Jugada de pizarrón

Un reparto salomónico entre Canal 13 y Telefé, además del predominio de "Gasoleros" y el oro de "Fútbol de primera", fue el eje de los controvertidos premios.
Marcelo Stiletano
(0)
23 de junio de 1999  

"Esta noche, que será inolvidable..." fueron las palabras elegidas por Marcelo Araujo para empezar a agradecer el ya clásico premio de mejor programa deportivo para "Fútbol de primera" ni bien arrancó anteanoche la fiesta en la que la Asociación de Periodistas de Televisión y Radiofonía Argentinas (Aptra) entregó los Martín Fierro 1998 a la radio y a la TV.

Lo que algunos tomaron como un presentimiento y algunos otros interpretaron como una certera información de muy buena fuente se convirtió en realidad cuando, en los primeros minutos de ayer, Carlos Avila, Araujo, Enrique Macaya Márquez y un nutrido equipo recibieron el premio sin los agradecimientos de rigor, pero al compás de cantitos futboleros y con el vehemente entusiasmo que caracteriza a las hinchadas, en un escenario convertido en un pandemónium.

Fue una síntesis perfecta de la velada, que transcurrió entre situaciones por lo general previsibles y un cuadro de bastante desorden en el Sheraton, donde tuvo lugar la ceremonia. La transmisión, efectuada por América, logró un rating de 29,7 (casi tres millones de espectadores).

En este contexto, los votantes de Aptra volvieron a demostrar su vocación de equilibristas, con un reparto salomónico de premios (13 por cabeza) entre Canal 13 (que logró 12 y el de Oro) y Telefé, dejando lejos a América (cuatro), Canal 9 y ATC, con uno cada uno.

De la justicia al monopolio

Con parámetros estrictamente televisivos, el premio de oro a "Fútbol de primera" no parece inmerecido. Fue la punta de lanza de lo que es hoy una monumental organización que supo aprovechar las posibilidades técnicas, visuales y auditivas de las transmisiones deportivas con un resultado rayano casi en la perfección.

Como expresión mediática del hecho futbolístico, medido sobre todo en términos visuales, "Fútbol de primera" es incomparable. Además, el fútbol es hoy uno de los dueños y señores (si no el más importante) del rating televisivo. Y, se sabe, Aptra suele ser muy sensible a la poderosa voluntad de las mediciones.

Pero, a la vez, no puede dejar de reconocerse que el poderoso multimedios (Torneos y Competencias) conducido por Avila pudo llegar a estas instancias gracias a contar con la ayuda de un ventajoso contrato de exclusividad con la Asociación del Fútbol Argentino hasta el año 2014. Con este virtual monopolio, TyC pudo acallar todas las voces disidentes y obligar a sus competidores a correr con desventajas, ya que no pueden emitir los goles de la primera división antes de que se vean en "Fútbol de primera". El programa se convierte así en la expresión monocorde de una realidad que reclama voces múltiples.

En momentos en que "Fútbol de primera" toca el cielo televisivo con las manos hay que recordar que todos los nominados de TV forman parte de la empresa de Avila, con excepción de Adrián Paenza, que justamente afronta un juicio con aquél.

Algunos podrán reprochar que este premio no contempla los parámetros de interés general que supieron expresar anteriores ganadores del oro (Ruiz Guiñazú, Legrand, Giménez, Tinelli). Ahora que se premió un programa y no una figura, algo que no pasaba desde "Fax", alguien podría sentirse molesto porque el fútbol no representa el carácter masivo.

Pero como Aptra cree que el equilibrio es una de las bellas artes, aquí entra a tallar el otro gran ganador de la noche, "Gasoleros". El programa-símbolo de Adrián Suar ganó en todas las nominaciones en las que se presentó, con excepción de una (producción integral). Y casi arrasa con los premios actorales, de no ser por la buena competencia que le planteó "Fiscales", el mejor programa de ficción de 1998, con tres merecidísimos premios.

