Los reelegidos de siempre

El 11 de diciembre, 17 intendentes de todo el país superarán los 20 años ininterrumpidos en sus cargos.Cuáles son las claves de estos gobernantes que rompen récords de tiempo en el poder. Qué tiene de malo y qué de bueno la reelección indefinida de los jefes comunales
Gabriel Sued
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27 de noviembre de 2011  

Adiós hiperinflación. Se privatizan las empresas de servicios públicos. Se reforma la Constitución nacional. Cinco presidentes en una semana. Una de las peores crisis de la historia. Recuperación y crecimiento a tasas chinas. La primera mujer presidenta elegida por el voto popular. Una muerte que cambia la historia… Si con objetivos poéticos alguien sostuviera que "veinte años no es nada", debería abstenerse de trasladar esa premisa a la política argentina.

En todo ese tiempo de cambios frenéticos hubo, sin embargo, fenómenos de continuidad política que, en muchos casos, quedaron fuera del alcance de los radares nacionales. Sus protagonistas son desconocidos para el gran público. Casi todos peronistas, los restantes radicales. Algunos de pueblos chicos y otros de grandes ciudades. De lugares ricos y de sitios pobres. Todos, con algo en común: después del 10 de diciembre cumplirán veinte años o más de gobierno ininterrumpido al frente de sus municipios.

De acuerdo con el relevamiento de Enfoques, son 17 los intendentes en todo el país que ya pasaron o que pasarán el mes próximo la barrera de las dos décadas de gobierno municipal. Otros tres con la misma antigüedad dejarán sus cargos el 10 de diciembre, como "el Japonés" Enrique García (ex UCR), que abandonará la intendencia de Vicente López después de 24 años.

Son usuarios exitosos de la reelección indefinida, una norma electoral prohibida para todos los presidentes de la región -salvo en Venezuela- y sólo permitida para los gobernadores en tres provincias argentinas: Formosa, Santa Cruz y Catamarca. A nivel municipal, las reglas varían de un distrito a otro e incluso dentro de una misma provincia, lo que demuestra que la discusión sobre el tema no está saldada en la Argentina. Por el contrario, suele encender polémica.

El podio de los intendentes que reinciden está en Córdoba, sede de los únicos tres municipios del país que tienen al mismo intendente desde 1983. Ellos son Miguel Angel Negro (PJ), que gobierna Santa Catalina, un pueblo de Río Cuarto, de 6000 habitantes; Juan Aseguinolaza (PJ) y Humberto Tomllenovich (UCR), intendentes de Benjamín Gould y de Colonia Tirolesa, respectivamente, dos localidades de menos de mil habitantes.

Les siguen los jefes comunales de los pueblos chaqueños de Las Garcitas, Héctor Dolce (PJ), y de Lapachito, Juan Mosqueda (PJ), en sus cargos desde 1989. Entre los que superarán los veinte años el mes próximo hay otros tres de Chaco, cuatro de Salta y cinco de la provincia de Buenos Aires. En este último grupo figuran dos intendentes del conurbano: Raúl Othacehé (PJ), de Merlo, un municipio de 530.000 habitantes, y Hugo Curto (PJ), de Tres de Febrero, con 340.000 habitantes.

En el populoso cordón que rodea a la Capital Federal, la reelección es moneda común. De los 27 intendentes del Gran Buenos Aires, once superarán el 10 de diciembre los ocho años de gobierno en sus municipios. De ellos, tres comenzarán su tercer mandato; dos, su cuarto; tres, su quinto, mientras que a Julio Pereyra (PJ), de Florencio Varela, sólo le faltan dos años para alcanzar los 20 años que llevan Othacehé y Curto.

Otro caso especial se da en Formosa, donde Gildo Insfrán (PJ) lleva 16 años al mando del poder provincial. Aunque ninguno de sus intendentes alcanza los veinte años de gobierno, 17 de los 37 jefes comunales que asumirán el 10 de diciembre comenzarán su tercer o cuarto mandato consecutivo.

Continuidad vs. alternancia

Pero más allá de las estadísticas, ¿cuáles son los factores que hicieron que conservaran el poder durante tanto tiempo? ¿Qué tiene de malo y qué de bueno la reelección indefinida de los jefes comunales en ciudades donde los vecinos expresan en las urnas que prefieren la continuidad a la alternancia? ¿Son menos democráticos o más democráticos los gobiernos que duran tanto tiempo?

