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Los jóvenes K, en expansión y con poder tras la muerte de Néstor

Desde la muerte del ex presidente, la militancia kirchnerista creció de manera exponencial; se politizaron de distintas maneras; disputas internas e interrogantes a futuro
Maia Jastreblansky
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26 de octubre de 2011  • 14:24

La Plaza de Mayo y dos fechas: 27 de octubre de 2010 y 23 de octubre de 2011. En ambas ocasiones un Nestornáuta custodió a miles de militantes que se acercaron a apoyar al Gobierno. No obstante, muchas cosas cambiaron. La muerte de Néstor Kirchner marcó un punto de inflexión en la juventud K, que creció de manera exponencial en convocatoria y en protagonismo político.

En el último año, la militancia kirchnerista se convirtió en un fenómeno expansivo, quizás algo de moda admiten algunos que la integran, y en un semillero de jóvenes con poder. "La juventud es la guardia pretoriana de Cristina", definió un militante a LA NACION.

En su núcleo duro, el nombre de "La Cámpora" se convirtió en una estructura orgánica que combina el trabajo territorial con los cargos públicos. A su alrededor, se multiplicaron pequeñas agrupaciones no del todo identificadas con el camporismo. Los que traían una militancia desde antes, como la Juventud Sindical (conducida por Facundo Moyano), Movimiento Evita y JP Descamisados, se cobijaron bajo el paraguas K.

En septiembre del año pasado, en el paradigmático acto del Luna Park al que asistió el ex presidente, la militancia K celebró haber superado los 15 mil militantes. Consultados por LA NACION, desde La Cámpora manifestaron que "ese número creció geométricamente y en todo el país" y que hoy no lo tienen cuantificado.

Los jóvenes K atribuyen el fenómeno a diferentes motivos. Pero saben que el fallecimiento del ex presidente y aquella Plaza influyó en la posibilidad de pasar al frente. "La muerte de Néstor cristalizó lo que estaba en el aire. Llamó a los jóvenes, que crecieron con la crisis del 2001, a revalorizar al kirchnerismo y muchos decidieron politizarse", observó Javier Caches, integrante de Grupo Atenea, un think tank kirchnerista sub 30.

Sin su presencia física, la figura del ex presidente ocupó un lugar cada vez más elevado en el imaginario de la juventud. "Se erigió como un líder de trascendencia a la altura de Perón y Evita", señaló a LA NACION un joven ligado al CEP, el centro de estudios de La Cámpora, que prefirió no dar su nombre.

Entrar en política

No todos los jóvenes se involucraron de la misma manera, ni en el mismo grado. "Muchos sólo mandaron un mail a La Cámpora o entraron a la web", admitió el joven del CEP.

Luego, existen distintas maneras de participar. Están aquellos que pasan largas horas en los locales partidarios, organizando marchas y actos, y un trabajo más "territorial" que implica acercarse a los barrios más postergados a difundir el "modelo" y buscar adhesiones.

Por otro lado, están quienes se acercan desde el costado intelectual, motorizados por una serie de nuevos centros que plantean debates y hasta dan talleres de "formación política" a chicos de primario y secundario. "Creemos que es un pilar necesario para contener a los nuevos pibes", dijo expresó Nicolás Spacaventto, un militante que creó la agrupación 27 de Oktubre para ganar presencia en Capital Federal. Mediante el CEP, La Cámpora busca darle a la gestión un perfil técnico. "Es la pata intelectual que le habla a la pata territorial acerca del modelo y de la formación de cuadros", explicó un joven involucrado en el proceso.

En tanto, están quienes ya se recibieron de militantes para convertirse en figuras de la política. Desde Máximo Kirchner y Andrés "Cuervo" Larroque, son varios los que se erigieron como referentes de sus compañeros.

Es que, el poder fue conquistado de manera meteórica por algunos jóvenes K: lograron ubicarse en directorios de empresas con participación estatal (como Axel Kicillof en Siderar e Iván Heyn en Aluar) y en cargos ejecutivos (como José Ottavis en el Foncap y Julián Alvarez en Justicia, entre otros). Con los resultados del pasado domingo, ocho camporistas ingresarán al Congreso.

Líneas internas

Ese factor es, quizás, el que abre más internas. No todo el conglomerado kirchnerista sub 35 adhiere al estilo camporista. "La Campora busca ocupar lugares estratégicos y defender la gestión de Cristina. Otros buscamos abrir espacios de participación, tenemos mas libertad de acción y por eso abrimos la comunicación", puntualizó el referente de 27 de Oktubre.

Otras agrupaciones "satelitales" al camporismo son Militancia Kreativa , La Kirchner , La Jaureche y hasta una rama online del movimiento, la PJDigital.

Incluso en el interior de La Cámpora se hicieron patentes las disputas de poder. Mientras que en Capital Federal Larroque disputa espacios con el legislador Juan Cabandié, en la provincia nacieron los cortocircuitos con la estructura de José Ottavis. "Cada uno tiene su propio armado, son tensiones internas naturales", admitió un joven K.

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Planteos políticos

Pero, más allá de las disidencias internas, los jóvenes saben que deben mantener la unidad para su objetivo de máxima. "Sobrevuela cierta idea de que el kirchnerismo tiene que trascender en la historia", describió Caches. Spacaventto puntualizó: "Nestor mostró que el peronismo podía ser lo que decían los libros de historia y convocar a otras fuerzas progresistas no peronistas".

El debate es habitual en el mundillo K: "Algunos hablan de un kirchnerismo mas allá del peronismo, para mí es el peronismo del siglo XXI", reflexionó el joven. Además, hoy se les plantea una incógnita ineludible. "Nos preguntamos y discutimos quién va a liderar el modelo después de Cristina", apuntó Cachés.

Después de las elecciones, todo indica que por cuatro años más el cristinismo los mantendrá aglomerados bajo la misma bandera y en un rol protagónico.

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