El Banco Ciudad es un caso de estudio en Estados Unidos

Su modelo de gestión se toma como ejemplo de éxito en un curso sobre empresas estatales en Harvard
Matías Asconapé
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15 de enero de 2012  

Para introducir a los alumnos en el caso "Banco Ciudad: ¿quién es el dueño?", Aldo Mussachio, profesor del máster en gestión de negocios de Harvard, elige como primer paso mostrar un video.

Allí se lo ve al actual presidente de la entidad porteña, Federico Sturzenegger, entrar a una sucursal una fría mañana de junio de 2008, mientras empleados y gremialistas lo reciben con insultos y bombos. El reclamo es contra una posible privatización que nunca ocurrió.

De hecho, en el video Sturzenegger tiene una fuerte discusión con José "Pepe" Peralta, actual líder gremial de la entidad.

La situación de conflicto, común entre porteños, suele causar un gran efecto entre los estudiantes poco acostumbrados a este tipo de situaciones. "Los alumnos quedan impresionados, ya que casi ninguno enfrentó gremios fuertes", cuenta Mussachio, profesor asociado de la unidad de negocios, gobierno y economía internacional de Harvard.

Y agrega: "Los directores de estas empresas son los verdaderos héroes del management, ya que son los que logran cambios en la noche mientras abajo te queman cosas, entre presiones políticas".

La presentación de la filmación se da en el marco de un curso sobre cómo hacer negocios en mercados emergentes de la escuela de negocios de Harvard, donde una unidad tiene que ver con la administración de empresas estatales.

La principal razón de la elección del Ciudad como business case es porque es un "excelente ejemplo" para ilustrar cómo se entrecruzan las presiones de la política y de los gremios con los objetivos concretos de la entidad en relación con el interés de los contribuyentes, de los clientes y del negocio.

"Lo que me encantó del caso es la clara intervención de la política, ya que la junta directiva es seleccionada por los propios partidos políticos en la Legislatura", dice Mussachio.

Todo parecía complicarse en la gestión de la entidad bancaria. "Lo particular del Ciudad es que hay un gran impacto cultural que viene de varios lados, no sólo de los sindicatos que es protagónica, sino que también del personal white collar y la propia gerencia", describe Gustavo Herrero, director del centro de investigación de Harvard en América latina y también escritor del caso.

Otro factor fue el hecho de que la entidad bancaria pasó de tener pérdidas por casi 200 millones de pesos anuales a obtener ganancias por un total de 2021 millones en sólo cuatro años.

Y, destaca Mussachio, lo hizo sin desprenderse de personal. "La solución más fácil es remover a la mitad del personal como manda el texto. Contratar una consultora y sacarte de encima las líneas no productivas", contó a LA NACION.

Pero en el Ciudad se eligió otro método. "Sin despedir a nadie, únicamente se concentraron en mejorar las líneas productivas", apunta Mussachio.

Por ejemplo, el banco tenía muy pocas tarjetas de crédito y casi no daba préstamos. En líneas generales, se tomaban depósitos judiciales y se los invertía en bonos del gobierno sin hacer ninguna intermediación financiera. "El banco era más como una tesorería que sólo invertía en títulos públicos", describe Herrero.

En cambio, la nueva gestión le dio más empuje a la gestión comercial y a los préstamos personales e hipotecarios. "Fueron medidas propias del ámbito privado", cuenta Herrero.

Entre ellas, se impidió la contratación de familiares; se pusieron molinetes; se cortaron ciertos beneficios, como por ejemplo que los gerentes se pudieran jubilar cinco años antes; equiparon a los empleados con nuevas computadoras, y se renovó la fachada e interior de las sucursales.

Otra variable que favoreció la elección del banco porteño es, según Mussachio, porque hay una tendencia mundial a eficientizar este tipo de empresas que comparten un objetivo privado -obtener dinero- y una función social -brindar servicios-.

Durante la investigación, uno de los principales dilemas con que los investigadores se encontraron fue el problema que luego devino en título de la investigación. Básicamente, nadie sabía a ciencia cierta quién era el dueño del banco.

Por un lado, los trabajadores se sentían dueños y consideraban a los directorios "aves de paso". Por el otro, también estaban quienes creían que los vecinos eran los dueños. Y, por último, también los partidos políticos creían que eran los dueños.

Aclarar el tema alivió la situación. "Es clave saber para quién se trabaja", sostiene Mussachio.

Otro cambio que hizo la diferencia fue, según el profesor, los cambios en los incentivos. De hecho, a diferencia de otros bancos privados donde los incentivos son comunes, en el Ciudad no se repartían beneficios.

Para cambiar la situación, se crearon equipos de trabajo. "El gerente de cada grupo tiene la capacidad de premiar a los trabajadores", sostiene Mussachio.

Las razones

  • ATRACTIVO

    La recuperación económica y los cambios en la organización del Banco Ciudad llamó la atención de los investigadores del caso.
  • LO PÚBLICO

    El doble objetivo de ganar dinero y cumplir una función social suele generar problemas.
  • PARALELOS

    Otros casos del curso son la empresa de ferrocarriles de la India y el Banco Agrícola de China.
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