Para los intendentes consultados, la explicación de su éxito es sencilla: el pueblo los sigue eligiendo porque encabezan municipios financieramente ordenados, porque son buenos gestores ante los poderes nacional y provincial, y porque ellos están, siempre y en persona, a disposición de los vecinos. Todos coinciden además que son innecesarios los límites legales a la reelección porque es el pueblo el que, cada cuatro años, decide sobre la continuidad del intendente en su cargo.

"Estoy día a día consustanciado con los problemas de la gente. Atiendo las 24 horas, los 365 días del año", dice el chaqueño Mosqueda, que en los últimos comicios se impuso con el 82 por ciento de los votos. "La intendencia se traslada a mi casa. Saben a qué hora me levanto y me esperan en la puerta", cuenta Juan Pérez, jefe comunal de La Merced (Salta), con palabras casi calcadas de las de Nelly Daldovo, intendenta de Riacho He He (Formosa) desde 1999. Othacehé prefiere ponerlo en números. Cuando él llegó al municipio de Merlo, detalla, sólo el 19 por ciento de los vecinos tenían agua potable y sólo el 14, cloacas, contra el 45 y el 34 por ciento, respectivamente, alcanzado en 2010. "Los grandes proyectos requieren tiempo y continuidad. Por ejemplo, la universidad del Oeste la peleamos durante 15 años", argumenta.

Para Juan Delfino, intendente del municipio bonaerense de Suipacha desde 1991, "es fundamental tener buena relación con la Nación y con la provincia, porque de ahí llegan la mayor cantidad de recursos". Y explica que en eso él corre con ventaja: "Tengo relación con todos los estamentos de los estados provincial y nacional, porque vengo haciendo el mismo trabajo hace veinte años".

De acuerdo con los politólogos consultados, la explicación es más compleja: coinciden en que se conjugan las ventajas legítimas con las que cuentan los intendentes respecto de sus competidores, como mayor visibilidad y mayor conocimiento de parte de los votantes. Pero algunos advierten, en coincidencia con dirigentes locales de los municipios bajo análisis, sobre privilegios ilegítimos de los intendentes, que hacen que las elecciones no sean competitivas.

"A los candidatos que van por la reelección, para cualquier puesto, se los denomina incumbent . Y en general, los incumbent tienen más posibilidades de ganar. Por un lado, son más conocidos y disponen de más cobertura mediática. Por otro, tienen más recursos y pueden formular políticas públicas para hacer más favorable su reelección. Es como jugar de local en un torneo de fútbol o como defender una corona en el boxeo", explica Miguel De Luca, presidente de la Sociedad Argentina de Análisis Político (SAAP). Aclara que las sucesivas reelecciones a nivel municipal no son un fenómeno argentino y que pasa lo mismo en las democracias más consolidadas: "Un caso típico en Estados Unidos es el de Richard Daley, que fue alcalde de Chicago entre 1989 y 2011".

Andrés Malamud, investigador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa y experto en partidos políticos y democracias subnacionales, recurre a un término de la publicidad para explicar el fenómeno. "Una de las claves es el branding . En tiempos en que los partidos políticos transmiten poca información, el apellido es como una marca, como ocurre con los Posse en San Isidro", dice, en referencia a Gustavo Posse, intendente desde 1999, y a su fallecido padre, Melchor Posse, jefe comunal del distrito entre 1983 y 1999.

En cambio, Edgardo Mocca, titular del seminario Crisis de los Partidos Políticos, de la Carrera de Ciencia Política (UBA), piensa que los partidos siguen jugando un papel fundamental en esas continuidades. "Tiene mucha importancia la construcción de redes políticas territoriales, cuya vigencia y eficacia desmienten a quienes creen ver el absoluto ocaso de los partidos políticos y su reemplazo por la política mediática", opina.

Carlos Gervasoni, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella y autor de trabajos críticos sobre las provincias con reelección indefinida, sostiene que es casi imposible generar una oferta opositora cuando todo depende del Estado. "En San Luis y en Formosa, por ejemplo, los recursos político-mediáticos con que cuenta el oficialismo hacen inviable que gane la oposición. Presumo que lo mismo debe pasar en intendencias del conurbano bonaerense, donde todos los medios son oficialistas, hay un alto porcentaje de empleados municipales y la comunidad de negocios vive de lo que genera el municipio", afirma.

