamento ubicado en el exclusivo barrio porteño y pasadas las 10 salieron a enfrentar la marea de periodistas y fotógrafos que los esperaban en la Universidad Católica Argentina. En el momento de votar en una elección que puede cambiar radicalmente la vida de ambos, Amadou Boudou y Agustina Kämpfer hicieron gala de la actitud descontracturada y juvenil que los convierte en la pareja más cool del medio político.

Subieron las escaleras del edificio San Alberto Magno de la UCA hasta el primer piso tomados de la mano y con una sonrisa radiante recibieron la catarata de flashes que los aguardaba allí. Aunque sus apellidos tienen iniciales alejadas en el abecedario, estaban empadronados en mesas contiguas: la 68 para él, la 69, para ella. "No voy a poder pasar", se quejó Agustina cuando vio la pared de cámaras que separaba su mesa de la de su pareja. "Ahora hacemos que se corran , no te preocupes", le contestó el candidato a vicepresidente de la Nación por el Frente para la Victoria, y le besó la mano. Abrazo. Sonrisa cómplice. Un secreto al oído. Más cariños. Así permanecieron, durante más de cinco minutos, posando para todas las cámaras dispuestas en derredor.

Si en las elecciones primarias Boudou causó sensación con un estilo rocker presentándose ante la urna con campera de cuero negra, ahora cambió de estrategia: buzo negro con capucha, jeans y zapatillas con estampado de camuflaje modelo All Stars. Agustina, que suele llamar la atención con looks originales, se decantó esta vez por un estilo súper lánguido: vestido bobo de gasa con estampado de flores sobre unas calzas negras, sandalias rojas a tono con las uñas, y una chaqueta color chocolate corta y entallada. Recogió su característica melena colorada en un rodete que la hacía ver aún más sencilla.

"Desde que empezó la veda nos relajamos. Creo que la mayor tensión fue en las primarias. Este fin de semana, por suerte, él (por Boudou) no estuvo para nada ansioso ni me transmitió nervios", contó a LA NACION la novia del candidato. "Ayer fuimos a comer a una parrillada en Ezeiza que es como la cábala. La vez pasada también. Hicimos un gran asado como para tirar buenas ondas para hoy. Después, volvimos a casa y nos quedamos muy relajados esperando que llegue el día", agregó Kämpfer.

Si al llegar a la UCA parecían inseparables, la prensa se interpuso en su idílica imagen de enamorados. Es que no bien terminó de votar, Boudou se vio rodeado de cámaras y preguntas, y en vez de pasar a la mesa siguiente para que su novia sufragara, tuvo que improvisar una conferencia de prensa en el pasillo, para calmar a los periodistas. Mientras respondía a los presentes (y a los ausentes también, por teléfono), Agustina lo observaba paciente desde un costado y sonreía orgullosa. Hasta que un notero se tropezó con su pie y la sonrisa se convirtió en grito. "Mejor me alejo", se le escuchó decir al ver que los camarógrafos la iban a pasar por encima en cualquier momento.

"Esperen, que tengo que acompañar a ‘la colorada’", exclamó Boudou cuando las preguntas se hicieron demasiado extensas. Pero el destino quiso que un llamado más lo distrajera y que no viera lo que pasaba ante sus propias narices: un señor que precedía a su joven novia en la espera para entrar al cuarto oscuro le elogió sus "ojazos" azules.

Después de cumplir con el deber cívico, se dirigieron a la quinta-estudio de grabación Cielito Records, donde iban a almorzar y, tal vez, Amado se prendería a un partido de fútbol, también a modo de ritual, ya que fue el mismo itinerario que recorrieron en las elecciones primarias. En la tarde, Boudou se acercaría al Palacio San Miguel, donde todos sus seguidores en esta campaña esperarán los resultados de los comicios, y más tarde irá a encontrarse con Cristina Kirchner en el búnker del Frente para la Victoria, situado en el Hotel Intercontinental.

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