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Atlético Tucumán, el gigante norteño

El Decano será el próximo rival del equipo de Núñez; vida y obra de un club que mueve pasiones, al que una vez Jorge Solari definió como "el Manchester del Norte";
Ariel Ruya
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11 de noviembre de 2011  

Es un gigante. Su historia grande se nutre, en realidad, más de pasiones que de epopeyas deportivas. Es, lo que se dice, un sentimiento del Norte. Capaz de convocar a 25.000 personas en juegos del Argentino A. A diferencia de otros pequeños adversarios de River, la reseña de Atlético Tucumán es un vendaval norteño, aunque de algún modo desconocido en otros pagos. Con San Martín, su enemigo íntimo, representan la fidelidad por la camiseta en un grado mayúsculo. De la mitad del país para arriba, Atlético es algo así como la exageración misma. "Es el Manchester United del Norte. Por su juego y su convocatoria", llegó a decir Jorge Solari, un maestro del fútbol, si se permite su exageración. Atlético chocará con River con sus banderas: una formación errática, es cierto, porque su campaña no disfraza la realidad; aunque con la impronta de ser administrado como una gran empresa transformadora de pasiones.

Atlético no viaja con lo puesto. Suele ir a hoteles cinco o, a lo sumo, cuatro estrellas. El club cumple en tiempo y forma: siempre con los sueldos al día; los jugadores tienen el beneficio del alquiler de una casa y otros menesteres. Con el millonario respaldo de la gobernación. Un dato: semanas antes de las elecciones, la barra brava mostraba una bandera autografiada: "Alperovich 2011". El gobernador consiguió más del 70 por ciento. La re-reelección.

Cuentan que les han ofrecido premios para disparar la alicaída campaña. No es para menos: en los últimos meses pasaron Quique Hrabina, el "Pirata" Czornomaz, Jorge Solari y hasta Juan Manuel Llop. Que dice: "Atlético es un gigante dormido. Sólo hay que despertarlo". Y en eso anda. Tal vez, el sorpresivo golpazo de San Martín (perdió la Promoción contra el ignoto Desamparados), calmó los fervores de un club que se había acostumbrado a vivir sus mejores años de la historia.

Como la vida: lo realmente bueno dura demasiado poco. En la temporada 2007/08, Atlético ascendió del Argentino A a la B Nacional. Superó en la final por penales a Racing de Córdoba, el querible equipo de primera de los dorados ochenta. Lucas Ischuk, el arquero de siempre, metió aquel penal del triunfo. Con la conducción de Jorge Solari, jugaba bien… y lindo. Allí nació el apodo, la exageración, en realidad. "El Manchester del Norte." En la temporada siguiente, con el "Chulo" Rivoira, se consagró varias fechas antes. Un maravilloso 4 a 1 en Córdoba frente a Talleres. Casi, casi, había que pellizcarse: Atlético en primera. El gigante había despertado. Una pacífica revolución tucumana. El coloquial Monumental, desde esos días, alberga a unos 5000 lugares más.

Fue una temporada rápida, emotiva. Que hizo recordar a los nostálgicos aquellos días de Julio Ricardo Villa. El tiempo es otro. La lucha de ahora es la subsistencia en la B Nacional. De pronto, surge River. Un gigante de otra dimensión. "San Martín es Boca y Atlético es… River", se suele decir. Un espejo entre gigantes.

CHOCHO LLOP APELA AL SENTIMIENTO

"Para enfrentar a un grande como River será clave la preparación en el aspecto emocional", contó el técnico

BARRADO, EL AUSENTE

Siempre postergado en River, juega en Atlético

Diego Armando Barrado tiene su lógica: su nombre se lo debe al número diez. Sin embargo, es un típico volante surgido de la cantera millonaria: despliegue, quite y buen juego. Eso sí: casi nunca tuvo su lugar en "su segunda casa", como Barrado define a la entidad de Núñez. A los 15 años dejó Bragado rumbo al Monumental. Pasó por Racing, Colón, Olimpo, Godoy Cruz y hoy es titular en Atlético Tucumán. Otra vez, la sombra de River en su sendero. Y dice: "Más allá del sentimiento, a River le quiero ganar, porque yo me debo a Atlético y me voy a matar por esta camiseta".

1.000.000

de pesos es el presupuesto mensual del plantel profesional entre salarios, primas, premios y traslados

Lo mejor

Algunos nombres propios. A pesar de la deslucida campaña, sobresale por un par de apellidos con historia como Lucas Ischuk, Diego Barrado y la Pulga Rodríguez.

Lo peor

No encuentra el rumbo. Le cuesta ganar (sólo 4 triunfos) y le cuesta marcar goles (apenas 10 en 13 partidos). Entre los cambios de DT, busca una identidad definida.

Lo curioso

En primera, perdió contra River en el Monumental por 3 a 1 y empató sin goles en Tucumán. Ahora, en Núñez, tendrá el apoyo de 4000 hinchas. Pedirán 1000 tickets más.

Por: Ariel Ruya

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