Fotogalería: una boda de ensueño en Mónaco

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1 de julio de 2011  

Mónaco se vistió de fiesta para ovacionar a su nueva soberana: Charlene Wittstock acaba de convertirse en esposa del príncipe Alberto II, hijo y sucesor del recordado Rainiero III. Recibió así el título de Su Alteza Serenísima la princesa Charlene, además del de duquesa de Valentinois, marquesa de Baux y condesa de Carladès.

Con un traje celeste, a tono con sus brillantes y encantadores ojos, la ex nadadora olímpica fue ovacionada por el pueblo monegasco, que esperó ansioso la salida de los novios al balcón, donde se besaron, sellando así su unión por civil.

Las princesas Carolina y Estefanía, hermanas del novio, íconos del glamour de la realeza europea. Foto: AP

 

 

Los novios saludaron en el balcón del Palacio Grimaldi. Foto: AP

 

Los Wittstock, los padres de la novia, también se asomaron al balcón del Palacio para saludar a la multitud. Foto: AP

El pueblo ovacionó a la nueva princesa y celebró la unión en la Plaza del Palacio, donde se ubicaron pantallas gigantes para que todos puedan seguir la ceremonia en directo. Foto: AP

 

La novia se lució con un traje celeste, sobrio y elegantísimo. Foto: AP

 

Charlotte Casiraghi, heredera de la belleza de su madre, Carolina de Mónaco, atrajo todas las miradas. Foto: AP

Al término de la ceremonia civil, los novios asistieron a un homenaje en las puertas del Palacio. Foto: AP

Al caer la tarde se llevó a cabo un concierto en honor a los novios, de la mano del cantante francés Jean-Michael Jarre, al que asistió todo el pueblo monegasco. Foto: AP

El broche de oro de la primera velada de festejos por la boda real fue un espectáculo de fuegos artificiales. Foto: AP

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