Se viene un 2012 con más déficit fiscal

Nadín Argañaraz
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11 de diciembre de 2011  

Dado el inicio de un nuevo período de gobierno, en esta columna se intenta cuantificar de manera aproximada el nivel de déficit fiscal que podría alcanzarse en 2012, bajo el supuesto de un comportamiento relativo del gasto público similar al de los últimos años. Resulta esencial tener en cuenta la situación de ambos niveles de gobierno, nacional y provincial, puesto que mirar solamente las acciones de uno de ellos puede llevar a cometer errores de diagnóstico.

El cierre fiscal nacional para 2011 se proyecta algo más deficitario de lo estimado en el proyecto de presupuesto. En efecto, la marcha de ingresos y gastos nacionales registrada hasta ahora hace prever un resultado primario de $ 1000 millones (0,05% del PBI estimado), que luego de intereses daría lugar a un déficit fiscal del orden de los $ 37.000 millones (-1,85% del PBI). Cabe tener en cuenta que colaboran positivamente en estos resultados las llamadas rentas de la propiedad, recursos que en su mayor parte provienen de utilidades del Banco Central y del Fondo de Garantía Recíproca de la Anses, y que en 2011 serían equivalentes al 1,1% del producto bruto interno (PBI).

Una visión comparada con 2004, cuando las rentas de la propiedad eran poco relevantes, permite apreciar que se pasó de un superávit fiscal de 2,6% del PBI a un déficit de casi 3%, marcando claramente la pérdida de uno de los llamados superávits gemelos.

Si para 2012 se considera un crecimiento posible de los ingresos fiscales del orden de 25%, el cierre fiscal dependerá de lo que finalmente ocurra con el gasto. De mantenerse el diferencial promedio de tres puntos porcentuales registrado entre su tasa de crecimiento y la de los ingresos en los últimos siete años, el déficit primario alcanzaría el 0,5% del PBI, mientras que el resultado fiscal sería deficitario por un monto equivalente al 2,4% del PBI (los intereses explicarían la diferencia de 1,9 puntos porcentuales). Cabe señalar que en 2012 seguirán siendo relevantes las rentas de la propiedad, que representarían casi un 1,1% del producto. Sin estos últimos recursos, el déficit fiscal equivaldría a aproximadamente el 3,5% del PBI; esto marcaría un incremento respecto de 2011.

Provincias

Luego de que la distribución de ATN acumulados por $ 9808 millones les permitió a las provincias mostrar un resultado fiscal equilibrado en el año 2010, el año 2011 marcará la vuelta al déficit del grupo de provincias: el resultado primario se encontraría en aproximadamente -0,40% del PBI (un déficit primario de $ 7250 millones), mientras que el déficit fiscal o después de intereses sería de -0,55% del PBI, cercano a los $ 10.800 millones. Una visión comparada con el año 2004 también marca un deterioro fiscal, ya que en aquel año se había registrado un superávit fiscal de 0,9% del PBI.

En las provincias, ante el mismo escenario de crecimiento de los ingresos que Nación, el comportamiento promedio del gasto en los últimos años hace prever que podría alcanzarse un déficit primario de 0,7% del PBI ($ 16.500 millones) y un déficit después de intereses del 1% del PBI ($ 25.500 millones), ya que se vence el período de gracia para el pago de intereses a la Nación del Programa Federal de Desendeudamiento y el peso de éstos pasan de un 0,18% del PBI en 2011 al doble en 2012, es decir, 0,36% del producto.

Como puede apreciarse, en 2012 también podría crecer la importancia relativa del déficit fiscal del conjunto de provincias.

La visión consolidada

Los números reflejan claramente la pérdida del gemelo fiscal consolidado. De un superávit fiscal de prácticamente 3,5% del PBI en 2004, se terminaría 2011 con un déficit fiscal de -2,25 por ciento. En 2012 se puede llegar a un déficit consolidado de 3,15%, lo que exige un financiamiento adicional al ya necesario para la amortización de capital de la deuda de ambos niveles de gobierno.

Ante un escenario de desaceleración de la actividad económica mundial y de precios internacionales de las commodities como la soja en baja, al Estado se le presenta el desafío de llevar adelante una política contracíclica, pero con un marco fiscal muy distinto al de unos años atrás. No solamente porque se perdió el superávit fiscal, sino también porque no resulta posible sostener indefinidamente la política de usar reservas para cancelar deuda o la emisión de dinero para atender las necesidades del fisco.

El gobierno nacional está implementando reformas necesarias en materia de subsidios, lo que puede permitir aliviar las arcas fiscales, pero a su vez contraer en alguna proporción el dinamismo de la economía. Habrá que observar cómo se va dando el proceso y qué objetivo adquiere mayor peso en las decisiones. Por otra parte, las señales que hasta ahora vienen dando las principales provincias que han sancionado presupuestos para 2012 o están por hacerlo son procíclicas, ejemplificadas en las subas de impuestos.

Debe quedar claro que este escenario de estrechez fiscal podrá ser franqueado tanto por Nación como por provincias durante 2012. La sostenibilidad de largo plazo dependerá de las acciones que paralelamente se vayan tomando.

El autor es director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf)

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