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"Vengo a ocupar mi lugar", dijo Mirtha

Sin almuerzo: con lágrimas por la muerte de su hijo, la diva volvió a la TV y le pidió paciencia a su público.
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29 de junio de 1999  

Más lágrimas que sonrisas entregó Mirtha Legrand en su regreso a la TV, por América. Hasta ayer, la estrella fue sinónimo de suspenso tanto por sus seis meses de ausencia como por los excesivos segundos que tardó en aparecer en el estudio, luego de haber sido anunciada su presencia.

Después de largos minutos de aplausos que Mirtha recibió como la estrella que es, siguieron sus palabras:"Este es el momento más duro y más difícil de mi carrera. Nunca creí que iba a vivir un momento como éste. Perder un hijo es terrible. Nadie lo imagina.Por más que a una la gente trate de consolarla, sólo el que lo vive sabe lo que significa".

Entonces, Chiquita rompió en llanto. Siempre ha compartido todo con su público y sentía la necesidad de comunicarse con él, pero el recuerdo de su hijo la emocionó más aún que aquella vez, tan similar, en que le tocó hablar frente a las cámaras de la muerte de su marido, Daniel Tinayre.

"Mi hijo era una persona maravillosa", decía la voz apenas audible de Mirtha. "De una bondad y de una generosidad... Tal vez por eso Dios se lo llevó con él. Danielito me decía siempre: "No trabajes más, mamá. Ya has trabajado demasiado. Descansá y viajá que te va a hacer bien". Todos me convencieron de que volver me iba a hacer bien, que me iba a hacer superar estos momentos tan duros, tan difíciles. Yo no lo creo. Creo profundamente que no volveré a ser la Mirtha de antes. Por eso les pido que me ayuden, que me tengan paciencia."

Cambio de parecer

A Mirtha, la tragedia familiar le había hecho cambiar, tal vez, de parecer. El año último se despidió de las autoridades de Azul TV, que no habían renovado su contrato, acusándolos de "torpes". En aquel tiempo ella aseguraba que lo único que quería era llegar "con los almuerzos hasta el 2000".

Sin embargo, en su debut de ayer, quedó claro que el fallecimiento de su hijo Daniel había cambiado esa perspectiva por completo. "Me había propuesto no volver más a la televisión", reveló la Legrand, quien agregó que "lo cierto es que me convenció tanto amor, tanto cariño de parte del público. He recibido miles de cartas. Hace cuatro meses que no salía de mi casa. Esto de hoy, de venir hasta este estudio, para mí es terrible".

Mientras el llanto seguía amenazando con hacer incomprensibles sus palabras, la conductora habló de la enfermedad de su hijo con una fortaleza de la que nadie la hubiera creído capaz:"Es muy duro para una mujer ya grande y yo no soy tan fuerte como la gente cree", se lamentó Mirtha frente a las cámaras. "Yo no hago más que llorar, llorar y llorar... Mi hijo murió de un cáncer de páncreas tremendo. Y esto lo quiero decir porque le va a servir a mucha gente. Tenía un dolor en la espalda y creía que era una contractura. No se asusten, pero siempre háganse ver por quien corresponda. Danielito murió a las doce menos cuarto de un martes. Ya es difícil que a una se le muera un marido, pero que se muera un hijo es anormal. No tiene que ser así. No estoy bien anímicamente. Hoy no vamos a almorzar..."

Solidaridad

Cuando la falta de ánimo de Mirtha comenzaba a hacerse notoria, se activaba la solidaridad del grupo. "¡Arriba Chiquita!", gritó Roberto Giordano, y varios le siguieron en su idea entusiasta. De todos los muchos seres queridos y colaboradores de Mirtha, dos fueron las personas más importantes que no estuvieron delante de cámara y la apoyaron sigilosamente en su vuelta a la TV: su hija, Marcela Tinayre, y su productor, Carlos Rottemberg.

Desde temprano, Marcela, casi irreconocible en su trabajo de producción, se encargó de ir y venir desde el control hasta el estudio, como enlace entre Daniel Simonutti, director general de América; Alfredo Odorisio, asesor de programación de la emisora, y su madre Mirtha. Rottemberg también entraba y salía en forma permanente. Porque pese a las decenas de caras que la buena memoria de Mirtha podía reconocer en su estudio, Marcela y Carlitos fueron los hacedores fundamentales de su vuelta. Tanto que a Mirtha no le costó reconocer que cuando Rottemberg iba a su casa ella le decía: "No puedo, Carlitos. No me siento bien para volver. Estoy deprimida, estoy mal física y anímicamente".

Sabia estrella del espectáculo local, la Legrand está al tanto de las suspicacias que puede generar cualquiera de sus actos. Tal vez por eso, durante el programa, no dejó pasar una posible interpretación de su dolor en cámaras:"Quiero que sepan que no quiero especular con la muerte de Dany Tinayre. De ningún modo, pero tampoco puedo obviarlo. Hay cosas en la vida que uno no puede dejar de lado".

Tan sabia es Mirtha que en medio del dolor por la pérdida de su hijo pudo agradecer el Martín Fierro otorgado hace una semana y manifestar: "Vengo a ocupar mi lugar". Ella se debe a su público más que a su vida misma.

No fueron Juan Carlos Calabró, Soledad Silveyra, Ana María Campoy, Enrique Pinti, el padre Julio Grassi y Nacha Guevara los protagonistas del debut en América. Tampoco la emocionada llamada de sus hermanos José y Silvia, quien le recordó que quería a Danielito "más que como a un sobrino". Ni siquiera Eduardo Eurnekian, dueño de la emisora, se salvó de la profesionalidad de Mirtha. "Tenés la libertad total y absoluta de actuar de acuerdo con tu voluntad", le anunció por teléfono y al aire. Mirtha pidió aplausos en honor a esas palabras y, cuando cortó la comunicación, dijo: "Entre los aeropuertos y el canal, ¿tendrá tiempo de tanta cosa? Me parece que tiene que mejorar Ezeiza un poco, no?".

Nadie pudo evitar la risa. A pesar de sus dichos, allí estaba la misma Mirtha de ayer, la que se atreve a cuestionar todo y a cualquiera. Ayer la mesa no estaba servida, pero ya, sin duda, volvió la diva de los almuerzos.

Candidatos

Legrand regresa por partida doble. Desde el viernes 16 de julio, de 22 a 23, estará al frente de "La noche de Mirtha" donde, en este año electoral, entrevistará a los candidatos. Junto con su equipo de producción, la estrella irá a la casa de los políticos, donde mostrará la intimidad de su familia. Chiquita ya aclaró que quienes no quieran ser "invadidos" podrán usar un hotel.

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