La historia de un hincha de Racing que celebró el título en medio del caos

Alejandro Fusco recuerda con emoción y un dejo de nostalgia el único título de la ‹I›Academia‹/I› que festejó en sus 33 años; fue en un contexto de convulsión institucional, política y económica tras la renuncia de De la Rúa. ‹B›Por Fernando Czyz‹/B›
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27 de diciembre de 2011  • 11:02

"El 2001 se va a recordar como el año en que estalló el país, pero también como en el que Racing cortó la racha de 35 años sin títulos", expresa Alejandro Fusco, de 33 años, en el Cilindro de Avellaneda al recordar aquel 27 de diciembre cuando la ‹I›Academia‹/I› se coronaba campeón luego de empatar 1-1 ante Vélez , en Liniers, por la última fecha de aquel torneo Apertura, hace exactamente 10 años.

Eran tiempos de angustia en el país, porque la incertidumbre crecía día a día, luego de los incidentes del 19 y 20 de diciembre y la renuncia del presidente Fernando de la Rúa. El fútbol, por entonces, transitó por los mismos carriles y parecía que la definición del título se postergaba para 2002.

"Me acuerdo que el jueves llegué a la casa de mi amigo Gonzalo y me avisó que parecía que se suspendía la última fecha hasta febrero. Los jugadores de River querían posponerlo y todavía retumba en mis oídos la frase de Esteban Cambiasso : «Si esperaron 35 años, pueden esperar dos meses más»; fue el peor momento", afirma Alejandro mientras mira como un niño las tribunas vacías del estadio de Avellaneda.

"Fui a casi todos los partidos de esa temporada; estuve presente en 15 de las 19 fechas. Recuerdo varios encuentros bisagra, como el 4-1 a San Lorenzo, que dimos vuelta un día de lluvia jugando bien, y ahí pensé que podía ser. Después, el 1 a 1 ante River, no me lo olvido más con el zapatazo de Bedoya cerca del final. Nunca estuve tan nervioso y fue la primera vez que sentí cagazo. Estuve sin hablar todo el viaje desde Martínez hasta el estadio y mi amigo ‹I›Pichi‹/I›, con el que seguimos la campaña, me preguntaba qué me pasaba que estaba mudo", rememora.

Con respecto al contexto que marcó la consagración de Racing en aquel Apertura, Alejandro reflexiona: "La sensación era ambigua, porque la situación estaba fulera y mucha gente la estaba pasando muy mal. Pero los hinchas estábamos obnubilados y luego de bancarnos esos seis meses peleando el torneo de punta a punta y, sabiendo que se podía cortar la racha, no podíamos esperar un día más y nos preguntábamos, ¿todo esto no estará pasando porque Racing está por salir campeón?"

Al recordar los días previos a la consagración, el joven de 33 años recuerda la odisea para conseguir una entrada para ir al estadio de Vélez: "Fuimos a la platea baja. Hicimos diez llamados durante varios días porque las populares habían volado. La gente acampó tres días. Había que estar sí o sí".

Con los ojos vidriosos y sensiblemente emocionado llega el tiempo de recordar aquel 27 de diciembre de 2001: "Ese día no dormí casi nada, fui a trabajar y salí al mediodía para la cancha en un día que empezó lluvioso y después salió el sol e hizo mucho calor. Cuando entré a la cancha de Vélez y la vi llena como nunca de gente de Racing, me dije: «Es hoy o nunca». La única duda era si le iba a pesar a los jugadores la responsabilidad de dejar atrás 35 años sin títulos. Si bien técnicamente no eran los mejores, tenían un temperamento para no achicarse y tomar la responsabilidad".

"El partido lo volví a ver un par de veces porque cuando salí de la cancha no me acordaba de nada. Lo único que quería era que terminara. No lo registro. El final fue una locura y un desahogo. Primero, fuimos al Obelisco y después a la cancha de Racing para volver luego al Obelisco", finaliza su relato mientras recorre las plateas de Racing y mira la estatua de Mostaza Merlo y la foto de aquel plantel campeón en 2001.

El párrafo final mezcla las dos sensaciones que convivieron en cada hincha de Racing en aquel recordado momento. Para Alejandro, fue el único título local celebrado en sus 33 años: "La euforia duró unos días y después, cuando se fue aplacando, uno empezó a interiorizarse por el futuro del país. No me imaginaba un Racing campeón en otro contexto. El país prendido fuego, la gente llenando dos canchas, una situación caótica a nivel institucional del país y del fútbol. Muchos se preguntaban cómo iba a ser cuando Racing fuera campeón. A mí me parece que se nos fue un poco la mano".

‹B›El gracias inmenso y el optimismo a futuro.‹/B› "A los jugadores les dejo el eterno agradecimiento porque todos ellos cuando volvieron a jugar con la camiseta de Racing u otra se los ovacionó. Para Mostaza Merlo el mismo gracias sincero; si bien la otra etapa que tuvo en el club no fue muy buena, siempre va a tener abiertas las puertas más allá de los gustos futbolísticos. Todo jugador que salió campeón se ganó el cielo racinguista.

Después de diez años, hoy Racing está en uno de sus mejores momentos institucionales; este presente institucional y deportivo es mucho mejor que en 2001; los logros van a llegar si se siguen haciendo bien las cosas. Además se está rearmando la mística racinguista con el Coco Basile de DT y Úbeda de ayudante de campo. Me parece que la historia es así: una página no borra a la otra. Lo que pasó va a quedar y ojalá que en los próximos años haya otros logros deportivos igual o de mayor magnitud.", reflexiona.

Esta es la última entrega de una serie de historias de vida sobre la crisis de 2001 publicada por LA NACION

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