Postales de la Feria D&D

Pehache.
Pehache.
(0)
15 de noviembre de 2011  • 12:22

La semana pasada me invitaron a la Feria D&D, que se llevó a cabo del 10 al 13 de noviembre en Costa Salguero. La ambientación general estuvo a cargo del arq. Martín Zanotti y en su cuadrilla muy bien organizada se explayaron más de 50 expositores. Yo fui el viernes y me gustaron mucho éstas propuestas…

Cuando entré enfilé para el color, así que fui derechito al stand de Pehache, una genial casona de Palermo que trajo sus mejores referentes de decoración, arte y diseño a la feria. Acá me planto con sus sillitas porta macetas, palabras coloridas para colgar en la pared y jabones en latitas, entre otros detalles originales.

Holz.
Holz.

Justo enfrente estaba Holz, una galería de arte que me conquistó especialmente por una obra de Germán Wendel: donde hay un conejo, hay felicidad.

Pura.
Pura.

Seguí mi camino y me encontré con Pura Deco, donde lo textil encuentra una nueva definición de calidez. Me gustó especialmente la bandeja vestida a crochet.

Gabriel Del Campo.
Gabriel Del Campo.

Después llegué al espacio de Gabriel del Campo (mail de contacto gabrieldelcampoanticuario@yahoo.com ) y encontré un homenaje al Cine Argentino plasmado a través de geniales antigüedades. Fue una puesta con muy buen clima.

Simpson.
Simpson.

En Simpson Antiques descubrí una hermosa variedad de géneros que esperaban ordenados a que alguien venga y los transforme en almohadón, cortina, mantel, etc.

De Ayer y de Siempre.
De Ayer y de Siempre.

En De Ayer y De Siempre me conquistaron las carameleras antiguas. Si tan sólo tuviera espacio en casa para tenerlas…

Casa Didot.
Casa Didot.

De los dulces pasé al más exquisito buen gusto cuando pisé Didot. Acá me pudo todo: los almohadones y otros textiles, los veladores, los porta velas colgantes, las fotos de todas las ambientaciones que hizo este estudio liderado por Isabelle Firmin Didot (hay una gran nota de ella en el actual Coleccionable Recibir en casa, el número 27), los cerámicos para acompañar nuestras comidas, y los portavelas chicos que parecen tejidos a crochet pero son realmente de un material duro (diría cerámica pero no estoy 100% segura, me dejaron hechizada, no pude ni consultar).

Azora.
Azora.

Ya cerrando el recorrido, me quedé un rato admirando los colores de Azora. Me gustaron sus muy coloridos cerámicos pintados a mano y la gran variedad (y cantidad) de tirantes que ofrecían en cuencos de vidrio, entre otras cosas.

Sirop Café.
Sirop Café.

Para finalizar, me encontré con un satélite del restaurant Sirop , que en un muy romántico escenario diseñado por Javier Iturrioz, ofrecía café, té y cosas ricas para cerrar el paseo con un sabor dulce. ¿Alguien más fue y quiere compartir su experiencia? ¡Muy buena semana a todos!

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?