El mail de Scioli a su esposa Karina

Diego Sehinkman
Diego Sehinkman PARA LA NACION
Ahora el pirata informático se infiltró en los archivos personales del gobernador Daniel Scioli y encontró un revelador documento
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15 de diciembre de 2011  • 03:39

Kari, perdoname por anoche. Sé que me moví mucho y que te desperté cien veces. Es que dormí muy mal. La inseguridad es cada vez peor y me quedaron grabadas en la cabeza unas imágenes horribles. ¿Te enteraste de la bestialidad que hicieron unos animales? El lunes en La Plata le entraron a un tipo de unos 55 años, lo apretaron, lo maltrataron psicológicamente y apoyándole el 54 por ciento del electorado en la cabeza le dijeron: "Danos la mitad del gobierno y quedate quietito, somos La Cámpora".

Lo que es la cabeza. Porque en la mitad de la noche tuve un sueño: No sé cómo, todos los del gobierno de la Provincia íbamos en una lancha. Entonces agarrábamos mal una ola y se nos daba vuelta. En el accidente, perdíamos el brazo izquierdo: Mariotto.

Ojo, es un buen tipo. No tengo nada personal. Pueden haber algunas diferencias, pero son lógicas y normales. Acá lo importante es sumar. Con fe, con trabajo, con optimismo. Acompañando el proyecto de la Presidenta. Ya sé lo que me vas a decir: que si quiero pensar en 2015 tengo que mostrar cierta autonomía. No creas que no me duele cuando se burlan y dicen: "La máxima trasgresión pública de Scioli al gobierno nacional, es ir una vez por año al living de Susana".

Kari, no quiero que te asustes si me ves nervioso con todo esto de la policía. Ya está controlado. El tema fue simple. En el acto de asunción en la Legislatura, unos cincuenta chicos de La Cámpora que venían para Ottavis y Mariotto empujan para subir a los palcos que ya estaban llenos de gente mía. (Sí, casi 40 años después, los disturbios empiezan con las dos facciones intentando ocupar los palcos, ¿te suena?) Entonces como no había más capacidad, se le dio la orden a la policía para que los frene. Disturbios, gente de Mariotto herida y yo que tuve que sancionar a los responsables policiales. Leíste bien: dije tuve. No, quise. Acordate de que ahora, soy solo el gobernador.

Igual hay que ir para adelante. Con fe, con optimismo. Aunque esta señora Garré viva humillándome con que no tengo lo que hay que tener para manejar las riendas de la Bonaerense. O pidiendo la cabeza de Casal. O metiéndome 6 mil gendarmes sin consultarme. Otra vez ya sé. Vas a decir que en Provincia, lo más difícil es combatir el flagelo de... mi inseguridad.

No es inseguridad. Es mi estilo. Me acuerdo cuando Néstor vivía, que una vez le dije en Olivos: "Yo no soy confrontativo. No me peleo con nadie ni soy rencoroso". Y él paternalmente me contesto: "Y ése es el esfuercito que te estamos pidiendo, Dany".

¿Sabés lo que les jode de mí, en el fondo, y por qué tantos esfuerzos por vaciarme de poder? No porque sea ex menemista, ex duhaldista, o porque no tenga problema en tomar un café con Macri o con José María Aznar. O porque haya encabezado hasta una de las fórmulas presidenciales que en algún momento imaginaba a su gusto Techint. No. Lo que les jode es que no pueden entender cómo ni la inseguridad, ni la pobreza, ni ningún otro de los grandes problemas de gestión hacen mella en mi popularidad. Les revienta que nada me haga bajar en las encuestas. Y que tenga vuelo propio... aunque en el fondo sea un canario al que le abren la jaula y no se vuela.

Te voy a contar lo último, aunque te pido que después no me quieras menos.

El otro día viene Mariotto y me dice: "Estuve leyendo bastante sobre el síndrome del miembro fantasma. Mucha gente que sufrió una amputación percibe sensaciones como si todavía ese miembro estuviera. Aunque lo perdieron y no está más, lo sienten y creen incluso poder manejarlo".

Y con una sonrisita la remata: "Es normal que todavía sientas que manejás la Provincia".

Te quiere.

Daniel.

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