Candombe y algo más

El componente afro no está sólo en la música y bailes de carnaval, sino en toda la cultura uruguaya
Nicolás Colombino
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25 de noviembre de 2011  

El 30 de setiembre de 2009, la Unesco declaró el candombe Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La palabra "candombe" apareció por primera vez en 1834 en el diario El Universal. "Es increíble que a pesar de la discriminación y la xenofobia, el candombe no haya desaparecido", dijo a adn Tomás Olivera Chirimini, músico y escritor uruguayo negro.

De los 76 bienes culturales distinguidos por la Unesco en 2009, el candombe es el único que se cultiva sólo en Uruguay (el tango figura compartido con la Argentina). Pero si bien Montevideo es la ciudad del candombe, también lo había en Buenos Aires, en la época de Rosas, dice Olivera Chirimini. "Mucha gente dice que es exclusivamente uruguayo, pero no es así. Es argentino también, aunque la concentración de población negra en la capital oriental hace que tenga un peso que nunca llegó a tener en Buenos Aires."

El candombe es un símbolo de identidad nacional. Esta tradición se cultiva durante todo el año: negros y blancos, ricos y pobres, viejos y jóvenes; en toda la superficie del país y en colectividades de uruguayos radicados en el extranjero. Es común ver a los candomberos reunidos en alguna esquina las tardes de los fines de semana. El punto culminante de las comparsas de tambores se da cada febrero en el "desfile de llamadas" por la calle Isla de Flores, inmortalizada en el tango cantado por Carlos Gardel. Allí participan alrededor de cuarenta grupos, con un máximo de sesenta integrantes cada uno, que concursan por el primer premio.

Fernando "Lobo" Núñez, músico y artesano de tambores, pertenece a una de las familias negras más antigas del Barrio Sur. Dice que hoy por hoy todo está enfocado en la competencia. "Lo más puro se da cuando voy a un asado o a un cumpleaños y hay tres o cuatro tipos tocando, cantando o bailando. Otros se reúnen para ensayar, pero el candombe no se ensaya..."

Si bien el candombe es la expresión más visible de la cultura afrouruguaya, la colectividad negra buscó también otras formas para expresarse. Artistas e intelectuales negros dejaron huella en la plástica, la poesía, la prensa y el teatro uruguayos.

Más arte negro

En 1872 apareció La Conservación, el primer diario uruguayo hecho por negros. Se inició así una tradición cuyo auge duró hasta la mitad del siglo XX. Nuestra Raza , que salió de 1933 a 1948, fue la publicación más destacada por su permanencia y contenido. Muchos escritores negros de Uruguay son conocidos hoy gracias a esas publicaciones (es posible conocerlos mediante recopilaciones, como las de Alberto Britos e Ildefonso Pereda Valdés).

En poesía, fueron temas habituales la esclavitud, la lucha por la igualdad y la tradición del tambor y del candombe. Timoteo Olivera marcó el rumbo en 1872, con su poema "A los hombres de color". Otros poetas célebres fueron Pilar Barrios (1899-1974), fundador de Nuestra Raza ; Juan Julio Arrascaeta padre (1899-1988), Carlos Cardozo Ferreira, que publicó en las décadas de 1930 y 1940; Virginia Brindis de Salas, Cledia Núñez Altamiranda y Cristina Rodríguez Cabral. Richard Piñeyro(1956-1998) fue un poeta negro cuyos versos no hablaron en especial de la negritud. Se destacó por la intensidad y melancolía de sus versos.

La literatura afro también evoca los barrios Sur y Palermo, y la vida en sus conventillos, en especial el Mediomundo y Barrio Reus al Sur, también llamados "Cuareim" y "Ansina", respectivamente. Esos edificios albergaban a muchos afrodescendientes y se volvieron lugares emblemáticos de fortalecimiento y reafirmación de la cultura negra. El Mediomundo, donde el pintor Carlos Páez Vilaró tuvo su taller, fue escenario de la película Viva la vida , con Hugo del Carril y Palito Ortega.

El desalojo y posterior demolición de Cuareim y Ansina por la dictadura uruguaya en la década de 1970 fue para la comunidad negra una herida, que se manifiesta en poemas y obras teatrales. Juan Julio Arrascaeta hijo, José Roberto Suárez, José Santos Barbosa y la vedette Martha Gularte plasmaron en sus versos el dolor por el desarraigo de los conventillos.