Patricia Alvez, derrotada candidata a intendente de Merlo por el partido de Martín Sabbatella, cree que esas ventajas influyen en el éxito electoral de Othacehé. "En Merlo, un opositor no puede ni repartir volantes en una esquina. Hemos tenido agresiones de patotas. No podemos tener un local partidario, porque los dueños reciben presiones para no alquilarnos", denuncia. En sintonía, el diputado nacional por Formosa Ricardo Buryaile (UCR) sostiene que es imposible competir en igualdad de condiciones contra el peronismo de Insfrán: "Con la ley de lemas, crean candidatos para sacar ventaja. Tiene presupuesto para bancar siete candidatos oficialistas, que compiten contra uno solo de la oposición. Además, como el oficialismo maneja todos los medios de comunicación, los opositores no pueden hablar, salvo que sean dueños de una radio".

Recursos clave

Profesor de la Universidad de San Andrés y autor de una tesis doctoral en la que se estudia las consecuencias de la reelección sobre las corrientes internas partidarias, Alberto Fohrig aporta datos que comprueban que un fenómeno distingue lo que sucede en el conurbano de lo que pasa en los municipios más poblados del resto del país. Mientras que en las localidades del interior de más de 300.000 habitantes la tasa de reelección ha sido decreciente desde el regreso de la democracia, en el conurbano la cantidad de intendentes reelegidos pasó del 28 por ciento en 1987 al 66,7 por ciento en 2007. La tendencia se consolidó este año, con la reelección de 23 de los 27 jefes comunales del Gran Buenos Aires. "Los lugares con gran concentración urbana tienen electorados muy heterogéneos y volátiles, por lo que es esperable que allí haya pocas reelecciones. Pero en el conurbano es al revés", explica. Y arriesga una hipótesis. "Los intendentes del conurbano tienen un recurso estratégico clave: administran movilización, elemento que puede contribuir a sostener o terminar con un gobierno en la Argentina. Por eso, los presidentes y los gobernadores prefieren no pelearse con ellos", dice.

Entre los politólogos consultados, no hay acuerdo acerca de si debería limitarse las reelecciones. "En las democracias liberales conviven dos componentes -explica Gervasoni, partidario de limitar las reelecciones-. Por un lado, el componente democrático: es el gobierno del pueblo elegido con sus votos mayoritarios. Por otro, el componente liberal, presente en todas las constituciones, que limita el poder de las mayorías para garantizar el respeto a las minorías. Esas limitaciones se expresan, por ejemplo, en que los jueces no se eligen por voto popular, en la división de poderes y en el límite a las reelecciones."

Malamud cree que es imposible establecer una regla general. "Se pueden encontrar casos que justifiquen la hipótesis de que la reelección indefinida es positiva y otros que justifiquen la contraria. San Isidro es un municipio rico sin acusaciones de falta de democracia. Quilmes, donde sólo este año hubo reelección, es pobre y hay muchas denuncias cruzadas", argumenta. Y concluye: "Lo que importa no es la alternancia sino la posibilidad de alternancia. Tiene que haber competencia en igualdad de condiciones". Fohrig advierte sobre los peligros de los extremos. "La reelección indefinida es un problema, pero la ausencia absoluta de reelección también. La tasa de reelección de diputados en la Argentina es de las más bajas del planeta. La media de los últimos 28 años es de 17 por ciento, y eso hace que tengamos diputados que no conocen bien su tarea", argumenta.

Para cargos de tercer nivel, como son las intendencias, sostiene De Luca, "no está mal que haya reelección indefinida, porque los gobernadores o presidentes pueden fabricarles competidores a los intendentes". Mocca coincide en que la reelección no es en sí misma buena ni mala, en tanto permanezcan condiciones de disputa política transparente. "No puede negarse que existen problemas en este último aspecto -advierte-. Pero la pretensión de resolverlos limitando las reelecciones terminaría dejando intactas las prácticas que se pretende combatir."

La discusión sigue abierta.

DOS DÉCADAS EN EL PODER

Ránking de los intendentes que el 10 de diciembre van a cumplir 20 años o más en el cargo

Desde 1983

1-Miguel Angel Negro (PJ), Santa Catalina (Córdoba). Fue reelegido este año.

2- Juan Aseguinolaza (PJ), Benjamín Gould (Córdoba). Fue reelegido este año.

3- Humberto Tomllenovich (UCR), Colonia Tirolesa (Córdoba). Fue reelegido este año.

Apuestas deportivas

Desde 1987

4-Enrique García (ex UCR), Vicente López (Buenos Aires). Deja su cargo el 10 de diciembre.

Desde 1989

5- Juan Mosqueda (PJ), Lapachito (Chaco). Fue reelegido este año.

6-Héctor Dolce (PJ), Las Garcitas (Chaco). Fue reelegido este año.

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