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Salomé de chacra

Un elenco formidable da vida a esta suerte de farsa trágica que pergeñó Mauricio Kartun
Carlos Pacheco
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5 de noviembre de 2011  

Autor y director : Mauricio Kartun / Intérpretes : Osqui Guzmán, Manuel Vicente, Lorena Vegas y Stella Galazzi / Supervisión de movimiento: Luciana Acuña / Diseño sonoro: Tian Brass / Diseño de iluminación: Alejandro Le Roux / Diseño de vestuario: Gabriela Fernández / Diseño de escenografía y realización de elementos: Norberto Laino / Sala: Teatro San Martín (Corrientes 1530) / Funciones : miércoles a sábados, a las 21; domingos, a las 20 / Duracion: 90 minutos / Nuestra opinión: muy buena

La historia bíblica de Salomé y algún guiño robado a la versión que sobre el personaje realizó Oscar Wilde, dan forma a esta nueva experiencia teatral de Mauricio Kartun. Ese mundo impregnado de violencia, traiciones, que termina promoviendo el horror, es trasladado por el creador a la pampa local. Y, con apenas cuatro personajes, logra concebir una propuesta de teatro político que gana en fuerza porque lo farsesco se apodera de esa realidad y entonces hasta la ridiculez adquiere una potencia que obliga a la reflexión. Todo se torna tan desquiciado que no hay manera de resistirse a un análisis profundo sobre las individualidades de esos seres y los acontecimientos trágicos que traman y llevan a cabo.

En verdad, Mauricio Kartun es un creativo y muy inteligente bufón que le cuenta al poder de turno como se ha ido construyendo la argentinidad. Según su parecer, claro, pero la desencajada ideología de esos patéticos personajes, aislados en el campo, es tan fuerte, que no hay manera de no reconocer muchos de los avatares políticos de nuestra historia y que, lamentablemente, se han ido repitiendo en el tiempo. Los arrogantes y poderosos acosan y matan al que piensa diferente porque busca ocupar un espacio social. Los pseudodébiles narran la trama con aires de un pícaro que sabe que algo va a sembrar y, en realidad, su cosecha es mucha. En torno a ellos, un ámbito escenográfico (magnífico diseño de Norberto Laino que se completa con una destacada iluminación de Alejandro Le Roux) en el que se mezclan la luz y la oscuridad, lo sagrado y lo profano, y que pareciera querer consumirlos de continuo. Pero está claro, la pampa es el escenario ideal para que muchas cuestiones se esclarezcan y un buen observador las rescate, las relea y las haga trascender (nuestra literatura está plagada de eso). Y la escena en la que Salomé acerca a su boca el rostro de Juan el Bautista puede imponer seguros y severos análisis, y también discusiones.

Más allá de los profundos valores de su texto, el trabajo de dirección de Kartun también se destaca por su rigurosidad. Logra que sus intérpretes se apropien con extrema seguridad de esas criaturas y, en verdad, en muchos momentos el espectador no sabrá si esos personajes han salido de la imaginación del autor o es que esos actores le han dictado a él las cualidades de esos personajes. Sin duda Osqui Guzmán, Manuel Vicente, Lorena Vega y Stella Galazzi encuentran la mejor manera de que sus cuerpos mantengan intacta la sorpresa que les provoca el devenir de sus personajes y logran sostener eso con tan marcada naturalidad, que el público lo recibe de forma limpia, intacta, conmovedora.

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