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Un sueño complicado

"Puck. Sueño de verano", versión libre basada en "Sueño de una noche de verano", de William Shakespeare, a cargo de La Banda de la Risa. Con Claudio Gallardou, Paola Krum, Pablo Echarri, Cristiana Fridman, Adolfo Yanelli y Gustavo Ferreria. Música original:Luis Alberto Spinetta. Diseño de vestuario y ambientación:Jorge Micheli, con la cooperación de Renata Schussheim. Diseño de luces:Sandro Pujía. Adaptación y dirección: Claudio Gallardou. Duración: 110 minutos. La Trastienda. Nuestra opinión: Buena.
Alejandro Cruz
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13 de junio de 1999  

"Sueño de una noche de verano" es una de las obras más mágicas, complejas, eróticas y llena de vericuetos del genial William Shakespeare.

Sobre la obra puso la mirada Claudio Gallardou y su grupo,La Banda de la Risa. Precisamente, fue Gallardou, que, en este trabajo, se hizo cargo de la adaptación, la dirección y la actuación, con resultados desparejos.

La adaptación es el punto más dudoso. Esta versión, titulada "Puck. Sueño de verano" pierde el dinamismo, la fluidez y el ritmo original. Claro, la historia se las trae. Shakespeare plantea distintos niveles de relatos y, para colmo de males, Gallardou intenta resolver la trama con seis actores. Por lo cual, cada uno de ellos termina interpretando a, por lo menos, dos personajes. En fin, una ecuación que se presta para la duda.

Es más, el mismo Gallardou hace de Puck y Oberón, justamente los que, en el original, junto a Titania, la reina de las hadas, van encarrilando una trama llena de enredos. Pero, al interpretar él mismo a estos dos personajes, la historia se torna más confusa. La misma reacción del público lo confirma. En un momento, Gallardou/Puck detiene la acción antes de un desenlace de sencilla deducción y pregunta por el rumbo por seguir. En las dos primeras funciones, nadie pudo dar en el clavo. "No entienden nada", afirmó el actor casi jugando. Su humorada, sin querer, estaba dando en la tecla.

Y ese juego de detener la acción, abrir el juego hacia el público o ir adelantando la acción -un recurso que La Banda usó en sus otros montajes- en éste, quizás el más complejo en el nivel de texto, casi lo deja de lado. Como efecto colateral, la obra se torna extensa.

Echarri y Krum en acción

Pero el nuevo espectáculo levanta vuelo con las actuaciones y el vestuario. Allí es donde este sueño remonta vuelo, donde recupera la magia y la interacción de universos del texto se clarifica, se alumbra. Entonces, aparecen las mejores escenas, la comicidad e ingenuidad siempre latente.

En lo actoral, tanto Paola Krum como Pablo Echarri salen más que airosos. Ella, con su sensualidad, con su disposición al juego, con su buen manejo corporal. El, debutante en las tierras del teatro, hasta en las escenas donde debe apelar a lo clownesco desarrolla un correctísimo trabajo.Así, los dos chicos famosos de la tele rompen con los prejuicios. Se jugaron. Seguramente gracias a una inteligente dirección actoral que supo potenciar el trabajo de cada uno de los que forman el elenco: la ductilidad y la experiencia de Cristina Fridman, el desparpajo de Adolfo Yanelli y, aunque sin igual desempeño que el resto, la gracia de Gustavo Ferreira.

Junto a ellos, claro está, Gallardou. El actor desarrolla todo su histrionismo, su manejo del escenario y de lo imprevisto. Pero, quizás, haya pecado de exceso de protagonismo. Lo mismo que le sucede al personaje de Pedro Cartabón, director de una ficticia puesta en escena, que termina interpretando a los mejores papeles de su pieza. "Se nota que es el director", dice Gallardou cuando hace de relator. "Se quedó con los mejores personajes de la obra", remata.

El otro punto en favor de esta puesta en la cual La Banda intenta copar la escena comercial es el vestuario. En ese aspecto, Jorge Micheli, en su trabajo póstumo continuado por RenataSchussheim, se luce y aporta esplendor a este nuevo sueño de La Banda de la Risa.

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