Tras un largo debate, la UCR consagró presidente a Barletta

En una jornada de tensión, en la que no faltaron incidentes, se acordó una lista de unidad
Jaime Rosemberg
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17 de diciembre de 2011  

Primero lo abrazó Ricardo Alfonsín, con una amplia sonrisa y huellas de cansancio. El mendocino Ernesto Sanz también lo palmeó, antes de que Julio Cobos se acercara, tímido y por encima de la marea de dirigentes que pugnaba por una instantánea junto al nuevo mandamás del radicalismo.

Pasadas las 20.25, y luego de largas horas de debate, que incluyeron trompadas y empujones entre fracciones juveniles, el santafecino Mario Barletta dio su primer discurso como presidente del Comité Nacional de la UCR por los próximos dos años.

"El radicalismo tiene que quemar las naves. Necesitamos un partido que entusiasme, que enamore", afirmó el ex intendente de Santa Fe, que reemplazará a Sanz al frente de una "lista de unidad" que incluyó a la chaqueña Alicia Mastandrea (vicepresidenta primera) y al enterriano Atilio Benedetti (vicepresidente segundo).

Parsimonioso y formal, Barletta castigó al gobierno nacional y llamó a reforzar el perfil opositor que, anticipó, tendrá la UCR. "El Gobierno construyó un relato de epopeya revolucionaria. Pero una cosa es el relato y otra la realidad. Creó un clima social de rencores y enfrentamientos estériles", dijo el flamante titular de la UCR ante los aplausos de los jóvenes de La Cantera, agrupación que logró imponer a Francisco Fonseca como vicepresidente tercero. El histórico bonaerense Juan Manuel Casella fue elegido secretario general en reemplazo de Jesús Rodríguez, artífice, junto a Sanz, del acuerdo entre el alfonsinismo, los intendentes exitosos y el cobismo, que permitió la llegada de Barletta al poder partidario.

Atrás quedó una jornada plena de tensión, en la que las amenazas de rechazos a la lista oficialista quedaron en la nada. Durante la sesión de los 88 delegados nacionales sólo dos dirigentes pidieron la palabra para oponerse: Raúl Barr, que en representación de los trabajadores radicales (OTR) criticó la "alianza marketinera" de Alfonsín con Francisco De Narváez y el bonaerense Pedro Azcoiti, que en nombre de Leopoldo Moreau y Federico Storani pidió sin éxito "una conducción provisoria de 180 días" y elecciones. "En 2003 (con Moreau de candidato) sacamos el 2%, y en octubre llegamos a 2,5 millones de votos", les contestó, enojado, Alfonsín, en medio de acusaciones y gritos de rechazo.

Temeroso de que la situación se desmadrara, el presidente del plenario, Juan Octavio Gauna, pidió con voz temblorosa que se pasara a votar la lista de unidad, que a voz en cuello propuso el senador Gerardo Morales. "No somos un partido en crisis, sólo hemos tenido un mal resultado, pero somos capaces de renovarnos", gritó Morales ante la reprobación de jóvenes de La Cantera. Pasadas las tres de la tarde, un grupo de la Red Federal, que responde al jujeño, había forcejeado con militantes de La Cantera por los mejores lugares en el salón dónde se efectuaría la reunión. Resultado: trompadas, piñas y un poco de sangre en la nariz de Matías Barrenechea, militante de La Cantera.

Algunos radicales se quedaron con ganas de protestar. Sandra Rioboó, que se candidateaba para el lugar de Barletta, recibió días atrás una carta de desafiliación por haber sido candidata por el Frente Amplio Progresista. "Tiene que haber lugar para todos, sin pasos al costado de nadie", afirmó, aunque durante las discusiones previas objetó a Angel Rozas, que pretendía quedarse con la vicepresidencia primera. Barletta prometió "diálogo" y "recuperar el rol ético de la política" para un partido que quiere volver a ser después del reciente tropezón electoral.

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