Las obras teatrales de Roberto Cisnero ( El vagabundo ), el ya mencionado Carlos Cardozo Ferreira ( Amor y prejuicios ) y José Isabelino Gares ( El camino de la redención ) fueron hitos de los años 30 y 40 del siglo XX. Mientras que Amor y prejuicios tiene un argumento muy parecido al de la película ¿Sabes quién viene a cenar? , de Stanley Kramer, y es anterior a ella, El camino de la redención muestra cómo una familia sufre discriminación: el padre en lo laboral y la hija en sus relaciones afectivas.

En 1995, las ruinas del conventillo Ansina sirvieron de escenario para el estreno de El desalojo de la calle de los negros , obra que cuenta los días previos al obligado abandono de ese lugar por parte de sus residentes. Su autor, Jorge Emilio Cardoso, que todavía está en actividad, recibió a adn en su casa y dijo que con su obra busca contribuir al conocimiento del negro en la sociedad en general. "A los negros me interesa transmitirles autoestima. Vienen de un pasado del cual no tienen por qué avergonzarse. La esclavitud ya pasó, y en la medida en que nos respetemos a nosotros mismos, vamos a sentir el reconocimiento que merecemos." Cardoso escribió otras obras teatrales, como Los condenados y Ama y esclava . Además, es autor de poemas y novelas, disponibles en sus Obras escogidas (edición de autor).

Los primeros pintores célebres afrodescendientes de Uruguay fueron Víctor Ocampo Vilaza (1881) y Ramón Pereyra (1919-1954). Vilaza fue primero fotógrafo e hizo parte de su carrera en Buenos Aires. Pereyra, en cambio, se perfeccionó en Italia. Rubén Galloza (1923-2002) fue quizás el artista plástico negro más conocido de Uruguay. Otra figura destacada es Miguel Ángel Zelayeta, nacido en 1929. Como funcionario de aduana, comenzó pintando marinas, pero más tarde se radicó en San Salvador de Bahía y sus acuarelas registraron innumerables imágenes de esa ciudad.

Quien tenga oportunidad de conocer la localidad española Añón de Moncayo, en Zaragoza, encontrará en su plaza España un mural con la historia del pueblo pintada en cemento y acrílico. El autor de la obra es Milton Da Luz, un artista uruguayo negro autodidacta. Da Luz reside hoy en España, pero comenzó su carrera vendiendo sus obras en el Mercado del Puerto de Montevideo.

"Somos aceptados por el tambor -dijo a adn la pintora afrodescendiente Mary Porto- pero no somos sólo candombe." Ella prefiere evitar la palabra "negro", porque remite a una mera mercancía. En sus obras en óleo y acrílico, Porto procura rescatar personajes históricos y actuales de la cultura afro, y además reafirmar la imagen femenina, pues, según dice: "Las mujeres afrodescendientes son muy discriminadas".

Casi el diez por ciento

La esclavitud terminó en Uruguay alrededor de 1850 (el proceso fue gradual y demoró más en los hechos que en el derecho). Pero esto no puso fin a la dura situación de los afrodescendientes en la sociedad. Permanecieron en los estratos económicos más bajos, y tan desamparados quedaron que muchos volvieron con sus amos al no poder desenvolverse por sí mismos. "La exclusión cultural del negro fue brutal", afirma Tomás Olivera Chirimini.

La encuesta nacional de hogares realizada en 2006 muestra que actualmente los afrodescendientes son el 9,1% de la población uruguaya (cerca de 280.000 personas). Tanto en la capital como en el interior del país, se concentran en las zonas de menor desarrollo económico y humano. Mientras que la mitad de la población negra es pobre y el 5% es indigente, sólo el 24% de los blancos son pobres y el dos por ciento, indigentes. La proporción de jóvenes blancos que asisten a un centro de enseñanza duplica la de los jóvenes afrodescendientes (41% contra 22%). En lo laboral, los negros se concentran en puestos de baja calificación, y tienen poca participación en cargos directivos, profesionales y técnicos.

No obstante, la distinción obtenida por el candombe confirma las palabras del antropólogo, músico e investigador Walter Díaz, guitarrista de la fallecida cantante de tango Lágrima Ríos: "El negro le ganó con su música a la sociedad que lo dominó y todavía lo sigue dominando"..

EL TAMBORILERO

(Martha Gularte)

Te dicen tamborilero

tamborilero oriental

tocas con manos de fuego

ritmo y alma de Senegal

Negro uruguayo africano

yo he visto sangrar tus manos

de tanto repiquetear

negro tambor hecho hombre

sin ti no habría candombe

ni tampoco carnaval

Vas avanzando las calles

con tu loco chás chás chás

sos el rey de la llamada

y a tus manos embrujadas

sólo Dios puede parar.

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