El récord de Suar

El dato más importante es que de los doce Martín Fierro que se llevó Canal 13, nueve (un auténtico récord) fueron para "Gasoleros", es decir, para Suar. Toda una señal sobre los tiempos que vienen, ya que le debemos programas de los que este año se habla mucho, como "Campeones" y "Vulnerables". Todo indica que la cosecha de estatuillas para el hombre de Pol-Ka será muy provechosa de aquí en adelante y que no faltará mucho para que se lleve legítimamente el premio mayor.

Al cultivar una vez más su proverbial equilibrio, Aptra jugó entre el poder del rating y no pocos sentimientos. Premió de nuevo a figuras de arraigo popular (Biasatti, Tinelli, Guinzburg, Weich, Mateyko), reivindicó a Mirtha Legrand en vísperas del regreso de sus almuerzos, respaldó la simpatía de Carmen Barbieri y permitió que la desplazada Fanny Mandelbaum (con un premio más simbólico que otra cosa) se descargara contra los despidos en Telefé, de los que ella fue víctima, mientras la cámara enfocaba al conductor actual de uno de los noticieros del canal, Jorge Jacobson, y a autoridades de la emisora.

En cambio, dejó con las manos vacías a Susana Giménez, seguramente castigada por el escandelete telefónico del año pasado, y a Moria Casan, que a juzgar por su expresión seguramente esperaba algo más.

En el reparto hubo premios francamente insólitos, como los otorgados a "Caiga quien caiga" en un rubro, el periodístico, que será difícil de ternar de aquí en adelante. También, como ocurre habitualmente, hubo reivindicaciones para ciclos que no están en el aire (como el aplaudido "El ventilador") y poco espacio para las sorpresas.

Todo transcurrió sobre carriles previsibles, con excepción de un único e intransferible momento emotivo: el de Jorge Fontana rompiendo en lágrimas cuando reconoció su crisis personal (prometió transformar "esta trayectoria en futuro"), al recibir el galardón especial otorgado a la trayectoria.

Fontana es un legendario hombre de la TV, pero también lo es de la radio, la hermanita menor de estos premios, que a esta altura reclama un papel y un reconocimiento más amplios. Hoy, el espíritu, la identidad y el lenguaje del dial pueden identificarse con un nombre y un apellido que anteanoche era candidato y se quedó sin nada, pero que merece largamente el premio mayor que esta vez fue para la TV y para "Fútbol de primera". Esa figura se llama Héctor Larrea.

Apostillas

Apenas iniciada la entrega de los Martín Fierro, ya se aseguraba en el hotel Sheraton, que la estatuilla de oro era para "Fútbol de primera". A pesar del calor, los socios de Aptra son estómago resfriado.

***

Los tres millones de espectadores que vieron la transmisión no fueron los únicos ajenos al rumor. A juzgar por sus caras cuando "Fútbol de primera" ganó el oro, lo que era vox pópuli dentro y fuera del salón, nunca llegó hasta las mesas de "Telenoche"y Adrián Suar. El Chueco huyó, dicen, por la cocina.

***

Mario Pergolini, en señal de protesta, estaba ausente. Pero Andy Kuznetsoff tampoco se acercó a retirar el Martín Fierro de "CQC" en nombre de su jefe. Cuando se le planteó el tema, molesto contestó: "Yo no soy "CQC", me llamo Andy". Se ve que sólo le gusta preguntar.

***

Faltaron Mirtha Legrand, Gustavo Bermúdez, Darío Grandinetti y Ricardo Darín. Con esfuerzo, estuvo Paola Krum. La protagonista de "Alas" nunca fue invitada. Asistió gracias a un amigo que la llevó como acompañante.

***

Fanny Mandelbaum fue la más aplaudida en la sala de prensa. Entró y se fue llorando. Le alcanzaron una copa de champagne y propuso brindar "por Cabezas y por la Justicia".

***

Por el exceso de los ganadores (aunque María Fiorentino se enoje), cuando Avila agradeció el Martín Fierro de Oro, ya no estaba en el aire. Daba pena que nombrara a viejos colaboradores y les dijera "seguro que me están viendo".

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios